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Martes 10 de Mayo de 2011

La que está lesionada es la relación

Algo se rompió en Newell’s. La relación entre el plantel y los directivos no es buena.

Algo se rompió en Newell’s. La relación entre el plantel y los directivos no es buena. Desde lo protocolar las declaraciones son de ocasión, pero cuando las palabras se expresan en un ámbito informal se formatean en críticas. La mesa de enlace rojinegra tiene hoy grandes fisuras, y los referentes de uno y otro sector hacen poco para disimularlas. Y en este juego en el que las verdades gambetean a la hipocresía por un rato, el trámite se puso áspero porque los cuestionamientos a los desempeños se acentuaron con las derrotas, un elemento de gran poder residual que termina por deteriorar hasta el más férreo estado de ánimo. Las voces fuertes de ambos sectores lanzan duros cuestionamientos e incluso insinúan “hablar” en algún momento, como dos boxeadores que están en el round de estudio para luego sacar sus golpes. “En estos días capaz que tiro alguna bomba”, señaló un futbolista cansado de que lo incluyan en el grupo de los responsables de los magros resultados, mientras otro compañero de fuste insinuó su deseo de emigrar “si no traen refuerzos”. Y en sintonía con ellos, otro jugador, pero en su caso con escasa historia en el club, mostró su fastidio por incumplimiento económico (primas). Del otro sector los dichos son de similar intensidad. Más aún cuando el análisis gira en torno al rendimiento futbolístico individual. Y para evitar cualquier suspicacia, un alto directivo asegura que no hay atraso salarial. “No hay excusas, están jugando mal”, enfatizó una de las autoridades, opinión convalidada por un estrecho colaborador que dice saber de fútbol. “Nosotros nos pudimos haber equivocado, pero ellos no rindieron lo esperado”, bramó otro nombre de peso de la gestión.

Es evidente que no se trata de una divergencia más entre jugadores y directivos. La confrontación de sus verdades exhibe un desgaste de una relación que supo disimular sus conflictos, pero que en esta ocasión, precipitada por las deudas impagas de distinta índole, presenta la imperiosa necesidad de un replanteo profundo. Porque Newell’s lo necesita. Y porque Newell’s se lo merece.

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