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Viernes 27 de Mayo de 2016

La Revolución de Mayo

A principios de 1810 llegó al puerto de Buenos Aires una fragata inglesa, y su capitán se ocupó de que los diarios europeos —que informaban de la caída de la junta de Sevilla— llegaran a manos de los criollos.

A principios de 1810 llegó al puerto de Buenos Aires una fragata inglesa, y su capitán se ocupó de que los diarios europeos —que informaban de la caída de la junta de Sevilla— llegaran a manos de los criollos. La célebre Semana de Mayo se inicia gracias a esta noticia. ¿Pero qué pasó ese 25 de mayo glorioso? Asumimos que podíamos ser creadores de nuestro propio destino. Por eso se tomó el poder. Por primera vez, después de siglos de opresión, del pueblo nacerían quienes gobernarían el país. Sin embargo, para apoyarme en la verdad histórica, debo ser contundente: los patriotas no tenían una línea definida de gobierno. Dos corrientes de pensamientos dividieron la gesta revolucionaria. Por un lado, Mariano Moreno, quién contaba con una ideología que proponía un cambio profundo en las estructuras administrativas, económicas y sociales. En la corriente opuesta se encontraba Cornelio Saa-vedra, con una actitud mucho más conservadora, proponiendo cambios graduales y no al estilo sanguinario que adoptaron los seguidores del primero. ¿Por qué estoy haciendo referencia a esto? Para que se comprenda que los grandes cambios de la historia, son muchas veces ideados y ejecutados sobre la marcha. Quienes pretenden tener todas las velas en la correcta dirección desde el principio, son los que nunca harán de su territorio un lugar mejor para vivir. Han pasado 206 años desde entonces y me gustaría que todos mis compatriotas piensen y sientan como lo hacían los nueve integrantes de la Primera Junta de Gobierno. Ellos, conducidos por la nobleza de sus sueños, combatieron la pobreza, la injusticia, la falta de igualdad, la ignorancia y la colonización sufrida por sus antepasados. Aquellos hombres transformaron la Argentina. Hoy serán pocos los que cambiarán por sí mismos el rumbo del país; aún así, comprometiéndonos con nuestras obligaciones y confiados en que podemos modificar una pequeña parte de los acontecimientos, estaremos ayudando a construir una esperanza. Aquella que mueve a los seres humanos con una fuerza incontenible, la que movió a los pueblos originarios a revelarse ante la conquista, la que movió a los esclavos de los barcos negreros a revelarse ante sus amos, la que movió a los revolucionarios de Francia, Estados Unidos, Argentina, y de cualquier rincón del planeta en la búsqueda de la libertad. Y así será siempre: nadie puede vencer a un hombre que tiene un alma indomable. Debemos volver a exigirnos y vivir de una forma heroica. No hay papeles pequeños, sino actores mediocres. ¡Fuimos un gran país! Todos juntos, como hermanos que somos, debemos trabajar para volver a ser lo que fuimos. ¿Qué pasó con nosotros? No importa ya preguntárselo. Trabajemos por el futuro. Debemos ser un país grande, rico y poderoso, donde todos vivamos mil veces mejor. Igualemos para arriba, por favor.

Gastón Vigo Gasparotti.

DNI 33.945.010

Problemas en la Corte Suprema

El ministro Garavano, en declaraciones a este grato diario (17 de mayo, pág. 13), trompeteó la posibilidad de una conformación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación "en salas". Estuvo mal asesorado. Pues la Constitución nacional habla de "una Corte suprema de Justicia": art. 108. Quiere que falle "la" Corte. Esta es la opinión de la doctrina competente. Por ejemplo Linares Quintana, Bidart Campos, Badeni y Zarini. La Constitución de Córdoba, en cambio, sí contempla estas salas. Y su Corte local, en efecto, se fraccionó. Estaba habilitada. En 1984 el Poder Legislativo santafesino amagó con dictar una ley que establecía la Corte local en salas. Era un despropósito. En ese tiempo me tocó desempeñarme como fiscal de Estado y anticipé a algunos legisladores provinciales que de sancionarse el engendro, el gobernador lo vetaría. No contento, publiqué en La Capital un artículo con más argumentos, comentando la modesta perplejidad: No a la Corte en salas, 16 de junio de 1984, pág. 7. En definitiva, para que la Corte nacional se fragmente en salas hay que reformar la Constitución. Otra de las desa-fortunadas declaraciones de Garavano fue: "No es bueno para un país que tenga a un ex presidente preso". Entretanto, ¡integren la Corte Suprema! El presidente Macri, ajustado a derecho, designó dos jueces de la Corte en comisión y fue un escándalo. Se retractó y envió dos pliegos al Senado de la Nación. Transcurridos meses, ni noticias. Mucha escrupulosidad al principio y después demasiada desaprensión. Para colmo, la Corte, con sólo tres miembros, dicta fallos nulos: art. 22 del decreto 1285/1958. Vigente y hace poco citado por la propia Corte en un pleito en el que, ley en mano, se le cuestionó la insuficiencia numérica. El "alto tribunal" olvidó mencionar dicha norma. Los países no son ni ricos ni pobres: están bien o mal administrados y dependen de la calidad de su sociedad civil.

Julio Chiappini

DNI 6.071.522


Violencia de género

Cuando leo en La Capital, en muchas ediciones, noticias sobre la mujer golpeada, violada, asesinada, las protestas "Ni una menos", pienso que hay soluciones como la creación, en nuestra provincia, de la Dirección en la Atención Integral a Víctimas. Llevan cinco meses, ya atendieron a 125 casos. Pero no tenemos resuelto el tema de las mujeres agredidas, violadas, maltratadas, golpeadas. Hay muchas denuncias que terminan en la muerte. No se toman los resguardos que corresponden. No se le puede poner una pena al golpeador que le prohíba estar a 50 metros de la víctima, es un chiste de mal gusto, pero sucede. Si ven que una ley o disposición fracasa, cámbienla, no esperen para lamentarse, atender a la víctima o enterrarla. ¿No tenemos expertos para cambiar o mejorar la ley? Creo que mi Santa Fe tendría una disposición o ley que cuando se comprueban amenazas, golpes, a una mujer, el golpeador tendría que ser expulsado de la provincia, y si se lo detecta volviendo debería ir a la cárcel. Doy un ejemplo, los que saben más tendrán mejores propuestas. Se debe terminar con los asesinatos, los golpes, los castigos, las violaciones a las mujeres indefensas. Hasta ahora, las medidas tomadas han sido un fracaso. "Ni una menos", que sea la bandera. Protejan a la mujer como si fuera su madre. Gracias.

Carlos A. Borisenko

DNI 4.340.294

Gracias al hospital Centenario

Mi hija de 24 años, actualmente radicada en Buenos Aires, sufrió un problema de salud por el cual debió recurrir a la guardia del hospital Ramos Mejía. Allí, tras horas de espera y vueltas interminables, la mandaron nuevamente a su casa con antibióticos, aunque presentaba un cuadro de anemia intensa y hemorragias incesantes. Fuimos a buscarla, y ya en Rosario ocurrió casi lo mismo en un medio privado. Al no tener cobertura social, pagamos peso sobre peso todos los estudios nuevamente y la atención de un médico claramente cansado y malhumorado que también nos mandó a casa. Ella no mejoraba aún estando medicada, de manera que resolvimos llevarla al Hospital Centenario. Inmediatamente se le hicieron todos los estudios y análisis necesarios y en cuestión de horas entró a quirófano. La intervención fue exitosa y el tratamiento posterior también. Hoy mi hija está completamente recuperada; y creo que es mi deber, luego de tanto padecimiento por los fracasos sufridos en otras instituciones, agradecer profundamente a los profesionales que intervinieron en favor de la salud de mi hija y de nuestro bienestar. Eficiencia, generosidad, y sobre todo calidad humana y profesional es lo que se destaca en estos jóvenes que pese a tanta carencia material que sufre la salud pública, luchan y se comprometen con su trabajo y con la gente. Nombro particularmente a los residentes de ginecología y obstetricia, Melina Rosso, Yamila Gaz Fagnoli, Sofía Dominici, Matías Echeverría, Victoria Zeballos. También a la doctora Valeria Zanuttini, al doctor Alejandro, el anestesista, a quienes les estaremos eternamente agradecidos. También cabe destacar el trato de enfermeros, camilleros y de todos los trabajadores de la salud que nos asistieron. Son también políticas públicas las que garantizan el cuidado de la salud a los ciudadanos sin cobertura social.

DNI 13.488.941


El semejante nos pertenece

Dicen que todo ser humano lleva en sí algo que nos pertenece. Lo interesante es darnos cuenta en qué y para qué nos pertenece. ¿Nos pertenece para aunar esfuerzos, para solidarizarnos con él, para sentirlo como par, o apenas para visualizarlo aún en una situación que pide algo más de nosotros? No son pocas las veces que el dolor ajeno nos conmueve o apena, pero de ahí a sumarnos a una marcha o acompañamiento concreto (o simple acercamiento) parece difícil de poder concretar. Asimismo, hacernos un espacio contra los atropellos, despojos o vacíos, clama de más voces y presencias. También por justicia y mayores controles. La solidificación de la democracia y las acciones contra la impunidad, además de necesarias, nos benefician a todos. Aceleran procesos de crecimiento, de confiabilidad y conforma una cadena de eslabones, sinónimo de avance y notables mejoras. Necesitamos como nunca de la esperanza. No como palabra suelta, sino apoyada en hechos donde la acción y la honradez, sean la base. La eficiencia, el resultado que de ahí se desprende. Cualquiera puede ser el que atraviesa lo mismo que el afectado, donde el dolor, la angustia o la impotencia, se hacen insoportable. En soledad, el sabor es aún más amargo y el trance más difícil. No así cuando la compañía, que aún en silencio y sin carteles, aporta como un corazón que se expande, y una mano que se extiende. Lo inadmisible, no tiene mayores enfoques. El término lo dice todo. El silencio y la soledad no pueden ir de la mano de lo insólito, nunca. El semejante nos pertenece en la calle ,cuando manejamos un auto, atendemos en un mostrador (donde el trato que le dispensamos debe ser adecuado), y en todas circunstancias donde el respeto y demás comportamientos afines a la situación, no pueden faltar.

Nora Cardarelli

DNI 14.510.012


Durán, poné el apellido en remojo

La verdad que Durán Barba es un personaje bastante grotesco en su figura y su ideología no conforma a nadie, ni de izquierda, ni derecha, ni centro. Es a mi modesto entender un publicista que ha acertado, con el camelo característico en el marketing. Flaco favor le hace al presidente Macri con sus disparatados comentarios, espero que esté hablando para que se que vuelva a Ecuador; no tiene entidad para hablar de nuestros problemas sociales y políticos, es un charlatán de feria, arrogante, prejuicioso, nazista, hedonista, que le encanta la polémica. Al menos todos los panelistas y periodistas tienen letra para hablar en todos los programas de los pobres, por los pobres, para los pobres. Cuando no los tengamos, de qué hablaremos. Espero que pronto el presidente se lo saque de encima como copiloto de tormentas, al final parece que habla en representación de él.

Roberto Rubén Sánchez

DNI 8.634.022

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