La ciudad
Jueves 08 de Mayo de 2008

La queja se mudó a Tránsito

Al malestar de los trabajadores municipales por el anunciado recorte en las horas extras y de los "contratados" por su incierto futuro laboral, ayer se sumó una nueva protesta, esta vez en la Dirección de Tránsito. Los inspectores expresaron su preocupación por una seguidilla de ajustes que se coronaron con la compra de un equipo...

Al malestar de los trabajadores municipales por el anunciado recorte en las horas extras y de los "contratados" por su incierto futuro laboral, ayer se sumó una nueva protesta, esta vez en la Dirección de Tránsito. Los inspectores expresaron su preocupación por una seguidilla de ajustes que se coronaron con la compra de un equipo de comunicaciones "totalmente inoperante" y afirmaron que esos déficits "resentirán el servicio". De todos modos, las quejas entraron en una "impasse" luego de que desde la Secretaría de Gobierno los citaran a una reunión para el lunes próximo.

La medida que ayer tomaron los inspectores fue salir a la calle incomunicados, algo que vuelve inexistente cualquier operativo de Tránsito. La decisión obedeció a que el nuevo equipo de comunicaciones que les compraron desde el municipio "no sirve para nada".

El subsecretario gremial del sindicato de empleados municipales, Víctor Amiselli, dijo que la renovación de esos equipos, sin consultarlos previamente sobre el sistema operativo que necesitaban (una situación que se repite entre la Guardia Urbana y Control Urbano), fue "la gota que colmó el vaso".

"Es un sistema totalmente inoperante para el trabajo de la repartición porque no funciona como un handy, sino como un teléfono celular", lo que "no permite que se comuniquen todos con todos, es riesgoso, obliga a discar número por número, cortar las llamadas, saber qué teléfono tiene en ese momento cada moto. En una palabra, vuelve ineficiente cualquier operativo", explicó el dirigente sindical.

Por eso la medida fue salir sin ese equipo, aunque hoy lo retomarán "con algunas condiciones" después de que Gobierno les prometiera una reunión, el lunes, con el secretario Horacio Ghirardi y su número dos, Jorge Elder.

Pero el tema del equipo no agotará los reclamos. También se plantearán otras preocupaciones, entre ellas la reducción de horas extras, que los inspectores afirman llevará a reducir los operativos (sobre todo los de alcoholemia), y a "volverlos totalmente ineficientes".

Según Amiselli, a eso se suma que no les comprarán nuevas motos ("en el 95 había 40 para 200 inspectores; hoy hay sólo 20 para 300 inspectores"), que se cayó la licitación para la adquisición de cuatro utilitarios y una pick-up, y que se redujeron las horas de grúas. "Todo esto resentirá completamente el servicio", afirmó.

Ese no es el único problema en la repartición, donde integrantes del equipo de educación vial también denuncian que desde hace cinco años los mantienen precarizados y ahora la Intendencia se niega a renovar sus contratos.

 

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