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Jueves 24 de Marzo de 2016

La rosarina que encandiló al presidente

El propio Obama fue el encargado de elegir a cada uno de los interlocutores. Un hombre y una mujer, de manera intercalada, propuso. En un momento, la mirada del primer mandatario se detuvo en una morocha de pelo largo, remera blanca y aros artesanales. “Aquella joven”, dijo Obama.

El propio Obama fue el encargado de elegir a cada uno de los interlocutores. Un hombre y una mujer, de manera intercalada, propuso. En un momento, la mirada del primer mandatario se detuvo en una morocha de pelo largo, remera blanca y aros artesanales. “Aquella joven”, dijo Obama.
  De inmediato, Luz Amuchástegui, directora de programas de la fundación rosarina El Desafío, tomó el micrófono, se puso de pie y en perfecto inglés hizo su pregunta. Pero claro, no era una oportunidad para desaprovechar, así que con sorprendente calma y soltura se tomó su tiempo, primero, para agradecerle el apoyo (fue elegida una de las Mujeres Líderes Emergentes del mundo en 2013, una distinción que forma parte de un programa que impulsa EEUU), mencionarle la necesidad que existe en la Argentina de que haya un marco legal para las organizaciones que ayudan a los sectores marginales, preguntarle qué consejos les daría, y saber su opinión sobre la ayuda que  los gobiernos deben dar a las empresas “que generan conciencia social”.
  Atento, Obama la escuchó y quiso saber más : “Antes de responder su pregunta, cuénteme un poquito sobre su emprendimiento, qué hace, qué programa tiene usted?”. Orgullosa, Luz contó que es integrante de “una organización sin fines de lucro de Rosario donde generamos cambios sociales dando poder a los jóvenes que viven en la pobreza, dándoles participación cívica e instrumentos creativos. Ayudamos a los chicos a desarrollar sus habilidades para subsistir en la vida”.
   No conforme, el presidente estadounidense fue por más: “Cuánto hace que tienen ese programa?”. Al conocer que hace más de 10 años que El Desafío sostiene esta iniciativa en la ciudad, Obama exclamó un “¡Muy bien, excelente!”, para luego extenderse en una respuesta en la que enfatizó la importancia de la inclusión, la igualdad y la necesidad de terminar con las dicotomías para ir  hacia un objetivo común superador.
  Volviendo de Buenos Aires, Luz habló anoche con La Capital: “Fui decidida a preguntar, me interesaba conocer su mirada sobre empresas sociales y emprendedores sociales, que es el cambio que se viene dando en este campo” y agregó: “En lo personal me pareció interesante lo carismático que es, los mensajes que tienen que ver con lo importante de escucharse y escuchar a los jóvenes”.
  También mencionó que se quedó con lo que Obama señaló al final del encuentro: “Eso de que no podemos sentarnos a esperar y sólo votar y que los gobernantes hagan el resto y que la queja sola no sirve. El plantea que cada ciudadano haga que las cosas pasen, cumpliendo y exigiendo, como lo intentamos nosotros en la fundación”.
  La rosarina, que jugó toda su vida la hockey y estudió administración de empresas,  mencionó: “Me pareció muy loco que cada vez que me daba la respuesta hacía contacto visual, es un tipo extremadamente carismático que conecta con la audiencia muy rápido”.
  Ayer, Obama, al contestarle, valoró el trabajo comunitario (“yo empecé de esa forma, en el sector sin fines de lucro”) y contó que en su país las organizaciones altruistas reciben apoyos del sector privado y entidades filantrópicas que aportan mucho dinero.
  Dentro de la larga respuesta que le dio, Obama bregó porque los jóvenes (como Luz y su equipo, dirigido por Mario Raimondi) se sigan involucrando: “Ustedes pueden demostrarles (a gente con pocos recursos) lo que pueden lograr, abrirles la cabeza, decirle a una niña humilde que puede ser una experta en computación. Hacer que se sientan inspirados”. Y cerró pidiendo más apoyo para las ONG que, como El Desafío, luchan contra la pobreza y la exclusión estructural.

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