Ovación
Miércoles 15 de Junio de 2016

La selección despachó a Bolivia 3 a 0 y terminó primera en el grupo

Los goles fueron convertidos por Lamela, Lavezzi y Cuesta. Messi y Biglia entraron en el segundo tiempo.

Con el resultado puesto decir que el partido era un trámite suena a verdad de Perogrullo. Pero nadie podrá negar que las sensaciones previas a esta goleada casi de compromiso ante el endeble combinado de Bolivia eran lo más cercano a cosa juzgada. Argentina paseó su jerarquía por el CenturyLink Field y le asestó un 3 a 0 inapelable al equipo del ex rojinegro Balvieso.

Fue como una práctica en la que la superestrella Lionel Messi le aumentó caudal de minutos a su vuelta a la selección de Martino, ahora sí, con los dientes bien afilados de su voracidad goleadora. Aunque en este acto se lo vio un tanto desconectado del resto, soportando la insidiosa marca de Bejarano, que lo siguió hasta el vestuario.

Volvió Biglia también, y esa es otra buena noticia para los albicelestes, porque ya está claro que el volante es el principal sostén del equilibrio en la zona media del esquema ideado por el Tata. Descansaron los que tenían amarilla y el Pocho Lavezzi aprovechó su oportunidad con mucha movilidad y hasta un gol.

El partido que selló el pasaje a cuartos de final como primero del grupo D fue sólo tal en los primeros 45 minutos. Y dentro de ese segmento hasta que a los 13 un tiro libre de Lamela rozara en la barrera y descolocara al arquero Lampe para decretar la apertura del marcador. Ahí nomás, a los 15 Lavezzi rescató un rebote luego de una buena jugada colectiva argentina y estampó el 2 a 0.

Bolivia a duras penas hacía pie con su vergüenza a cuestas, mientras Argentina se floreaba en cada toque y cada arremetida, regulando siempre las fuerzas para guardar físico. Sobre los 32, el defensor debutante Víctor Cuesta tocó al gol de arremetida un buen pase de Roncaglia y allí todo se terminó, al menos en lo que a emociones se refiere.

En el complemento entró Messi, el más esperado por todo el estadio, por propios y extraños, por futboleros y globalizados, y el partido pareció entrar en un sopor digno de cabeceo somnoliento. Es que la gran figura de la Pulga rosarina así como hace brillar todo lo que toca opaca casi todo lo demás.

Y los minutos pasaron, el segundo tiempo siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Messi ensayó un par de apiladas que no prosperaron por falta de enjundia nomás, porque el rival ya estaba entregado de antemano.

Pasó la estación del Altiplano, esa que era un mero compromiso para refrendar que la selección argentina es la gran candidata en esta Copa América Centenario. En el horizonte aparece Venezuela _un gol en contra igual que Argentina_, ningún cuco pero un equipo que seguramente opondrá algo más de dificultad que el partido que anoche sirvió como un entrenamiento con camisetas en vez de pecheras.

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