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Sábado 29 de Octubre de 2016

La última frontera de un territorio desconocido

Los ambientalistas piden desde hace años que se protejan de la explotación las aguas antárticas. En 2012 se planteó la idea de crear un macro santuario marino en el mar de Ross que comprendiera también el este de la Antártida. Ambos territorios sumarían más de 2,5 millones de kilómetros cuadrados. Cada uno ha sido modificado para permitir algunas cuotas de pesca y permisos para exploraciones científicas, aunque respetando el espíritu del proyecto.

La Antártida sigue siendo la última frontera, con territorios todavía casi vírgenes y algunos de sus ecosistemas marinos siguen sin haber sido estudiados.

El océano Austral que baña las costas de la Antártida es considerado con un importante laboratorio para medir los efectos del cambio climático. El área alberga a más de 10.000 especies que se dan únicamente en los polos, incluyendo mamíferos como los pingüinos y las ballenas, pero también aves y peces y crustáceos, susceptibles de ser explotados comercialmente. .

Un área de protección salvaguarda todos o una parte de los recursos allí albergados. Esto incluye especies marinas, biodiversidad, también el hábitat y las zonas de alimentación y de cría.

Esta declaración es utilizada como un complemento de otras herramientas de conservación como las cuotas de pesca.

La alianza compuesta por 24 países más la Unión Europea toma sus decisiones por consenso, lo que significa que para que una propuesta sea aceptada, ningún miembro puede oponerse.

La limitación a la pesca y a la extracción de recursos es esencial para conservar la vida polar y permitir a los científicos un entendimiento mayor sobre cómo responden las especies y los ecosistemas a los cambios ambientales. China y Rusia han expresado su resistencia en relación a la limitación del acceso a la pesca. También entran en juego cuestiones geopolíticas.

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