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Viernes 29 de Abril de 2011

La profesora que a diario lee en voz alta

Carina Suppo enseña lengua y literatura en la Escuela Agrotécnica Nº 380 de María Juana. Todos los días comparte con sus alumnos cuentos y relatos. “Los chicos esperan ese momento”, dice.

Carina Suppo enseña lengua y literatura en la Escuela Agrotécnica Nº 380 de María Juana. También da clases en la primaria. Todos los días elige un texto diferente para leerles a sus alumnos en voz alta. Un momento que asegura “es muy esperado por los chicos y que cuando no se da se lo reclaman”. Habla con tanto entusiasmo de los autores que comparte con los estudiantes, que no queda otra que escucharla, y saber un poco más cómo es esta práctica en las aulas.

“Para mí la lectura en voz alta es disparador de otros aprendizajes. Hace más tiempo que trabajo en la primaria que en la secundaria, y los logros que arroja son increíbles”, dice Carina. La tarea de leer libros se
completa con una hora semanal de lectura, que en esta época del año aprovechan más que nunca en el patio de la escuela, por “el tiempo ideal que hace”.

Para que la tarea sea completa, todos tengas sus textos y accedan a variedad de autores, Carina se apoya en el Plan Lectura del Ministerio de Educación de la Nación. La propuesta la conoce de cerca porque además de ser educadora, coordina “Abuelas Cuentacuentos” en San Jorge, una iniciativa que depende de la Fundación Mempo Giardinelli.

“Este año cuando empecé a trabajar con los chicos de los 1º y 2º años de la Agrotécnica, elegí para leerles ’Los sapos de la memoria’, de Graciela Bialet. Me encontré con la dificultad que tenía un solo libro, me comuniqué con el Plan Lectura y me enviaron la antología del Bicentenario, unos 60 ejemplares, uno para cada chico”, cuenta satisfecha de esa entrega y destaca: “Eso es lo importante que no los miren de reojo,
que cada uno pueda disfrutar de las palabras, ellos los recibieron muy contentos”.

Enseguida la profesora se explaya por ese hábito tan simple y efectivo como es leer todos los días un poquito en voz alta. Un dato clave que aporta es que para que sea exitoso esta práctica, “el docente
tiene que tener previamente toda una bibliografía más o menos conocida”.

“Ese mismo libro —confiesa— que nos causa placer seguramente se transmitirá al chico. Para eso el maestro tiene que ser lector, no se concibe un docente que no sea lector”.

Para Carina es un reto diario que esos relatos y cuentos que tanto le gustaron les lleguen a los chicos. “Si no lo vivís, sino ponés el corazón en la palabra tampoco lo podés transmitir. Eso es fundamental”,
insiste. Luego repasa que este año escolar comenzó con “Los sapos de la memoria”, un tema (derechos humanos) que les impactó porque lo desconocían. Continuó con un cuento de Mabel Pagano, “El que no
salta es holandés”, también incluido en la antología del Plan Lectura, y siguió con “Amigos por el viento”, de Liliana Bodoc. Otros autores en agenda y que contienen los libros recibidos son Elsa Bornemann, Atahualpa Yupanqui y Alma Maritano, entre otros.

Momento deseado. Desde hace tres años el Ministerio de Educación de la Nación sugiere que la lectura en voz alta sea una práctica cotidiana en las aulas. Para eso ha elaborada diversos materiales
que ayudan a los maestros a implementar esta experiencia. Se trata de una idea impulsada por el escritor Mempo Giardinelli. Precisamente, en varias oportunidades el autor chaqueño expresó que una vez que esa lectura en voz alta se hace una hermosa rutina de todos los días, cuando no ocurre se siente su ausencia y se la reclama. “Sí, te aseguro que es así”, dice la docente que habla desde la vivencia misma y añade:
“Siempre digo que esa lectura deja algo, predispone a los chicos”.

Para Suppo, a veces la batalla principal hay que darla en las propias instituciones educativas, que la suelen ver como una pérdida de tiempo o que le quita espacio para otras enseñanzas.

“Yo digo que lo otro viene solo. Primero la lectura, después lo otro. El docente suele decir que tiene que llegar con la currícula, que tiene que ‘dar esto o lo otro’ para mí la lectura es lo más importante que permite además llegar a otros conocimientos”, agrega.

La educadora sostiene que con esta práctica “se construye la palabra, se permite hablar de otros temas, expresar lo que les pasa y hasta permitir que aquellos chicos que provienen de contextos difíciles donde no
se accede a los libros, puedan hacerlo. Lo que quiero lograr es un desafío, pero a mí me gustan esos desafíos”.

Suppo diferencia la lectura “escolarizada” de aquella por placer. Asegura que la que impulsa no es “para disparar actividades, porque es ahí cuando se pierde el encanto”.

“Puede ser —explica— que la lectura dispare una conversación, pero es muy distinto a arrojarles luego una lista de preguntas para que interpreten”. Eso sí, la docente está convencida que esa práctica despierta otras inquietudes, moviliza a los chicos sin que esto esté previamente establecido. Y cita como un ejemplo final, que en poco tiempo pondrán en marcha la radio escolar.

 

“La llegada de los libros nos queda de 10”, opinan los estudiantes

“La llegada de los libros me pareció muy buena porque en la escuela compartimos una hora de lectura donde todos los chicos y la profesora leemos”. Facundo Schuieda, de 1º año

“El libro está bueno. Me gustó uno de los cuentos que trata de la bomba de Hiroshima. Me gusta la hora de lectura porque leemos al aire libre”. Agustín Crocianelli, de 1º año

“La llegada de los libros nos encantó porque vamos a leer afuera y pasamos un momento diferente”. María Pascualón y Joana Masleín, de 2º año

“Me gusta mucho cuando la profe nos lee un cuento y nosotros la escuchamos con atención”. Luciano Andrada, de 1º año

“Fue muy buena, es una cosa muy especial, es uno de los momentos en que nos despejamos”. Carlos Dávila, de 2º año

“Para nosotros la hora de lectura, una vez por semana, es muy especial. La llegada de los libros fue muy importante. También disfrutamos cuando la profe Carina nos lee la novela Los Sapos de la Memoria porque nos muestra una parte de nuestra historia que desconocíamos”. Jesús Barrale, Karina Palacios, Daniel Muller y Leandro Luxen, de 2º año

“Son entretenidos los cuentos, aparte es linda la voz de la maestra y lee muy bien”. Ezequiel Benítez, de 2º año

“Para mí la llegada de los libros nos queda de 10, nos hacen pensar un poco lo que nos está pasando”. Andrés Rodríguez, de 2º año

“Estoy contento con la hora de lectura. Los libros que nos dieron son de buena calidad y muy divertidos”. Maximiliano Cerrudo, de 2º año

“Me gusta compartir la hora de lectura en el patio porque podemos hablar entre nosotros de lo que nos pasa y es una buena forma de aprender”. Daniel Rainero, 2º año

“Nos pareció espectacular la llegada de estos libros porque es la primera vez que recibimos. Les damos gracias por las tardes lindas que pasamos”. Fernando Crespín y Eliana Ambrosio, de 2º año

“Es muy lindo leer porque vamos al aire libre y tenemos un libro para cada uno”. Lautaro Schmithalter, de 2º año

“Cuando vi los libros sentí que todos estábamos contentos porque nos entreteníamos”. Gerardo Vallejos, 2º año

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