Moisés y los Diez Mandamientos
Sábado 23 de Julio de 2016

La trampa que acerca lo lejano y aleja lo cercano

Nada más lejano a eso que reza que el televidente consume todo lo que le ponen en pantalla.

¿Qué pasa que la gente ve una novela turca, otra coreana, una española y ahora hay cientos de miles en la Argentina que se conmueven con una bíblica de origen brasileño? Nada más lejano a eso que reza que el televidente consume todo lo que le ponen en pantalla.

La gente elige qué ver, dice esto sí y esto no. Eso sí, al hablar de televisión de aire, siempre debe optar en el rango de un horario y de una programación que los canales proponen. Ahí está esa suerte de trampa de los programadores, que generan esa zona difusa y tan compleja de analizar, que dispara preguntas como estas: ¿Por dónde pasan las preferencias reales del televidente? ¿Se encandilaron con "Las mil y una noches" porque quieren espiar paisajes y culturas de Turquía? ¿Pasó algo parecido con la historia de amor imposible de "Avenida Brasil"? ¿También seduce el mundo narco de "Escobar, el patrón del mal"?

Los programadores de los canales tienen un discurso unificado, ponemos al aire lo que rinde, lo que a la gente le gusta. Falso. Se pone en primer lugar la conveniencia económica antes que la riqueza de contenidos.

Claro, muchos dirán que es atrapante "Moisés y los diez mandamientos", que rompe el rating, que está bien filmado, que las historias de amor son tan jugosas como perversas, que hay sexo, venganza, pasión, héroes y villanos.

Pero si ponemos todos esos elementos en una historia que nos toca de cerca y habla de los que nos pasa en la piel, en el alma y en la cabeza, atravesada por la realidad argentina, no la de o Moisés, Ramsés, Nefertari y Zípora, sino la de María, Franco, Sofía y Pedro ¿por qué no va a funcionar? Es el ejemplo de "La leona", una novela muy bien escrita, con un elenco impecable, con 115 capítulos filmados en un nivel superlativo para dar forma a una trama romántica, como manda el género, pero con el foco puesto en el amor al trabajo, a la solidaridad, al sentimiento cooperativo, al derecho a la identidad, a luchar por el amor verdadero sea cual fuere el sexo de la persona elegida, al respeto por la familia, y también a no torcer el brazo ante el poder, aunque venga manchado con sangre.

Los 10.5 puntos de promedio de toda la tira, que terminó el 14 de julio en Telefe, no habla del fanatismo de los televidentes, que coparon las redes sociales e hicieron atracones de la novela en la versión on demand o en la web.

Ese frío número sí habla de los programadores que hicieron todo por llevar una novela cada vez más lejos de la gente. Sometido a varios cambios de horario, el canal de las pelotas batió su propio récord de ninguneo, al emitir los últimos capítulos al temible horario de las 23.58. Una manera poco elegante de tirar por la borda un producto leal hecho con transpiración e ideas argentinas. Es como si le robaran la comida del plato a los que laburamos todos los días por hacer una tarea mejor. "No robarás" justamente es uno de los diez mandamientos, otra extraña paradoja de las incongruencias de nuestra televisión.

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