Edición Impresa
Domingo 16 de Agosto de 2015

La Vigil, referencia ineludible

El libro que ofició como referente del concurso Rosario, esta ciudad I y II, es Rosario, esa ciudad, editado por la Biblioteca Vigil.

El libro que ofició como referente del concurso Rosario, esta ciudad I y II, es Rosario, esa ciudad, editado por la Biblioteca Vigil. Más precisamente se terminó de imprimir en noviembre de 1970 en los talleres gráficos Woelflin y Cía SRL, ubicados por entonces en Mitre 757, donde hoy funciona una playa de estacionamiento.

Aquel libro fue el primer título de la colección Imagen de la Editorial Biblioteca, del Departamento de Publicaciones de la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil, y la edición estuvo a cargo de Rubén Naranjo y Rodolfo Vinacua, director y asesor de la editorial, respectivamente. Sus páginas contienen más de cien fotografías en blanco y negro de Rosario y a diferencia de los actuales incluye textos breves de Carlos Alberto Garramuño, Rafael Oscar Ielpi, Juan Carlos Martini, Jorge Riestra y el propio Vinacua.

Carlos Saldi, recordado por sus imágenes del Rosariazo, coordinó la tarea del equipo de fotógrafos, que estuvo integrado por Antonio Carrillo, Edgardo Galante, Francisco Gray, Héctor Martinelli, Carlos A. Milanesi, Juan R. Naranjo, Rubén Naranjo, Rodolfo Quinteros, José Mario Saldi, Rosa Nelly Travesaro y Daniel Ureta Manus.

"Una de las consignas de la diagramación fue que en ninguna parte se indicara el lugar preciso de la ciudad al que correspondían las fotos. La disposición interna del libro tampoco fue anunciada en índice alguno, pero las imágenes se agruparon de acuerdo a cuatro núcleos temáticos: la ciudad como urbe, el río, el trabajo y el descanso", recuerda un texto que la Editorial Municipal de Rosario incluyó en Rosario, esta ciudad.

La Vigil definió que se imprimieran treinta mil ejemplares de lujo, encuadernados en tela plástica, color guinda, sobre cartón reforzado, y cinco mil ejemplares encuadernados en rústica. El libro no tuvo una distribución comercial, sino que los ejemplares se otorgaron como premio entre los ganadores por terminación de una cifra del bono contribución Nº 16 del año 1971. La decisión tenía sus razones en la política implementada por los directivos de la Biblioteca, cuando dispusieron incentivar las ventas asignando un premio a las terminaciones de una cifra de los bonos que se sorteaban todos los viernes.

En un primer momento, el premio premio consistió en afeitadoras eléctricas o bolígrafos de marca, pero luego, para corresponder al carácter de la institución, se orientó hacia el libro. Primero con el diccionario Magíster, en dos tomos, de Editorial Sopena, y al año siguiente, previo a Rosario, esa ciudad, con un Atlas Universal, de tapas duras y a todo color, pensado como complemento para escuelas secundarias y primarias.

 

 

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