Cartas de lectores
Jueves 29 de Septiembre de 2016

La sociedad tiene el poder de sanación

Hace poco tiempo he dicho en esta misma sección que la sociedad viene reclamando seguridad y apuntaba al enorme descalabro que existe en el país, y finalmente exhortaba a que la ciudadanía continuara movilizándose en las calles del país. Asimismo, decía que el epicentro de la inseguridad estaba en nuestra provincia de Santa Fe; hoy lo ratifico e insisto por el aumento de este infortunio. No en vano dirigentes de las distintas vertientes del pensamiento político, se unen y se expresan en el mismo sentido, todos claman juntos por la seguridad de la ciudadanía. Es de tal magnitud el problema que ha quedado instituido en la principal preocupación de los argentinos, aún por sobre la problemática económica que tantas quejas sonorizan desde la opinión pública. Hoy, en cambio, cada uno de nosotros pone su interés prioritario en la integridad física y la de los miembros de su familia, por sobre la inflación, y cualquier otro problema en los que pega duro sobre nuestro diario devenir. El miedo hasta paraliza nuestras vidas, incrementa nuestro recelo y aprensión de que nos suceda algo contrario a lo que deseamos, es decir, estamos atemorizados, padecemos un sentimiento negativo. Nos han enrejado en nuestras propias casas. Tenemos miedo de salir a la calle para ir a trabajar, a llevar los niños al colegio. Las amas de casa no pueden ir a hacer sus compras porque son asaltadas y agredidas físicamente, en algunos casos hasta les quitan la vida para sacarles un simple celular. La delincuencia nos ha encerrado tras las rejas como si fuéramos bestias. Todos tenemos miedo, mucho miedo. Nuestros jóvenes y niños son más desaprensivos por su falta de experiencia, mientras nosotros estamos en vigilia esperando que retornen a nuestras casas. Se nota nítidamente el espanto, pues después de las nueve o diez de la noche las calles están desiertas y no es precisamente por el clima sino por el temor a enfrentarse con un delincuente drogado dispuesto a quitarnos la vida. Todos coincidimos que el narcotráfico es un soporte fáctico de la violencia, y esa actividad tan nefasta que produce profundas tribulaciones parece no estar concientizada en el común denominador de la sociedad, sólo se sabe que existe, pero no se presiona para que las autoridades las enfrente. En nuestra provincia ni siquiera el ex gobernador, hoy diputado, ha asistido, según dicen algunos medios, a declarar por el ataque que sufrió en su domicilio. ¿No es esto inédito e insólito, en el caso de ser cierto? Actualmente, somos todos diagnosticadores, pero no guerreros contra este flagelo. Está anunciada una marcha para el 11 de octubre, es indispensable que todos salgamos a la calle; hasta el ministro de Justicia de la Nación ha auspiciado que es importante que la ciudadanía se exprese reclamando el fin de esta barbarie, entonces no sigamos esperando, que es preferible este clamor a un grito de duelo. Personalmente, estaré en la calle ejerciendo mi derecho de peticionar. Sería bueno y justo que todos estemos allí.

Héctor Malvar

DNI 6.050.203

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