Escenario
Viernes 04 de Noviembre de 2016

La vida y la obra de Leonardo Favio en un documental: "El núcleo de la película es la pasión"

El director Alejandro Venturini contó cómo surgió el documental que se exhibe en el cine del Centro y que recorre la vida y la obra de Leonardo Favio.

"Yo tenía todo un academicismo que lo que hizo esa entrevista fue recordarme el motor por el cual empecé a estudiar cine, que fue el amor por el cine, la pasión que uno siente por esto". Así definió Alejandro Venturini el primer encuentro que tuvo con Leonardo Favio hace siete años. Aquella charla tomó la forma del documental "Favio, crónica de un director", que se estrenó en el Cine del Centro. Con este trabajo, que incluye testimonios y fragmentos de la filmografía del director de clásicos como "Nazareno Cruz y el lobo", "Aniceto", "Crónica de un niño solo" o "El dependiente", Venturini quiso recordar a una figura central del cine argentino que, destacó, corrió riesgos estéticos y narrativos al tiempo que reunió la calidad con lo popular.

—Grabaste una entrevista con Leonardo Favio en 2009. ¿Cómo fue ese primer encuentro?

—Lo contacté a través de un mail. El estaba con la distribución de "Aniceto", le pedí una entrevista para ser publicada en un medio web que estaba armando con entrevistas a directores argentinos. A los dos meses justo me escribe su secretaria y me dice si podía pasar por su casa en la calle Pasteur la semana siguiente. Fui con todos los nervios que me podía generar ese director que admiro muchísimo. Fui con un listado de preguntas sobre su cine. Yo venía con todo el academicismo de la universidad y cuando nos ponemos a hablar me lleva para otro lado, el dirigía la entrevista y me estaba aportando algo mucho más valioso que lo que tenía para preguntarle.

—¿Qué le interesaba contarte?

—Me empezó a hablar de la pasión y el amor de directores y todo lo que se refería a cine, pero desde otro lado, no tanto cómo hacer un travelling o pensar una escena, sino desde un lado más pedagógico, si se quiere. Me quedó esa entrevista. El sitio web nunca vio la luz y la entrevista tampoco. En ese momento estaba tan nervioso que no entendí demasiado lo que me dijo, pero después escuchándola una y otra vez me di cuenta que era algo sumamente valioso lo que me estaba aportando. Pensé que si podía ayudarme a mi que era estudiante de cine y me resultaba inspiradora, podía ser extensivo para otras personas que estuvieran en el medio. Ahí empezamos a cranear el documental y lo que buscamos fue entrevistar a toda la gente que lo acompañó durante su carrera como director, como Edgardo Nieva, Graciela Borges, Juan José Stagnaro, Juan José Camero, cerca de 30 personas. La idea era abarcar todas las áreas que tiene el cine porque él siempre decía que se apoyaba mucho en su equipo. También entrevistamos a su hermano Zuhair, quien fue coguionista de casi todas sus películas. Tuvimos un aprendizaje enorme.

EM_DASH¿Cuáles son los ejes temáticos del documental?

—El núcleo de la película es la pasión que sobrevive pese a todas las barreras que puedan surgir, y hay subtemas sobre la vida de Leonardo, sus otras facetas que se tocan desde el lado de qué le aportó la música, o la actuación, la militancia, para que sea uno de los mejores directores de la historia del cine argentino.

EM_DASH¿Por qué elegiste a Favio?

—Tengo 30 años y en realidad la primara vez que llegó el nombre de Leonardo Favio a mis oídos fue a través de mi viejo que me había contado que había ido a ver la primera semana al cine "Juan Moreira" antes de que fuera un boom y que se había emocionado. Si bien me lo contó cuando yo era muy chico, eso me quedó dando vueltas y recién en la adolescencia empecé a ver sus películas por curiosidad porque tenía ese recuerdo de lo que me había dicho mi viejo. Cuando las vi entendí el sentido de eso y por qué fue un director tan importante para la historia de nuestro cine. Terminé profundizando en eso porque por suerte en la Universidad del Cine se estudia a Leonardo Favio, se ven y se estudian sus películas, lo cual creo que es una ventaja para las nuevas generaciones porque es un director fundamental.

—¿Qué fue lo que más te impactó de ese encuentro?

—Hay varios adjetivos propios de los genios que me los encontré, como la humildad, la sinceridad y sencillez que tenía para transmitir las cosas. Después, yo tenía todo un academicismo que lo que hizo esa entrevista fue recordarme el motor por el cual empecé a estudiar cine, que fue el amor por el cine, la pasión que uno siente por esto. Eso terminó de shockearme. Las facultades te enseñan a hacer un travelling, un plano y cuestiones técnicas, pero muchas veces ese fuego interno que tenemos todos los que hacemos esto no lo reaviva, y eso fue lo que me llegó de él.

—Ya exhibiste la película en el festival de Mar del Plata, ¿pero a qué público apunta ahora que llegó a las salas comerciales?

—La película en realidad apunta a toda la generación que conoció a Favio, tanto musical como cinematográficamente, y también a las nuevas generaciones que no lo conocen, sobre todo las que están en el medio o son estudiantes de cine. Es bastante amplio el abanico porque lo que tratamos de hacer es no ponernos pretenciosos en cuanto al lenguaje y que sea más pedagógico para que otras personas que no estén metidas en esto puedan comprender también lo que se explica sobre el cine de Favio.

—En los últimos años hubo películas muy populares, pero ¿eso marca una tendencia?

—Por ejemplo "Relatos salvajes" fue la primera película que logró batir el récord que "Nazareno Cruz y el lobo" tuvo durante cuarenta años. Creo que eso es una señal, más allá de lo que uno pueda pensar sobre "Relatos salvajes", pero estamos hablando a nivel público, llegada. Creo que se está logrando muy de a poco, como "El clan", "Gilda", hay películas que por suerte están tratando de recuperar público sin perder calidad en el cine. Durante mucho tiempo, a principios de los 90 o fines de los 80, se trató de hacer cine popular pero la calidad no alcanzaba las expectativas.

—¿Calidad y popular pueden ser complementarios?

—Completamente. "Nazareno Cruz y el lobo" o "Juan Moreira" que metieron como dos millones y medio de espectadores, tienen recursos narrativos cinematográficos avanzados diez o veinte años a su época. Creo que lograr esa calidad y que a su vez la gente vaya al cine o que la gente se emocione, es maravilloso y que es hacia donde hay que ir desde mi punto de vista.

—¿Qué recursos narrativos rescatás?

—Una película de Favio es reconocible porque es un autor, es un género en sí mismo. Por ejemplo, el recurso de la salida de Juan Moreira por el pasillo lo he visto en el cine coreano en películas de 2001 ó 2002, entonces creo que ahí está el legado de tratar de seguir evolucionando, haciendo aportes al cine sin perder eso de preocuparse por que el espectador también disfrute y se entretenga. Creo que ese concepto es el legado que dejó y por eso las generaciones nuevas lo toman justamente por tratar de recuperar al espectador argentino. "Cine argentino no veo" es una frase que la escuchamos durante 15 ó 20 años, entonces creo que el legado pasa más por ese concepto, hacer aportes al cine con películas elevadas pero preocupándose por quién la va a ver y cómo. El tenía una frase maravillosa que decía que jugaba siempre a la ruleta rusa y le salía bien porque realmente son riesgos los que corría. Por ejemplo el montaje de "El dependiente", con Walter Vidarte que cuenta en off que vio tres veces al personaje de Graciela Borges, y vemos tres veces repitiéndose el plano de Vidarte pasando por la puerta de la casa. Para la época, 1969, era muy arriesgado, más de uno se habrá preguntado, qué le pasa, por qué me está repitiendo el plano. Creo que ahí está su magia.

—Decías que querías apuntar a las nuevas generaciones con esta película, pero ¿conocen su trabajo o tendría que tener mayor difusión?

—Debería tener mayor difusión, pero es complicado porque en nuestro país hay un gran problema respecto a la preservación y conservación de nuestra historia cinematográfica. Recién en los últimos años se tomaron ciertas medidas pero muy leves. No hay una filmoteca donde recurrir y tener este material que es valioso realmente porque el cine argentino ha pasado por todos lo estados. Tuvo cine industrial que copó Latinoamérica en la edad de oro y cuando llegaron los 60 se alineó con Francia, y también estuvo a la vanguardia. Lamentablemente hay muchas cosas perdidas y otras mal preservadas, como las películas de Leonardo que por ahí ahora se pueden llegar a ver bien en Incaa TV o en Odeón, pero la calidad se podría mejorar un poquito más sin perder el romanticismo y lo maravilloso que tiene el fílmico que es ese grano y los pelitos, cosas geniales, porque eso también contextualiza un poco sobre cuándo se realizó, pero creo que hay todo un tema con la preservación. Entonces es complicada también la llegada a las nuevas generaciones con este material en mal estado.

—¿Recursos como el cine on demand y otras opciones que ofrece hoy el mercado son un obstáculo para el cine?

—Los progresos para mi no afectan, el cine sigue siendo como un evento. Antes era algo como más cotidiano, pero ahora se ha convertido en algo más como ir al teatro con lo que cuesta la entrada y demás. De alguna forma pueden convivir tranquilamente ambos medios de exhibición, tanto la sala como medios como Netflix, Odeón y todo lo que está surgiendo. Y creo que la sala de cine sigue siendo un lugar mágico y por ahí en casa no vas a poder disfrutar al ciento por ciento una película que se realizó para cine.

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