Juegos Olímpicos Río 2016
Miércoles 10 de Agosto de 2016

La rosarina Carranza y Lange salen a buscar una medalla en vela

Para Cecilia Carranza Saroli hoy es el día en que comienza a desandarse el sueño de una medalla olímpica.

Para Cecilia Carranza Saroli hoy es el día en que comienza a desandarse el sueño de una medalla olímpica. Ella (29 años) y el ya mítico Santiago Lange (54 años), ganador de medallas de bronce en Atenas 2004 y Beijing 2008, competirán en la categoría Nacra 17. En el último ránking aparecieron novenos. Por primera vez la vela tendrá una especialidad mixta. "Es un catamarán bastante moderno, una evolución de la Clase Tornado en la que Santi ya compitió con Camau (Carlos Espínola, actual senador por Corrientes). Es muy veloz, de las categorías de vela es la más rápida de todas. Es un barco muy físico para el tripulante, que en este caso soy yo, muy inestable, muy lindo de navegar. Es una categoría muy entretenida para ver", detalla Cecilia sabiendo perfectamente que tiene que poner en autos a la mayoría de quienes hoy la verán en acción por la tele y no sabrán de qué se trata pero la alentarán y hasta sufrirán por ella.

   Antes de seguir con la presentación, se debe apuntar que la cosa no ha sido sencilla para la pareja argentina, que debió navegar aguas mucho más turbulentas que las de la competición. Mejor que lo recuerde Cecilia.

   "Santiago tuvo un cáncer de pulmón, se lo descubrieron en abril del año pasado y finalmente lo operaron en septiembre. En noviembre ya estábamos entrenando otra vez. Es una experiencia increíble que vivimos juntos con todo el equipo", recuerda la rosarina con el tono emotivo que aparece cuando cualquier persona narra una vivencia intransferible.

   Está claro que la enfermedad de Lange marca y califica a la pareja por encima de cualquier cualidad deportiva. Desde lo anímico son una roca. "Cuando uno atraviesa dificultades importantes y las supera, siempre queda fortalecido. Siempre deja enseñanzas, aprendizajes. Para mí fue una experiencia increíble vivir esto al lado de un guerrero como Santi. La fuerza que le puso a la situación, las ganas que tuvo de volver a entrenar cuanto antes para cumplir nuestro objetivo", recuerda la rosarina que disputará sus terceros Juegos Olímpicos.

   —¿Después de todo eso cómo no animarse a decir que el objetivo es conseguir una medalla?

   —Es que lo que estaría mal es que dijéramos que vamos a conseguir una medalla, pero nuestro objetivo es ese. Trabajamos desde el primer día para eso. Hicimos todo lo que debíamos hacer para llegar lo mejor preparados posible. Después están las dos opciones: podés ganarla o no. Hoy deseamos tener una buena semana para poder ganarla, pero puede suceder que no lo consigamos. Es así, es parte del juego.

   —Y hace un montón de tiempo que lo vienen entrenando.

   —El objetivo nos lo pusimos hace mucho tiempo y es buscar una medalla en estos Juegos. Trabajamos para llegar preparados de la mejor forma. No es que se nos ocurrió hace una semana.

   —¿Llegan cómo querían?

   —Siempre hay alguna cosita que a uno le hubiera gustado pulir más.El otro día charlábamos con Santi y decíamos que un mes más nos hubiera venido muy bien. No sólo por la ambición que tenemos de andar más fuerte cada día, sino por el problema de salud que tuvo Santiago que nos dejó afuera la temporada pasada y por eso veníamos a contrarreloj. Estos últimos 6 meses apretamos el acelerador a fondo, creemos que crecimos un montón y pensamos que llegamos muy bien preparados, pero obviamente nos hubiera gustado tener más tiempo.

   —¿Cuánto hace que preparan los Juegos instalados aquí en Río?

   —Desde diciembre. Estuvimos todo el mes acá, viajamos a Argentina para las fiestas y después empezamos a salir directamente desde Río para hacer las pequeñas giras por competencias internacionales y volvíamos directamente para acá. Esa planificación tan extrema fue toda a raíz de la enfermedad de Santiago. No había tiempo que perder y por eso decidimos venir a vivir a Río.

   —¿Son Juegos Olímpicos especiales por estar tan cerca de Argentina o es lo mismo?

   —Tienen un toque especial. En mi caso, por ejemplo, ya tengo toda mi familia acá y eso no sucedió ni en Beijing ni en Londres. Pero te digo que llegó toda mi familia literalmente, son como 12.

   —Mientras no les tengas que pagar el alojamiento...

   —No, no, no, se lo pagaron ellos (risas). Se coparon todos y también vienen amigos y amigas, estamos cerca. Es muy lindo tener gente querida que pueda venir a disfrutar de esto. Se engancharon con la movida de los Juegos Olímpicos y lo pueden vivir desde cerca. Eso está bueno.

   —¿Cuál es el plus que te otorga tener dos Juegos Olímpicos como experiencia a pesar de que hayas competido en otra modalidad?

   —Justamente el hecho puntual de haber estado en los Juegos. Porque si fuera la primera vez, por más que estés excelentemente preparado hay muchas emociones que te atraviesan: la incertidumbre de cómo vas a reaccionar porque es la primera vez que lo vivís, o la sorpresa que te generan y no podés tener tanto control de la situación. Hoy ya sé qué voy a vivir cada día por más que sea una experiencia diferente y que llegue preparada de otra manera. Eso me permite estar preparada para el momento que llegue cada emoción.

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