Melincué
Domingo 21 de Mayo de 2017

Melincué se repone ante la adversidad del desborde e implora por buen clima

Las aguas por el rebalse de la laguna ayer abandonaron el ejido urbano de la localidad. Las defensas soportaron el embate del oleaje

Melincué se repone estoicamente del drama de la inundación que parece presentarse cada tanto y que tuvo su antecedente inmediato en el año 2003. Ayer, las aguas desaparecieron del ejido urbano y las defensas construidas con grandes bolsones de arena a la vera de la ruta provincial 90, que en los hechos actúa como dique de contención del embravecido espejo de agua, por el momento y a pesar de las inclemencias actuales del tiempo soportaron los embates del agua y de la lluvia.

Como diera cuenta este diario días atrás, hubo "sensaciones encontrados en los últimos días. Por un lado, el hecho de que ya no quedaron calles anegadas, ni siquiera con agua y por el otro el crecimiento de más de diez centímetros de la laguna que amenazan con socavar los terraplenes puestos con grandes bolsones de arena para evitar el ingreso al ejido urbano. En el pueblo no hay agua pero la laguna, a unos pocos metros del casco urbano, es una amenaza constante".

Para Waldemar Nardi, jefe de Bomberos Voluntarios de Melincué, "la situación por el momento está controlada ya que a pesar de haber llovido —en la jornada de ayer—, las defensas en la ruta y en parte del pueblo soportaron la embestida del agua".

"Esto es una lucha diaria pero por suerte y con la ayuda de todos lo estamos sobrellevando de la mejor manera. Hay que ver cómo sigue el tempo", añadió.

Por su parte, el guardafauna local Carlos Goniel explicó que "la situación se va aclarando, aunque hay que estar alerta para que no suceda lo que pasó hace dos semanas, cuando el agua llegó hasta un lugar al que nunca había llegado, como fue la esquina de las calles Alberdi y San Martín. Hubo otras inundaciones, como la de 2003 o la de 1975, que fueron las otras más importantes, y en esas oportunidades el agua no había llegado hasta ese lugar, lo que da una idea de lo que fue esta".

Lo cierto es que las pérdidas se multiplican por millones de pesos; por un lado, ante la imposibilidad de desarrollar las tareas normalmente, y por el otro, por la dificultad de cosechar como consecuencia de la falta de piso.

En el año 2007, Melincué tuvo su casino merced a una ley que establecía que en tres localidades se podía radicar una de las tres casas de juegos. Uno fue en Rosario, el otro en Santa Fe y un tercero en Melincué, cabecera del tercer departamento en importancia de la provincia como lo es el General López. Eso hizo que Melincué, localidad de apenas 2 mil habitantes, se recuperara desde todo punto de vista.

El casino fue vital para la recuperación económica de un pueblo que parecía condenado al ostracismo tras la ja inundación de 2003. Generó desde su radicación en 2007 unos 170 puestos estables de trabajo y ello trajo aparejado inversiones privadas que le dieron vida a la localidad.

El casino es la principal fuente de ingresos de Melincué ya que no sólo emplea a mucha gente sino que también atrae visitantes de otros lugares. Lo que tributa es fundamental para la realización de obras en la localidad.

Melincué tiene un distrito de alrededor de 20 mil hectáreas. Está enclavado en el corazón de la Pampa Húmeda pero sus tierras no tienen el valor de mercado de distritos vecinos ya que es tierra arenosa y de baja fertilidad. Es decir del campo no vive. Más de cinco mil hectáreas están bajo agua, desde hace varios años, y el resto es de baja calidad a diferencia de sus vecinos de Elortondo, Carreras, Chovet o Miguel Torres donde la hectárea cotiza en miles de dólares.

Por ser cabecera del departamento General López, funcionan algunos juzgados y la Unidad de Policía de la Regional 8. Es decir que la mayoría de sus empleados son públicos. No vive del campo básicamente, ni tampoco de emprendimientos privados que no estén vinculados al entretenimiento o a la gastronomía. Es un lugar turístico por excelencia.

Según el especialista en temas agropecuarios de la localidad vecina de Chovet, Aldo Viscovich, "las pérdidas como consecuencia del fenómeno meteorológico fueron millonarias, ya que en la zona aún no se levantó la cosecha y se estima que entre Chovet y el distrito vecino de Melincué se perderán más de 30 millones de pesos por la falta de suelo, ya sea para cosechar como para ingresar con camiones a levantar la cosecha".

Terraplén

Maximiliano Conde es un joven colaborador en este escenario de catástrofe y uno de los que trabajó para la construcción del terraplén sobre la vera de la ruta 90; algo que literalmente funciona como dique de contención para que las aguas no ingresen al ejido urbano y agrave más aún la delicada situación que padece la comunidad de Melincué.

La semana pasada, una empresa comenzó a realizar tareas de contención mediante el colocado de grandes bolsones de arena que tenían más de una tonelada de ese material.

"Se están rellenando bolsones para terminar de apuntalar el canal aliviador que va hacia Elortondo. Faltan tres o cuatro camiones. Una vez que se termine eso, las tareas seguirán desde atrás del motel hacia la ruta 93", aseveró el colaborador.

Labor solidaria

En el pueblo, la semana que pasó estuvo signada por la tarea conjunta y solidaria de distintos actores sociales de la órbita local, nacional y provincial, que se sumaron a lo que hicieron distintas organizaciones no gubernamentales, filiales de equipos de fútbol como la de Rosario Central de Venado Tuerto o la de Boca de Elortondo, que desinteresadamente colaboraron con artículos no perecederos, botas para el agua u otros implementos.

En el cuartel de Bomberos Voluntarios del pueblo, un improvisado comité de crisis ayudaba a que todo saliera bien desde punto de vista solidario.

Wally Nardi, su jefe, explicó que "seguimos trabajando a destajo para vencer esta situación que se nos presentó y que no la recordábamos".

En ese sentido, manifestó que "hay que remontarse a 2003 para ver lo que fue la última inundación".

Las bomberas en el cuartel forman parte del paisaje urbano y solidario. Dos de ellas, Rocío Caamaño y Evelin Pared, son aspirantes a bomberos y protagonistas de las distintas jornadas.

Las dos mujeres trabajan a destajo junto al comité de crisis que funciona en el cuerpo de Bomberos. Allí están para llevar mercadería dónde haga falta, pelar papas o cocinar y brindar una sonrisa reparadora en medio de tanto bajón anímico.

Melincué ya no tiene agua en el casco urbano. Sus habitantes miran el cielo pero sobre todo están a expensas del viento sur, que puede ser el que les traiga más problemas.

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