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Domingo 09 de Agosto de 2015

La solución es el diálogo

“Nosotros no nos cansaremos de enseñar que la respuesta a los conflictos no son los actos de violencia sino el diálogo”, dice el director del Instituto Superior Zona Oeste, Arístides Alvarez, quien en los últimos años ha estudiado distintos fenómenos de violencia.

“Nosotros no nos cansaremos de enseñar que la respuesta a los conflictos no son los actos de violencia sino el diálogo”, dice el director del Instituto Superior Zona Oeste, Arístides Alvarez, quien en los últimos años ha estudiado distintos fenómenos de violencia. A la vez, reconoce que todos están expuestos y hasta contó a este diario que a sus hijos también les robaron en la calle pero que no por eso dejará de enseñar que los valores de la convivencia son lo primero.
  “Dentro de la escuela, cada vez que hay un problema entre los chicos los llamamos al diálogo y de esta manera intentamos que aprendan que las cosas en la vida se resuelven hablando y no golpeando o agrediendo”, explica el docente y directivo.
  “Intentamos que los chicos no reaccionen de la misma manera o peor, para que descubran que hay otro modo de resolver los conflictos. Tenemos que entender que si respondemos de la misma manera terminamos en la Edad de Piedra, en la ley del más fuerte. No debemos claudicar, aunque seamos nosotros mismos víctimas de la violencia y la inseguridad, como lo somos”, remarca.
  Desde la escuela pregonan el diálogo y la convivencia y en este marco enseñan a no reírse del otro, a no disfrutar del dolor ajeno y a no reaccionar con más violencia ante un robo.
Trabajar juntos

  Arístides Álvarez propone otra forma al “castigo” tradicional. “Las amonestaciones ya no cumplen con el deber punitivo porque no producen nada en los chicos, ni los hacen reflexionar sobre una mala conducta. Por eso prefiero que trabajen en tareas reparadoras como, por ejemplo, hacer un trabajo conjunto entre los chicos que se agredieron y a partir de allí hablar sobre las normas de convivencia. Esto sí que nos da resultado”, destaca.
  El profesor propone también aprovechar las instancias creativas como las distintas formas de expresión artística, sobre todo en los casos de chicos que no pueden expresarse del todo bien en forma oral. En el Instituto Zona Oeste cuentan con una experiencia interesante. Descubrieron que los chicos se expresaban muy bien con el rap. Así se generó un grupo que a través de este ritmo habla sobre la violencia. Ahora están recorriendo otras escuelas donde a través de esta música brindan un mensaje a sus coetáneos.
  Todo esto conlleva un fuerte compromiso por parte de los docentes que muchas veces los lleva a trabajar fuera de hora, y fuera de la escuela. “Siempre nos cargamos con más cosas, pero no podemos mirar para otro lado”, señala el director y docente, que se manifiesta optimista: “Sabemos que las cosas van a cambiar y que estamos en el buen camino trabajando de esta manera”.

Fiesta de la convivencia

Apuntando a la convivencia pacífica más que a la violencia, Arístides Álvarez, del Instituto Zona Oeste, organizó un festival que se realizará el sábado 26 de septiembre, en la plaza Pringles, donde se invita a distintas escuelas de la ciudad a manifestarse a favor de la convivencia escolar y urbana. También invitaron a clubes y vecinales para que participen. “Habrá murgas, rap y otras expresiones para que los chicos se expresen y se escuchen en sus propios términos”, contó.

Buscar refugio

Martín Reynoso
Coordinador de
Mindfulness (Ineco y Universidad Favaloro)

El mundo está lleno de injusticias y de dolor. Pero así como se multiplican las formas de daño a los demás, también poco a poco emerge una conciencia global de paz, bienestar, cooperación y compasión empática.
  En la práctica de mindfulness (una disciplina que propone vivir momento a momento con atención plena) creemos que tenemos que desarrollar estas cualidades internamente para poder ejercitarlas en la vida cotidiana. “Buscar refugio” es para nosotros abrevar en la fortaleza amorosa de nuestro corazón meditador que desea profundamente el bien para todos.
  “Buscar refugio” es renovar la esperanza de cambio de una sociedad maltratada y resignada, y eso sólo se logra buceando repetidamente en el silencio reposado de nuestro espíritu para lograr el cambio más importante: el de nosotros mismos.
 

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