Escenario
Jueves 07 de Julio de 2016

La vida de la peor soprano de la historia

Se estrena hoy "Florence", basada en la vida real de Florence Foster Jenkins, una cantante de ópera inusual de los años 40.

"Florence" es la historia de la peor soprano del mundo o de la primera diva freak, o el biopic sobre la anti-cantante de ópera.

   La historia real cuenta que el 25 de octubre de 1944, un mes antes de morir, Florence Foster Jenkins, con 76 años, cumplió su sueño y el de los 3.000 fans que acudieron al Carnegie Hall, gran templo de la música en Nueva York, para escuchar a la considerada "peor soprano de la historia". Pocos meses antes, la cantante había recibido con incredulidad una oferta del avezado productor George Leyden Colledge para actuar en el mismo recinto que inauguró décadas atrás Chaikovsky y donde triunfaron Enrico Caruso y, tiempo después, la gran María Callas. Aquella noche, a las 20.30 horas, Foster Jenkins apareció con un extravagante vestido de pastor, en compañía de su fiel Cosme McMoon al piano mientras su marido y mánager St. Clair Bayfield le mandaba ánimos desde bastidores. Interpretó 19 arias de, entre otros, Hayden, Bach, Gluck y Ruperto Chapí, además de sus adorados italianos y rusos y sus tres grandes "éxitos": el "Laughing Song" de Strauss, "La reina de la noche" de la mozartiana "La flauta mágica" y el españolísimo "Clavelitos".

   Esta apasionante vida fue llevada al cine por el efectivo Stephen Frears, con las actuaciones de Meryl Streep en el papel de Foster Jenkins y Hugh Grant en el rol de su marido y manager.

   "Es una historia que emociona, un argumento alegre al que no pude resistirme", dijo la genial actriz en el preestreno del filme que hoy se conocerá en los cines de Rosario. "Todos los estudiantes de música que conocí en mi vida, saben quién fue Florence Foster Jenkins. Ella fue famosa, pero era una dama muy rica en el Nueva York de las décadas de los 20, 30 y 40. Fue un mujer que introdujo a Toscanini en el Carnegie Hall en el mundo de la música y en Nueva York, pero básicamente ella quería ser cantante de ópera. Y ella no era una buena cantante. De eso se trata la historia", añadió la actriz de "La amante del teniente francés" y "La dama de hierro", entre tantos otros títulos.

   "Florence" también es una película británica con estrella americanas. Streep, que encarnó en la pantalla a jóvenes ingenuas, madres trágicas y jefas de gobierno, se ajusta ahora al perfil de mujer estrafalaria y sexagenaria para comparecer como una dama rica del Nueva York de los años 40, enamorada de un segundo marido descendiente ilegítimo de un conde inglés y encantada con su pianista, risueño y tan dulce (Simon Helberg).

   "Tenía un montón de problemas en su vida —dijo Streep de Florence—. De edad, de peso, la inutilidad de las mujeres mayores. Era rica y estaba enferma. Y cada día se proponía ver lo mejor en su marido y dedicar lo mejor de sí misma a la música. Me gusta esa voluntad". La historia de Florence Foster Jenkins es real. Su disco tuvo y tiene éxito entre audiencias regocijadas por lo mal que canta. Hugh Grant eligió en la rueda de prensa del preestreno el adjetivo de "subversiva" para la historia de Florence tal como se cuenta en esta película. "No te sientes cómodo, no sabes cuál es el género o qué esperar", explicó el galán de "Notting Hill".

   Meryl Streep ya había cantado a lo largo de su carrera, desde las canciones de cuna a coro con Jack Nicholson en "Se acabó el pastel" hasta la tardía rockera de "Ricki y The Flash", pasando por la juerga con canciones de Abba que fue "Mamma Mía". Esta vez, tras recuperarse de algunos estragos en la voz por el tabaco, el alcohol y la vida rockera en "Ricki", Streep cumplió el sueño compartido con Florence: cantar ópera.

   "Me hubiese gustado ser cantante -dice Streep-. Me encanta cantar y sigo haciéndolo en mi familia. Mi padre era un buen pianista. Escribió tres musicales, que permanecen discretamente guardados. Y en el colegio de teatro tuvimos una profesora maravillosa, Claire Callahan,... ¡que nos parecía entonces tan vieeeeeja!", aseguró.

   Según el director musical de "Florence", Alexandre Desplat, Meryl Streep no sólo canta bien. "Sabíamos que puede cantar, pero nadie sabía que puede hacerlo como una cantante de ópera. Es una cantante fantástica", dijo.

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