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Domingo 20 de Abril de 2014

La sinceridad de Ignacio, el tiempo de Berni

Hasta él habló de la inseguridad. Acostumbrado a no polemizar se metió en el tema y cuestionó a todos, hasta la Iglesia.

Hasta él habló de la inseguridad. Acostumbrado a no polemizar se metió en el tema y cuestionó a todos, hasta la Iglesia. En la entrevista exclusiva con La Capital que se publica hoy, el padre Ignacio no se guardó nada y también, como los funcionarios socialistas, le guiñó el ojo a las fuerzas federales que desembarcaron en Rosario: otro gesto para que el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, se sienta más Rambo que nunca.

En efecto, el hiperconvocante sacerdote del barrio Rucci, contestó: "Hay que poner personas que brinden confianza a la sociedad. Con las fuerzas federales es necesario empezar a dar una imagen de seguridad al pueblo". Quizás, un tiro por elevación a la cuestionada policía santafesina. No pasó inadvertido que gendarmes y prefectos hayan participado del operativo de control para su ceremonia más famosa.

Minutos antes de comenzar el más impresionante Vía Crucis de Sudamérica, había fustigado los linchamientos al condenar la justicia por mano propia. Quizás sus palabras pongan un manto de piedad a un tema que venía dividiendo las opiniones de la sociedad, mientras avanzaban los ataques a mano armada.

El padre Ignacio se mostró esta vez, a 35 años años de haberse instalado en la Argentina, más permeable con diversos temas de la coyuntura y, obvio, de la pendulante agenda mediática. Aunque, a algunas otras cuestiones, muy propias, les dio un roce tangencial.

En problemas. Por estos días, el arzobispado rosarino se ve sacudido por la decisión emanada del Vaticano de nombrar un coadjutor en la diócesis local y así quitarle cada vez más poder a su actual titular, José Luis Mollaghan. El mismo prelado que había cuestionado a través de un duro escrito la participación de matrimonios gay en un programa de televisión que el cura de Rucci grabó el año pasado.

Resulta llamativo que Mollaghan ya no asista a los Vía Crucis de Ignacio. En otras oportunidades al menos arribaba al final para impartir la bendición en conjunto. En este marco, no debe soslayarse una frase que hoy publica este diario en su reportaje a Ignacio: "A veces me cansan algunas cuestiones muy internas de la Iglesia". Casi en paralelo a su viaje a Roma, donde se entrevistó con su amigo el Papa Francisco, llegaron los primeros cuestionamientos a la gestión del obispo rosarino y se decidieron intervenciones directas sobre sus diversas acciones.

Reacio. De hecho, Mollaghan se muestra reacio a hablar del tema. Días pasados sólo dijo que no fue notificado sobre el nombramiento del coadjutor. Suena extraño.

Mientras tanto, la ciudad siguió esta semana su ritmo habitual en el que los uniformados verdes aparecen omnipresentes. La intendenta Mónica Fein aprovechó la oportunidad para no perderse la foto con Berni en recorridas por las zonas más conflictivas de Rosario.

A tal punto se elevó su popularidad que a muchos dirigentes peronistas les gustaría cambiarle su domicilio en el nuevo DNI para que "gane" la gobernación de la provincia de Santa Fe.

Y mientras la foto con Berni parece la más deseada, hay una que hasta a él mismo podría caberle a la perfección: la instantánea con el único hombre que no pierde popularidad, el cura Ignacio.

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