La ciudad
Viernes 04 de Noviembre de 2016

La UCA relevó mejores indicadores sociales en 20 barrios vulnerables

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina puso bajo la lupa la implementación del Plan Abre.

Un informe elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA) detectó mejoras en indicadores sociales como infraestructura, salud e inclusión educativa en los 20 barrios vulnerables rosarinos donde se está implementando el Plan Abre. En el debe, en tanto, situó a la seguridad, ya que señaló que en 8 de cada 10 hogares de esas barriadas perciben que la zona en la que viven es insegura.

El informe fue realizado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, que evaluó el desarrollo del plan entre 2014 y 2015.

Según advirtió el titular del Observatorio, Agustín Salvia, en esos barrios "bajaron los niveles de violencia, pero no los delitos", y destacó que el plan "está madurando en sus intervenciones y habrá que ser más intensos".

El Abre fue lanzado por la gobernación de Antonio Bonfatti y se propone objetivos de largo alcance, proyectados al 2030. A un año de su implementación, el observatorio de la UCA detectó resultados positivos.

Según explicó Salvia, el estudio comparó hogares situados en barrios en los que se está desarrollando el Plan Abre con otros que no están alcanzados por este programa. Fueron testeos en distintos asentamientos de la ciudad.

Del trabajo de campo se desprenden varias categorías. En cuanto al acceso a infraestructura y servicios, se observaron en los barrios del Plan Abre mejoras en la conexión a la red de agua, cloacas y red eléctrica. También se detectaron avances en el acceso al servicio de alumbrado público, calles pavimentadas e incluso, aunque con niveles todavía elevados, en la presencia de terrenos y calles inundables.

Respecto a las dificultades para transitar dentro del barrio, las mismas aún prevalecen en 2 de cada 10 hogares.

Más salud pública. En relación con el acceso a la atención en salud, se registra un fuerte aumento en el uso de los servicios públicos sanitarios. En términos absolutos hay más hogares que adscriben al centro de salud local en 2015 en comparación con lo que sucedía en 2014.

"Puede señalarse como un logro el mayor acceso de la población a los servicios de salud", remarca el trabajo, pero advierte que se requerirá "redoblar los esfuerzos" para que el sistema mantenga calidad en atención y continúe siendo una institución de referencia barrial.

En cuanto al análisis de variables vinculadas a la inclusión educativa y social de niños y adolescentes, el informe destaca "el impacto positivo en los mecanismos escolares de retención para niños", pero advierte que entre quienes abandonaron el secundario "se presentan mayores dificultades a la hora de lograr la reincorporación en el sistema educativo".

En tal sentido, el observatorio enciende un alerta: "Una vez que los adolescentes abandonan los circuitos educativos, resulta de una complejidad creciente lograr que retomen su escolaridad".

Como contracara, se destaca la herramienta social del polideportivo o el playón como factor convocante a la hora de la participación de jóvenes.

Violencia e inseguridad. Un punto sensible de la comparación interanual del Plan Abre es el tópico seguridad. El informe destaca que han disminuido las situaciones de robo y hurto a nivel general, tanto en los barrios donde se desarrolla el plan como en aquellos que no tienen intervención.

Aquí se abren los caminos. El informe verificó una disminución de la violencia en los barrios donde está el Plan Abre y un aumento en los que no tienen este mecanismo.

"Pese a las mejoras, las percepciones de inseguridad continúan siendo elevadas: 8 de cada 10 hogares consideran que su barrio es inseguro", se indica.

Sobre este punto, Salvia se explayó: "La mayor presencia del Estado, vía políticas sociales, hizo que bajaran los niveles de violencia, pero no así de los delitos. Se requiere desbaratar a las bandas organizadas. Es decir, el plan mejoró las condiciones de seguridad pero no logró reducir el crimen organizado".

Como conclusión, el titular del observatorio consideró que "teniendo en cuenta una evaluación de un año, el impacto fue muy positivo, las intervenciones están madurando y el programa requerirá ser más intenso en materia de inclusión educativa y participación comunitaria. Evidentemente, hay aspectos que no son imputables a la provincia, porque es el empleo el gran transformador de la gente".

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