Educación
Sábado 26 de Octubre de 2013

La secundaria que se gestó con la democracia

Es la Nº 360 Jorge Cura. Se inauguró en 1985 y surgió tras el pedido de los vecinos y padres que querían una escuela para sus hijo.

El 10 de diciembre de 1983 Gabriela y Andrea recibían su diploma de finalización del secundario. Mientras la televisión mostraba la asunción de Raúl Alfonsín a la presidencia —y con ese acto, el fin del gobierno militar que regó de sombra y sangre el país— ambas jóvenes comenzaban a soñar con un destino ligado a la docencia. Treinta años después se encuentran al frente de la Escuela Secundaria Nº 360 Jorge Cura. Una institución que nació con la recuperación democrática.

Jorge Cura 2399 es la dirección de esta secundaria. Ocupa el segundo piso del inmueble que comparte con la Escuela Primaria República del Líbano, que está en este edificio desde 1962. Años después, sería la directora de la primaria, Yolanda Sarquis de Dip, quien se hizo eco del pedido de los padres de los alumnos de la primaria e instó al Ministerio de Educación a levantar allí mismo una escuela media. Hecho que se fue gestando con el retorno de la vida democrática a la Argentina y que logró concretarse en 1985.

Una larga hilera de plantas, flores y cedros —el árbol que está en el centro de la bandera nacional del Líbano, lugar de donde era oriunda la familia Cura— bordea el pasillo de entrada a la escuela. Suena el timbre y es Delia, la portera, la que abre las puertas a LaCapital. Su sonrisa es amplia y se dibuja más cuando comienza a recordar cómo se concretó la secundaria.

Los inicios. "Al principio fue muy difícil. Comenzó con un solo turno vespertino, porque la mayoría de los alumnos trabajaba. Y había chicos de distintas edades, algunos de hasta 22 años", cuenta Delia, quien no duda en evocar a Yolanda Sarquis de Dip como "una visionaria". Dos cursos en primer año y dos en segundo asistieron en 1985 a la secundaria. Fue la primera camada de adolescentes y jóvenes de la 360, una escuela a la que hoy asisten cerca de 400 alumnos, fundamentalmente de Villa Moreno, Acíndar y otras barriadas populares del sudoeste rosarino.

Pero es imposible avanzar en la historia de este establecimiento pegadito al club Provincial sin volver una y otra vez a la historia de Gabriela Larumbe y Andrea Savoca, directora y vice de la institución. "Siempre me gustó historia, y cuando terminé la secundaria en el 83 la Facultad de Humanidades estaba totalmente lastimada por la dictadura. Entonces empecé con el profesorado en el Instituto Cossettini. Y ahí habían vuelto a las aulas un montón de docentes que fueron cesanteados y exiliados", apunta Andrea. Gabriela comenzó a estudiar antropología, hasta que finalmente siguió el magisterio: "El trabajo con jóvenes es muy gratificante, no podríamos hacer otra cosa que estar rodeados de chicos. Creo mucho en la juventud, que a veces no está bien vista por los medios".

Por su parte, la vicedirectora resalta a la docencia como una función social, donde con el acompañamiento y la formación "la comunidad educativa tiene que marcar la diferencia de que es un espacio donde hay otras cosas, otro vocabulario y que acá podemos manejarnos con códigos que no son los de la violencia".

"Los chicos —agrega la vice— tienen historias que a veces son muy difíciles para las edades que tienen, porque en algunos casos tuvieron que enfrentar solos la vida por abandonos o pérdidas familiares. Y además, hacerles frente al flagelo de la inseguridad, el consumismo y las drogas". Sin embargo, ve también una luz de esperanza que emerge: "Ellos tienen una libertad y un sentido de defensa de sus derechos que creo que se los dieron estos treinta años de democracia".

A la hora del balance, la directora sostiene que el saldo de los casi 30 años de la secundaria es "sumamente positivo". Y completa: "La escuela empezó compartiendo aulas con la primaria. Pero de a poco fue creciendo y cambiando de turno, porque las familias pedían para el barrio una secundaria de mañana y tarde". En 2009 lograron "independizarse". Ese año también se creó un anexo de la "Jorge Cura" en la Primaria Latinoamérica, ubicada en el corazón del Fonavi de Rodríguez y Virasoro.

La escucha. En los pasillos de la 360 hay risas y aplausos. Los chicos están ensayando para una obra. Se divierten y aprenden. Por eso ambas directivas destacan la participación que tienen sus alumnos. "Es importante que puedan opinar. El silencio de la dictadura no fue bueno para los jóvenes. Tal vez tienen que aprender a elegir y a respetar al que piensa diferente", cuenta Andrea. Por su parte, la directora Gabriela Larumbe remarca lo saludable que los chicos "participen, que propongan cosas y se sientan parte de algo". Pero también la importancia de escucharlos.

De allí deriva tal vez la necesidad de esta institución de abrirse a distintos proyectos que van desde el teatro hasta el ajedrez, donde los pibes son los protagonistas. Quizás, el mejor homenaje que puede hacerse a una escuela que se gestó con la democracia.

"Ambas hicimos la secundaria en una época tan triste y dolorosa como fue el proceso militar que vivimos. Por eso esta escuela la abrimos a todas las propuestas y los chicos participan de los proyectos. Queremos las puertas abiertas a la comunidad", concluye la directora de la 360.

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