Edición Impresa
Lunes 28 de Diciembre de 2015

La verdad como un fósil a descubrir

Entre el amor y el desamor, la ciencia y el poder. Con su thriller científico Las alas del dinosaurio, recientemente publicado por Alfaguara, la novelista danesa Sissel-Jo Gazan logró seducir a numerosos lectores. En diálogo con Más reveló sus secretos.

«Quienes buscan la verdad merecen
el castigo de encontrarla» La cita
pertenece al artista Santiago Rusiñol
y su sentido pareciera ir hilando
la trama de Las alas del dinosaurio,
novela de la escritora y bióloga
danesa Sissel-Jo Gazan (Arhus,
1973). El libro recibió el Premio a la
Mejor Novela Danesa de la Década
(2000-2010), otorgado por la Radiotelevisión
Estatal de Dinamarca y si
bien llega hasta nosotros —y ha sido
leído por buena parte de la crítica—
como una novela negra, podría decirse
que sus aspectos formales exceden
esta clasificación. “Me gusta
pensar que mi novela va más allá de
los límites del policial. Creo que en
un género podés hacerlo todo. Ninguno
debería ser tan estructurado”
afirma Sissel-Jo Gazan.
Las alas del dinosaurio ofrece
varios misterios por develar: secretos en torno al nacimiento de la
protagonista, Anna Bella; su investigación
doctoral sobre el origen de
las aves (una corriente sostiene que
descienden de los dinosaurios y otra
no abona esta teoría); la relación con
su tutor, Lars Helland; y la irrupción
del policía Søren Marhauge en su
vida, encargado de investigar los
crímenes que sacuden las apacibles
aguas efervescentes del claustro.
Si bien en la contratapa del libro
se habla de “una apasionante historia
de amor”, quizá falte el prefijo: el
desarrollo de la trama está cimentado,
en todo caso, sobre los efectos
que el desamor genera en las personas.
De esta manera, lo policial pasa
a un segundo plano: los secretos
guardados durante años, los hijos
no reconocidos —o reconocidos
pero no queridos— son muestras
de lo que eso puede acarrear en el
destino de las personas. La ausencia
y el abandono —temas que gravitan
alrededor de la maternidad—funcionan
como grandes motores de la
novela.
“Fui madre soltera a los 29 años
—recuerda Gazan en diálogo con
Más—. Cuando nació mi primera
hija me mudé a Berlín. Allí tenía que
ocuparme de mi carrera mientras
Lola estaba en el jardín. Aun así, en
Berlín todo es más sencillo y abierto:
las mujeres viven juntas, en comunidad,
o hay padres del mismo sexo.
En Dinamarca, si bien no se estigmatiza
a las madres solteras, son un
poco más cerrados” afirma la autora
y reconoce que le hubiera gustado,
en ese entonces, identificarse con
una novela como ésta.
La protagonista de Las alas del
dinosaurio comparte rasgos con
Gazan: Anna Bella es madre soltera,
cursa un posgrado en biología en la
Universidad de Copenhague y va
abriéndose camino dificultosamente
en el claustro académico, donde
todos pelean por cargos y presupuestos.
La lucha de egos de este
ámbito aparece de una manera muy
clara en la historia. “Esto también es
algo que viví. En Dinamarca, cuando
cursás la universidad, durante
cuatro años sos estudiante y en los
últimos dos pertenecés a un departamento
especial. Ahí descubrí toda
esta pelea. Al principio estaba muy
sorprendida. Una piensa que los
científicos son gente mesurada y
con mucho control pero en general
están siempre peleando por un lugar.
Con el libro quise mostrar cómo
el gobierno recorta los fondos de la
universidad y por supuesto, cuando
se les quita la comida a los caballos,
se empiezan a morder entre ellos”.
Si bien algunos análisis sobre la
novela señalan que posee fragmentos
demasiado técnicos y extensos
sobre la investigación científica, lo
atrapante de la trama puede hacer
que esas zonas “duras” pasen desapercibidas.
Gazan reconoce que
este ha sido su mayor desafío: “El
libro está basado en mi tesis de
maestría. Lo que hice principalmente
fue buscar los argumentos y las
diferencias entre los investigadores
y luego ir filtrando. Es un proceso de
selección, como cuando se separa
la arena en busca de oro. Y muy de
a poco, esas lentejuelas van apareciendo.”
En cuanto a los crímenes,
Gazan sabía desde
los primeros borradores
cuál sería
el móvil pero aún
no tenía identificado
al asesino.
“Quería que fuera
una especie de
venganza familiar
pero no estaba segura
cómo iba a desarrollarse
en la trama.
Si una confía que el universo
está lleno de historias, solo hay que
creer que éstas vienen a vos. De esa
manera, todo está solucionado de
antemano” explica Sissel-Jo, quien
también sostiene que puede mantener
en su cabeza un gran sistema
de relaciones entre los personajes y
sucesos. En sus clases de lengua,
recuerda, su maestra leía sus textos
y la felicitaba: la caracterización
de los personajes, el desarrollo de la
historia, todo estaba prolijamente
desarrollado.
El dúo ciencia y ficción
La temática científica atraviesa
varios libros de Gazan. En Golondrina
negra, editada al español en
2015, se consolida el dúo Anna Bella
y Søren Marhauge, quienes investigarán la corrupción en la industria
médica. La historia, basada en un
hecho real, llega a Gazan a través
de una médica que le relata su experiencia
en una investigación
sobre los efectos positivos
y negativos de las vacunas
entre la población
africana.
Actualmente, la
escritora danesa,
residente en Berlín
desde hace diez
años, se encuentra
investigando sobre
hongos para el proyecto
de su próxima
novela. Al pensar en la
combinación ciencia-literatura
que eligió para sus creaciones, reflexiona:
“Me interesa la parte política
de la ciencia. Y sobre todo, la
idea de romper con el preconcepto
de la ciencia como algo objetivo: son
personas quienes cuentan los insectos,
o quienes miran a través del microscopio,
y esto de alguna u otra
manera influirá en los resultados”.
Las alas del dinosaurio viene
a recordarnos que todo lo que
hagamos —o todo lo que dejemos
de hacer— traerá aparejadas sus
consecuencias, tarde o temprano.
Secretos familiares, fósiles a desenterrar:
cuando la verdad haya
cristalizado, el problema será no
lastimarse con sus esquirlas. Y una
vez a la luz de nuestro hallazgo desconocido,
ver cuán transformados
salimos junto a ella.

Comentarios