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Sábado 27 de Diciembre de 2008

La Universidad y la construcción del modelo de sociedad

Este mes se cumplieron 25 años de la recuperación democrática. Un tema que adquiere una profunda revisión axiológica y nos sitúa en una reflexión acerca de los valores que esto conlleva. El proceso democrático que se inició el 10 de diciembre de 1983 tuvo entre sus objetivos la democratización de la enseñanza superior y se propuso normalizar el sistema tras los legados del movimiento reformista de 1918.

Esto permitió la elección democrática de los representantes de los distintos claustros, el dictado de estatutos y la realización de concursos para cubrir los cargos vacantes. Desde entonces, la mayoría de las universidades han tenido distintos procesos en su interior. La Universidad Nacional de Rosario ha sido una de las instituciones que consagró mayores derechos, como la incorporación de los trabajadores no docentes a los órganos de gobierno. Después de 25 años de recuperada la democracia y de más de 23 de normalizadas la mayor parte de las universidades, deberíamos preguntarnos qué Universidad necesita el país en estos tiempos.

No puede sustraerse a la idea de que este año se iba a modificar —mediante una nueva norma— la ley de educación superior. También se sabía que la legislación a dictarse no iba a traer grandes modificaciones al sistema, porque las libertades consagradas en la anterior no iban a ser modificadas. Se mantendría el espíritu para que cada Universidad decidiera sobre los temas centrales.

El debate sobre una nueva relación entre la Universidad y la sociedad debe darse en otros ámbitos, que incluyen los legislativos pero no los agotan. El desafío de la comunidad universitaria es poder pensar su desarrollo inserto en un espacio complejo y dinámico mayor que es la sociedad. Esto pone en debate el rol de la Universidad en la sociedad del conocimiento, donde la tiene junto a otras instituciones la misión de liderar este proceso. Esto implica no sólo poder planificar el corto y mediano plazo, sino trazar una línea de pensamiento que nos encamine hacia un modelo de sociedad a construir, evitando en ese proceso formar tecnoburócratas sin corazón para que contribuya en la formación de ciudadanos involucrados con los valores fundantes de una sociedad más justa.

(*) Vicerrector de la UNR

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