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Domingo 31 de Julio de 2016

La teoría del cisne negro

La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea fue una enorme sorpresa que se convirtió en un giro en la historia contemporánea. Y aunque la costumbre indica que un cisne debe ser blanco, aceptar la incertidumbre es el primer paso para acceder a la libertad.

La teoría del cisne negro es la teorización de lo inesperado. Lo inesperado es lo que se espera que no suceda aun cuando se lo vislumbre. Más todavía, lo esencial de algunos inesperados es lo que no debiera suceder. Si a pesar de todo sucede produce un impacto notablemente fuerte. Todas las voces de alarma alertando al respecto se toparon con los célebres oídos sordos. El resultado es la sorpresa negativa inundando todos los estados de ánimo.

Un cisne debe ser blanco. El negro es lo inesperado, y aunque por lo que parece hay algunos cisnes negros en Australia, el cisne para ser tal debe ser blanco. En cierto sentido del humano se espera lo mismo, para ser el mejor humano debe ser blanco, y esto a pesar de los innumerables ejemplos en contrario con los humanos blancos como autores de las páginas más negras de la humanidad.

La teoría del cisne negro es utilizada en un artículo de El Cronista Comercial para analizar el triunfo del Brexit en el referéndum del 23 de junio último que impulsó la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. La teoría fue formulada por Nassim Nicholas Taleb como teoría de los eventos inesperados (positivos o negativos). Brexit se transformó en la palabra mágica condensando "british" y "exit": salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Sin duda la noticia bomba alterando seriamente el escenario político-económico europeo. En rigor la palabreja está inspirada en Grecia con motivo de los avatares de la crisis de ese país en 2012. Así nació el Grexit presagiando la temida salida de Grecia. Con todo Grecia finalmente no fue empujada hacia afuera. En cambio cuatro años después Gran Bretaña vía referendo refrendó su salida motu proprio.

El cisne negro señala tres notas esenciales para que un acontecimiento pueda acreditar la célebre coloración del cisne. A saber, 1) alto impacto difícil de predecir a partir del cual se producen eventos no acordes con las expectativas normales; 2) no ser computables las probabilidades ni la dirección de los raros eventos ocasionados por el gran impacto; 3) los sesgos psicológicos individuales y colectivos ciegos a la incertidumbre e inconscientes con respecto a su rol. Entre el continente y la isla, entre la Europa continental y la Europa del Reino Unido las relaciones nunca fueron óptimas ni mucho menos. Hubo un largo trabajo de seducción política-económica para que la soberbia inglesa aceptara salir parcialmente del aislamiento y pasara a formar parte de la Unión Europea hace ya 43 años. La comunidad europea es una gran institución por estos tiempos conformada por 27 países, sin lugar a dudas el mayor proyecto político del siglo XX. Como se sabe, un gran acuerdo superador de fronteras y de las barreras nacionales a través de una compleja trama de resoluciones comunitarias posibilitando la circulación libre de personas y de productos. En definitiva, una realidad opuesta a la desencadenante de la Segunda Guerra Mundial con nacionalismos e intereses enfrentados mortalmente en la lucha por la hegemonía del planeta. El triunfo del Brexit representa una involución en la conciencia de la humanidad, una especie siempre tan proclive tanto individual como colectivamente a caer en el regocijo y la redundancia de los dogmas cerrados. Lo cierto es que el impacto de dicho triunfo resultó y resulta tan grande que cuatro millones de británicos firmaron un manifiesto pidiendo un nuevo referendo para revertir el anterior. Una solicitud que el Parlamento británico se apresta a debatir el próximo septiembre. Demás está decir que semejante posibilidad vislumbrando esta vez un resultado opuesto al Brexit generaría un nuevo impacto en tal caso dando lugar a la teoría del cisne re-negro para calificar lo inesperado de lo inesperado de tan bizarra situación. Sin dejar de lado la posibilidad de una nueva junta de firmas "pro tercer referendo" en la ocasión para romper el empate. Por aquello de a la tercera la vencida resolviendo así el conflicto, pero tal vez sin poder evitar la rebelión de los cisnes tan elegantes y tan ajenos a las locuras de los humanos.

La ultraderecha europea se entusiasma con el Brexit exigiendo su propio referendo (en Francia, Italia). Para la ultraderecha el pasado es lo más excitante, pero al no tener todo el poder se entretiene en la compra de fetiches, íconos y demás en subastas al respecto. Por caso una subasta ultrasecreta (pero no tanto) realizada también en junio del presente nada menos que en Munich por la casa Hermann Histórica. En el fatídico evento se subastaron objetos de los nazis más célebres. El diario El País recoge la información sobre el remate brindado por dos diarios alemanes (el Bild y el Zeitung). El diario español tituló "La chaqueta de Hitler comprada por 275.000 euros". Al parecer por una pareja de ¡argentinos! Supuestamente parte del linaje refugiado en estas tierras según el Bild. Que además pagaron 3.000 euros por un calzoncillo de Göring (la crónica aclara que son de seda). Obviamente se vendieron más objetos como el pastillero de Göring en 26.000 euros o un trozo de soga con la que fueron ahorcados algunos jerarcas nazis en la bagatela de 2.000 euros. Una muestra del mercado denotando su desacuerdo con el ajusticiamiento de los nazis. Para rematar, lo más impresionante el título de la muestra, "Hitler y los líderes nazis, una mirada única hacia el interior del mal". Desde luego la propia subasta es una expresión frívola o cínica del mal.

El punto 3 de la teoría del cisne negro habla de los sesgos psicológicos individuales y colectivos ciegos a la incertidumbre e inconscientes... Si hay algo que rechaza el humano es precisamente la incertidumbre en lo individual y en lo colectivo, tanto consciente como inconscientemente. A la incertidumbre humana se la puede cegar pero no se la puede disolver. No la pueden eliminar ni las ideologías, ni las religiones, ni el amor, ni el dinero, ni los horóscopos, ni los videntes. El cisne negro es una metáfora apuntando a la fragilidad de cualquier sistema de pensamiento. Aceptar la incertidumbre es la primera condición para no refugiarse en los dogmatismos de turno. También para acceder a la libertad, por cierto tan escasa y banalizada por los humanos.

Jorge Besso

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