La Región
Sábado 02 de Enero de 2010

"Dolor" en la Iglesia tras la condena a monseñor Storni por abuso sexual

Lo dijo el arzobispo de Córdoba. La curia se expedirá oficialmente cuando haya sentencia firme. Tras el fallo condenatorio al arzobispo emérito de santa Fe, por abuso sexual agravado en contra de un seminarista, las repercusiones nacionales e internacionales no se hicieron esperar.

Santa Fe.— Tras el fallo condenatorio al arzobispo emérito de santa Fe, Edgardo Storni, por abuso sexual agravado en contra de un seminarista, las repercusiones nacionales e internacionales no se hicieron esperar. En las cadenas de noticias, como CNN, fue presentado como el primer arzobispo latinoamericano condenado por esa causa, y el diario "El Pais" de Madrid también le dio un importante despliegue. En Argentina, mientras la Iglesia Católica manifestó formalmente que no se expedirá hasta que la sentencia "esté firme", el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Náñez, dijo que se asume "con gran dolor" la condena.

En tato, el abogado de Storni, Eduardo Jauchen, ya presentó el escrito de apelación. Ayer comenzó la feria de enero y recién en febrero se sorteará la Sala Penal que intervendrá en el caso. Por las dudas, Jauchen ya dijo que si corresponde solicitará arresto domiciliario para su cliente por razones de salud y de edad, porque está próximo a cumplir 74 años.

Y Pablo Bórtoli, abogado de Rubén Descalzo (el seminarista que comenzó con las denuncias) insistió con que esperaba una condena mayor, en consonancia con la que había solicitado la fiscal Helena Perticará, que había solicitado 15 años. "Yo esperaba más años, pero es sentencia. En realidad, este sujeto tendría que estar en la cárcel y no salir más", manifestó.

“Gran dolor”. En declaraciones a medios nacionales, Monseñor Ñáñez dijo que la Iglesia asume con “gran dolor” la condena del ex arzobispo. Pero aclaró que “hay que asumir lo resuelto por la Justicia”.
  Consultado si puertas adentro la Conferencia Episcopal Argentina tenía previsto analizar la sentencia judicial, Ñáñez respondió: “Creo que se conversará con la delicadeza del caso”. Y en cuanto a si Storni tendría también una sanción eclesiástica por sus actos, explicó que esa “es una instancia que compete a la Santa Sede”.
  El arzobispo cordobés es la primera voz de la Iglesia que se pronuncia tras conocerse el pasado miércoles el fallo condenatorio, mientras que voceros episcopales dijeron que la Iglesia “no hablará” en forma institucional hasta que la sentencia esté firme.

“Dios es juez”. Monseñor Storni tuvo que renunciar en 2002 a la titularidad del arzobispado de Santa Fe, que ocupó durante 18 años, tras quedar envuelto en un caso de ribetes sexuales que se desató en febrero de ese año. Entonces, Storni dijo: “Dios es el juez de mi conducta”, pero la Justicia lo procesó por las denuncias en su contra.
  Ahora, la jueza María Amalia Mascheroni condenó al ex arzobispo a ocho años de prisión por abuso sexual agravado por su condición, debido a que el delito fue cometido en 1992 en perjuicio de ese seminarista que estaba confiado a su responsabilidad pastoral.
  Storni, quien reside en una casa del Arzobispado de Santa Fe en La Falda, tiene 73 años, por lo que se presupone que no irá a prisión y cumplirá arresto domiciliario.
  Pese a las evidencias y testimonios en su contra, Storni nunca reconoció responsabilidad en los hechos que se le atribuyen, e incluso en su renuncia al Arzobispado santafesino en una carta dirigida al entonces papa Juan Pablo II, dijo no sentir “culpas” ni hacerse cargo de las “acusaciones” en su contra. Siempre que fue citado por la Justicia rechazó todos los cargos.

No satisfecho. Tras el fallo, el abogado defensor de Storni, Eduardo Jauchen, dijo que la sentencia “no satisface las exigencias constitucionales de lo que debe ser una resolución adecuada a la decisión definitiva que, con grado de certeza en un proceso penal, se requiere para condenar a un ciudadano”.
  El abogado de Storni dijo también que “no puede ser que por sospechas, rumores o versiones unilaterales se condene a una persona. Nuestro sistema democrático y republicano trata de evitar este tipo de arbitrariedades. Por lo tanto, o vivimos en democracia y república o seguimos viviendo en el caos, el desorden y culpamos a una persona por comentarios”. l
 

 

 



 

 

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