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Domingo 16 de Diciembre de 2012

La violencia en los hospitales

Los trabajadores de la salud son víctimas frecuentes de agresiones físicas y verbales de parte de pacientes o de sus familiares. La situación se reproduce de manera semejante en distintos países...

Los trabajadores de la salud son víctimas frecuentes de agresiones físicas y verbales de parte de pacientes o de sus familiares. La situación se reproduce de manera semejante en distintos países, muchos de los cuales ya se han abocado a investigar las causas que disparan este tipo de conductas y a procurar soluciones.

De acuerdo a un trabajo publicado en el portal especializado Intramed, los médicos de los servicios de emergencia, de atención primaria y psiquiatras son los que están más expuestos a sufrir actos violentos. Las causas que generan este tipo de reacciones son múltiples: algunas tienen que ver con las deficiencias estructurales de los sistemas de salud y otras con un entorno cada vez más agresivo. También en  Rosario médicos y enfermeros se enfrentan a diario a la posibilidad de ser atacados a raíz de su trabajo. Hasta no hace demasiado su misión se limitaba a tratar de reparar las consecuencias de las conductas violentas. Ya no: ahora saben que están en riesgo cuando deben comunicar informaciones que los pacientes y sus familiares no quieren escuchar. Esto le sucedió hace pocos días a una pediatra del hospital Roque Sáenz Peña.

La muerte de una pequeña desató la furia de su familia, que entendió que no se hizo todo lo posible por salvarla. Nadie está preparado para la muerte de un ser querido; los médicos  tampoco lo están para ver morir a sus pacientes. Y menos aún para comunicarlo. La muerte es la confirmación brutal e irreversible de que la medicina es un acto humano. Por eso, para que se desate la  violencia muchas veces alcanza con el dolor y el desconsuelo de unos y la imposibilidad de conjurarlo de los otros. Quizás ahora en Rosario estas situaciones tengan mayor visibilidad en los medios. No  debiera sorprendernos. Matar y morir forman parte de las noticias cotidianas. Lo que está absolutamente claro es que médicos y enfermeros no pueden intentar salvar una vida pensando en que si no lo logran corren riesgo, como castigo, de perder la suya.

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