Edición Impresa
Martes 10 de Noviembre de 2015

La risita del cómico II

Reflexiones. Hace apenas ocho meses las maestras santafesinas se espantaban con las declaraciones del entonces candidato a gobernador por el PRO, Miguel del Sel, quien las calificaba de vagas y proponía en sus "recetas pedagógicas" pegarles a los chicos para corregirlos.

Hace apenas ocho meses las maestras santafesinas se espantaban con las declaraciones del entonces candidato a gobernador por el PRO, Miguel del Sel, quien las calificaba de vagas y proponía en sus "recetas pedagógicas" pegarles a los chicos para corregirlos. Y no se trataba de un chiste más del cómico devenido a candidato político. Para nada.

Casi paralelamente a esas declaraciones se revelaban (La Capital 5/05/15) los nombres de algunos de sus asesores y potenciales integrantes de su cartera educativa: el representante legal que defendió la gestión del ex ministro de la dictadura Ricardo Bruera; otro que despedía profesores por afiliarse gremialmente y una directiva denunciada por maltratar a sus docentes y hasta amenazarlos con "hacer correr sangre". Es lo que se dice coherencia discursiva y práctica, entre aquellas declaraciones de Del Sel y los asesores educativos del PRO.

Semejante panorama lo completa, entre otros, la figura del senador Carlos Reutemann. Bien conocido por el magisterio —como se describiera en "La risita del cómico" (La Capital 17/03/15)—por su política de ajuste educativo en sus tiempos de gobernador. Fueron ocho años de un gobierno signado por la destrucción sistemática de la escuela pública, por los salarios congelados, por el abandono de la enseñanza técnica y sobre todo por un profundo desprecio a la profesión docente.

El espanto de que estos personajes volvieran a ganar la provincia hizo que hasta la propia ministra de Educación, Claudia Balagué, se pusiera la campaña al hombro, sin temer a que la calificaran de hacer proselitismo desde su tarea de funcionaria. Alcanza con recordar las distintas inauguraciones del programa "Escuela Abierta" (como llaman en Santa Fe al programa nacional "Nuestra Escuela"), donde se la veía ante una masiva concurrencia de docentes y directores, junto al entonces candidato del oficialismo Miguel Lifschitz, instando a "no cambiar el rumbo", "a no volver a los 90" .

Tampoco dudó en usar su cuenta de Facebook (27 de abril pasado) para dirigirles una carta abierta a docentes y estudiantes, y pedirles que voten a favor del candidato oficial. "No dejarse engañar por los circos mediáticos" rogaba la ministra y en otro tramo señalaba a los representantes del PRO y sus aliados locales de haber sido quienes "precarizaron a los maestros y siguen diciendo que no sirven".

Unos días antes (7 de abril), el gobernador Antonio Bonfatti había enviado una extensa carta dirigida "A las educadoras y educadores santafesinos", a las cuentas de correo electrónico de las escuelas y personales del magisterio, donde repasaba los logros de gestión y pedía el voto a Lifschitz "para no volver atrás con propuestas que parecen renovadas".

Con esas imploraciones, el Frente Progresista Cívico y Social llamaba a no ser neutrales, a jugarse por un modelo y a ganar las elecciones. Quizás a causa del jet lag luego del viaje oficial por Finlandia (por cierto en Finlandia los calendarios de pago a los docentes se cumplen) hizo que todo esto cayera en una especie de nebulosa y se olvidara.

Es más que llamativa la ausencia de memoria y la tibieza que muestran ahora el Partido Socialista y sus aliados haciéndose los desentendidos o llamando a votar en blanco, cuando lo que está en juego es también un modelode continuidad, de profundización de derechos y conquistas colectivos o volver al sálvese quien pueda.

"Cuando gobierna la impunidad asesina trabajadores…", dice parte de la campaña que por estos días lanzó la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera) para recordar la sociedad política entre Mauricio Macri y Jorge Sobisch, y el asesinato del maestro Carlos Fuentealba.

El 4 de abril de 2007 Fuentealba estaba en el asiento trasero de un auto que se retiraba de una protesta gremial, cuando José Darío Poblete, integrante del Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP) le disparó luego de que el entonces gobernador de Neuquén (Movimiento Popular Neuquino), Jorge Sobisch, diera la orden de reprimir. Murió al día siguiente.

El maestro Carlos ponía el cuerpo por la educación pública. No era vago ni le pegaba a sus alumnos.

Las maestras y maestros de cualquier parte del mundo saben bien que la educación es un acto de amor, donde el otro importa, donde no hay lugar para las descalificaciones ni castigos a la infancia. Y donde la memoria siempre, siempre, hace la diferencia.

 

Comentarios