Newell's
Viernes 11 de Noviembre de 2016

La violencia que se reavivó en Newell's con la puja de intereses en la popular

Parecía que en Newell's se habían apagado los incidentes, pero el ataque al vice D'Amico encendió una puja de intereses en la popular

Uno de los temas de la semana en Newell's estaba ligado a la renovación del contrato de Diego Osella. La cuestión en el mundo leproso pasaba por ese lugar y la recuperación de jugadores lesionados para el partido con River. Pero todo el panorama se desvió rotundamente y otra vez se instaló lo policial. La violencia que enluta a la entidad desde hace varios meses y que parecía que se había calmado, otra vez resurgió de manera brusca con el atentado que sufrió Cristian D'Amico, vicepresidente segundo. Si bien en primera instancia se pensó en un hecho de los que se viven a diario en la ciudad, lo cierto es que el ataque "a matar" estuvo vinculado a la lucha intensa por el dominio territorial de la popular. "Es que el negocio es muy importante y redituable. Nadie quiere quedarse afuera. Hoy hay un sector con el que se arregló y que manda, y los otros, a los que se les había prometido durante la campaña, quedaron afuera", le confió a Ovación una alta fuente ligada a la investigación del paravalanchas que prefirió el anonimato.

   Siempre el discurso fue la de no acordar con ninguna facción y se pactó con las autoridades de seguridad de la provincia luchar contra los violentos. Con todo el peso del aparato del Estado provincial la pelea debería resultar más sencilla y la victoria garantizada. La realidad indica que eso no sucede y que no hay demasiadas garantías de paz. Todo lo contrario. Porque los violentos se mueven como pez en el agua y no hay resoluciones. Sólo meras palabras y discursos decorativos de los funcionarios que hasta el momento poco pudieron hacer en esta contienda sinfín.

   "Lamentablemente esto no va a terminar acá. Es difícil a esta altura porque no habrá consenso entre las distintas barras", agregó la misma voz con cierto pesimismo con respecto al futuro en la entidad del Parque en relación a este tema que mantiene en vilo a la dirigencia, autoridades del gobierno y, por supuesto, a los hinchas verdaderos que sólo piensan en disfrutar de lo que brinda la entidad. Alegrarse, sonreír y gritar por un buen resultado deportivo. O sufrir, pero sólo por la pasión por el fútbol. Siempre con cero violencia.

   El quid de la cuestión en el mundo de la popular pasa por lo económico. Por el poder que otorga estar y mandar detrás del arco que da al hipódromo, además de los beneficios económicos que hay en torno al dominio en el Parque. "Hay mucho dinero que se genera con los trapitos, los vendedores de choripanes, los que venden camisetas, entradas de protocolo y hasta algunas publicidades estáticas", contó alguien conocedor de cada movimiento que se realiza dentro de una entidad. A tal punto que recordó que hace tres años, en la época de Gerardo Martino como entrenador, "la barra, que estaba organizada, llegaba a recaudar cerca de un millón de pesos por encuentro. Hoy esa cifra se podría duplicar, pero hay mucha desorganización y con luchas internas por el poder".

   Siempre se dijo que hacía falta una decisión política para expulsar a los violentos. La misma se tomó, aunque por el momento los resultados no son los esperados y soñados. Las autoridades de seguridad argumentan que "hay directivos que pactaron", aunque también es cierto que es difícil soportar las presiones que ejercen las barras con total impunidad.

   "La lucha se hace difícil también porque hay ciertos políticos que presionan para que no se metan con determinadas personas, esas que recaudan votos en los barrios", reconoció sobre algo de lo que siempre se trata como la connivencia. ¿Qué hay que hacer? "Blanquear la situación. Y sincerizar todo lo que pasa", afirmó.

   Parecía que la violencia se había apagado en el Parque, pero otra vez se encendió con un ataque feroz que llenó de preocupación. Porque fue un intento de asesinato a uno de los máximos dirigentes de Newell's.

Por la mejoría de los doloridos y un cambio ofensivo

Con un clima que no fue el ideal por el atentado sufrido por el vicepresidente Cristian D'Amico, el plantel de Newell's entrenó ayer en Bella Vista, teniendo varios días por delante hasta que reciba a River en el Coloso, el domingo 20 de noviembre, en horario a confirmar. Hoy las principales cuestiones pasan por la evolución de los lesionados y la puesta a punto de una formación que posiblemente tenga al menos un cambio.

   Lo positivo con respecto a los futbolistas que tienen distintas dolencias y que no vienen jugando es que Ignacio Scocco, el más necesitado, da buenas señales de la ciatalgia que lo mantiene al margen y se abre la chance de que reaparezca contra el millonario, al menos en el banco de suplentes. De todos modos es tan rebelde lo que padece que hay que mantener la cautela.

   Germán Voboril, ausente las últimas cuatro fechas por una distensión en el aductor, entrena con normalidad y quizás recupere la titularidad por Nehuén Paz como marcador lateral izquierdo.

Otro que se mantiene el mismo tiempo afuera de las canchas, por una distensión en el sóleo, y practica sin problemas es Juan Ignacio Sills. También cuenta con serias posibilidades de estar a disposición de Osella, ocupando un lugar en el banco.

   Más incertidumbre existe en cuanto al regreso de dos futbolistas que en los días previos del partido contra Racing se lo perdieron: Diego Mateo (distensión en el isquiosural) y Franco Escobar (esguince de tobillo).

   En cuanto a Mauro Matos, se lo lleva despacio por la tendinitis en el tendón de Aquiles y se descarta que puede jugar.

   Todavía falta para la próxima presentación rojinegra, aunque es probable que se altere la integración del equipo con respecto al que salió a jugar en Avellaneda. Jalil Elías sería reemplazado por un futbolista más ofensivo. Eugenio Isnaldo, que ingresó bien contra Racing, es uno de los que está en carrera para entrar.

Se descuenta que Luis Advíncula continuará de titular, si es que no surge ningún problema de su participación con la selección peruana en las eliminatorias sudamericanas.

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