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Miércoles 25 de Marzo de 2015

La seguridad como sinónimo de ausencia

Los reconocidos líderes de la bronca organizada cumplen exiguas penas judiciales o directamente eluden el castigo.

Los problemas que genera la violencia también en el fútbol no obtienen soluciones porque los responsables de garantizar los derechos de las mayorías optan por el reduccionismo de vaciar los estadios. Claro, tienen esta ventaja con respecto a la inseguridad que se padece en la cotidianidad, ya que no pueden prohibir la vida cerrando las ciudades. Pero en el fútbol la forma de disimular la impericia es más simple.
 
Por eso, en su momento determinaron que no haya público visitante en las canchas, pero esta medida fue sólo para determinadas competencias, porque a la Copa Argentina y torneos de verano sí pueden asistir hinchas de ambos equipos. Aunque se trate del mismo territorio y de la misma Nación. No obstante, esta sesuda decisión de prohibir a los visitantes, con el tiempo comprobaron que la violencia tenía otras formas, con serias secuelas, como las que produjeron las internas de las barras bravas.
 
Claro que en simultáneo los reconocidos líderes de la bronca organizada cumplen exiguas penas judiciales o directamente eluden el castigo.  Y ahora, sin hinchas visitantes ycon barras, resurge la problemática de los proyectiles que se lanzan desde las tribunas y plateas. Pero lejos de revisar la eficacia de los operativos y dispositivos de seguridad, los dirigentes, funcionarios y autoridades coinciden en que el fútbol se juegue a puertas cerradas. ¿Y el derecho del público? Algunos eligen el atajo de decir que el propio público lo perdió. Con esa misma lógica entonces afirmarían que el ciudadano perdió el derecho de estar en la calle porque de la misma sociedad salieron los ladrones. La inseguridad no la provoca la presencia de la gente, la generan los delincuentes, quienes disfrutan de la falta de políticas de seguridad.

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