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Viernes 15 de Julio de 2011

La redacción del guión, el principio de un proceso multimedia

La explosión de los medios digitales y la necesidad de formar nuevos profesionales capaces de escribir historias

“El guión es el principio de un proceso visual y no el final de un proceso literario”, sostiene Jean Claude Carriere. La frase del actor y guionista francés es una máxima en el universo audiovisual. El inexorable camino de ese conjunto de papeles, una vez convertidos en una producción audiovisual, es el tacho de basuras. Y los guionistas andamos reclutando ideas, pensando en grandes frases para personajes elaborados, escenas, secuencias, planos, fetiches y silencios. La mente del escritor de guiones es como un caleidoscopio racional. La imaginación vuela hasta límites inéditos pero siempre contenida en una estructura. Las palabras son rayones, flechas que conducen a otro lenguaje. Como psicoanalista de ficción, el guionista lleva al diván a sus personajes. Los observa, los entiende y hasta los increpa. El insumo del escritor viene de los sueños, los deseos, los miedos, las señas particulares, el pasado, la vida privada, las relaciones y las represiones de los personajes. Ellos se mueven con una lógica que viene de la física: ante una determinada acción, una determinada reacción. Y así, podemos seguir.

Rol de las instituciones. En plena era digital, los niños hiperalfabetizados audiovisualmente no sólo deconstruyen los mensajes con sonidos e imágenes, sino que sus mentes en red —aliadas al chat, Google y Facebook— obligan a repensar el rol de las instituciones modernas. Y los medios de comunicación no están ajenos. La cultura, el saber y la información deben salir de su refugio de papel. Las narrativas se atomizan. Los canales no son lineales. ¿Cómo contar una historia a la luz digital para los pibes que hoy van al jardín de infantes? Juguemos con la frase de Carriere. Remix: “El guión es el principio de un proceso multimedia”.

Mientras se anuncia la llegada de más canales de TV, se consolida internet como medio de comunicación y las redes sociales demostraron que el boom del snob ya pasó; el fenómeno YouTube explota. Y la televisión debe abandonar, por fin, su acento radial. Los reiterados programas de escritorios (propios de una paleotelevisión) tienen la obligación de reinventarse. Ante una mayor oferta audiovisual debería primar una mayor calidad. Pero, cómo se delineará el mercado audiovisual ante la llegada de la TV digital, es aún una incógnita. Rosario afrontará el desafío de dejar de ser una ‘repetidora’ de contenidos porteños. Y para ello, se deberán formar profesionales que escriban las nuevas historias audiovisuales de la ciudad.

La llegada de la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual nos pone ante la encrucijada de abastecer una fábrica sin chimeneas que hasta ahora estuvo funcionando con el mínimo combustible. La apropiación de las tecnologías digitales por parte de los niños nos impulsa a diseñar un espacio novedoso que involucre todas las áreas de la creación de guiones: cine, televisión, multimedia y redacción de guión publicitario. Un enorme desafío. Lápiz en mano, papel en blanco, pantalla vacía y arrojar la primera piedra sin esconder la mano.

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