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Jueves 13 de Junio de 2013

La solución parece ser "prohibir"

Cuando hay un problema lo más sencillo es prohibir. Por lo menos eso es lo que parece a la luz de los hechos.

Cuando hay un problema lo más sencillo es prohibir. Por lo menos eso es lo que parece a la luz de los hechos. La violencia sigue tan instalada en el fútbol como siempre y no hay remedio que que cure esta enfermedad. O sí lo hay, pero no se receta. Entonces, la mejor solución para los encargados de brindar seguridad es que los partidos que restan para el final del campeonato se jueguen sin público visitante. Es decir, se sigue escondiendo la mugre debajo de la alflombra. Y en esto pagan justos por pecadores. A los que disfrutan del deporte más lindo del planeta se los privará de acompañar y ver a sus equipos como lo hicieron a lo largo de todo el semestre. ¿Por qué? Por unos pocos conocidos, pero que tienen la protección de todo tipo. Por otro lado, las autoridades policiales quedan en evidencia una vez demostrando incapacidad para montar un operativo de seguridad por el cual los clubes pagan. “Son medidas antipáticas, difíciles. Pero lo que sucede en el fútbol argentino debe tener consecuencias. Lo peor es que sucedan estas cosas y no pase nada”, dijo el secretario de Coordinación de Seguridad en Competencias Deportivas y Espectáculos Masivos de Santa Fe. Y la realidad es que el tema no es nuevo y no pasa nada. No hay soluciones de fondo para terminar con algo que se sabe es difícil, pero que se debe tratar con la seriedad necesaria.

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