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Sábado 13 de Abril de 2013

La sociedad está en pañales

Por Marisa Bollatti / Hay que reconocer la experiencia que recorre Luisa pero saber también que no todas son así

Nos hace inmensamente feliz conocer la excelente experiencia escolar de Luisa. Así deseamos que sea todos los padres que tenemos un hijo con discapacidad. Y poder vivir una vida más tranquila, sin tantas angustias, sin tantos obstáculos y disfrutando de nuestros hijos como debiera ser. Nuestras felicitaciones a esta institución escolar y ojalá sea fuente de inspiración para las demás.

Pero no todas las experiencias son como las de Luisa. Si bien nuestra sociedad ha avanzado sobre estos temas, consideramos que todavía está en pañales en su construcción inclusiva. Lo decimos porque es necesario todavía cambiar las actitudes negativas hacia las diferencias; derribar mitos, creencias y preconceptos. También contar con instituciones de formación docente que permitan el pasaje del discurso a las prácticas inclusivas. Las necesidades educativas de los niños y sus múltiples formas de abordaje son fundamentales en la formación de los educadores.

El posicionamiento claro de la institución escolar, su compromiso y disposición son determinantes para la educación inclusiva a la que aspiramos. Como así también el trabajo en equipo, sumando saberes, esfuerzos y responsabilidades. Cuando decimos equipo también incluimos a los padres y profesionales que atienden las necesidades específicas de cada niño.

Necesidad. Todas estas miradas y apoyos son necesarios para que el niño pueda prosperar y alcanzar su potencial.

Porque es necesario que el Estado esté presente y más aún en las pequeñas localidades que no cuentan con profesionales específicos, brindando los andamiajes necesarios, personal de apoyo, tutorías, entre otros recursos que sirven para garantizarle al niño una educación exitosa.

Pero, ¿por qué todos nuestros niños no pueden tener la misma experiencia que Luisa? ¿Por qué muchos aún hoy ingresan pero no pueden sostener su permanencia en el sistema común? ¿Por qué ocurre esto si contamos con leyes nacionales e internacionales que garantizan el derecho a la educación inclusiva? Este es un tema de derechos humanos y por ser la educación uno de ellos es que hoy está comprometida la escuela. Y además, el docente que no se siente preparado para emprender tal tarea tiene que saber que tiene toda la información al alcance de su mano.

De todas maneras, esto solo no basta. El cambio hacia una sociedad inclusiva debe darse desde cada ciudadano, cambiando actitudes, respetando otras realidades que forman parte de la diversidad de lo humano. También dando la posibilidad a esa persona, más allá de sus dificultades, de interactuar, crecer, aprender, y trabajar junto a su par sin dificultad. Reconociendo que es en la diversidad donde nos enriquecemos, donde construimos una sociedad de calidad. Y como dijimos al comienzo: Todavía estamos en pañales. El compromiso es de todos.

(*) Miembro fundadora de la Asociación para la Inclusión de Personas con Síndrome de Down Rosario (Aisdro) y docente.

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