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Sábado 27 de Abril de 2013

"La universidad nos abrió las puertas"

Leandro Castro Vieira llegó en 2010 a Rosario, proveniente de Río de Janeiro, para estudiar la carrera de medicina. De familia de fuerte ligazón con esa área, este joven de 31 años, integrante de una iglesia evangélica, asegura que la UNR le abrió las puertas y destaca la concepción de formar médicos no sólo en el aspecto profesional, sino también en el humano.

En diálogo con LaCapital , Leandro —actualmente cursa el 4º año de la carrera— pinta al principio de la charla un panorama sombrío respecto a la educación superior en su país: "La realidad de la educación en Brasil es un poco difícil. Porque no todos pueden acceder a la carrera que quisieran o que sueñan. El sistema de educación brasileño privilegia a los que más tienen. Hay que hacer tres años de cursillo para acceder a la universidad pública. Entonces, los que llegan son los hijos de familias económicamente pudientes. Hay una inequidad social. Por medio de compañeros que estaban estudiando en Rosario nos enteramos de la manera inclusiva que hay especialmente en esta universidad. Con eso llegamos en 2010, sin mucha información y aquí estamos. Tuvimos la dificultad inicial del lenguaje pero nos adaptamos. Los profesores reconocen nuestro esfuerzo y nos dan apoyo. La universidad nos abrió las puertas porque tiene la concepción de formar profesionales para Latinoamérica, es una formación social y biológica. Y eso hace la diferencia cuando un gobierno piensa en la salud pública. Y ahí nosotros aprendemos que tenemos un rol, que es la de disminuir las diferencias, de dar acceso a aquellos que deben recurrir a la medicina paga. Acá en Rosario hay mucho compromiso con eso".

en Rosario. Para Leandro, como para la mayoría de los extranjeros, asentarse en la ciudad no fue fácil. Sin embargo, hoy constituyen un grupo muy nutrido de estudiantes de aquel país, entre 400 y 500, y crearon una página en Facebook (Brasileños en Rosario). Se juntan habitualmente para comer, hacer fiestas o para promover actividades. Pese a ello, habla muy bien de sus amistades argentinas: "Tenemos muchos amigos acá de los cuales estoy orgulloso por el esfuerzo que hacen. Estudian y laburan. Quizás no terminen en seis años, tal vez en 8, pero siguen. Incluso hay algunos que tiene hijos y logran terminar la carrera".

Cuestiona que en su país los futuros médicos quieran recibirse por una cuestión de estatus y plantea el intercambio de estudiantes de medicina con su país. "Aquí no me parece que haya mucha expectativa respecto de la parte económica, sino que apuntan y se sienten contentos de atender en un centro de salud, por ejemplo", amplía su enfoque.

Especialidad.Piensa dedicarse al área de atención a la mujer. "Voy por el lado de la obstetricia o ginecología". Y remata la entrevista con un panorama de los estudiantes brasileños en el exterior: "En Bolivia, por ejemplo, hay 15 mil estudiantes brasileños en las universidades privadas, en la Argentina hay unos 8 mil entre públicas y privadas. Por eso creo que pasó el momento de hablar sólo del Mercosur y empezar a hacerlo de facultades de reconocimiento internacional como la UNR. Nosotros queremos volver a Brasil para atender no sólo nuestras necesidades sino la de miles de pobladores de regiones como el norte, donde se cuenta con cobertura médica semejante a la de algunos países africanos. Es vergonzoso. La presidenta Dilma Roussef está tratando de combatir a las corporaciones profesionales y médicas, pero también es un problema que muchos políticos son dueños de universidades privadas. Y son parte del poder. Entonces ella sólo no puede".

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