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Lunes 07 de Diciembre de 2015

La pregunta que Berni no se hizo

Dijo que se demostró que Los Monos son una banda narcocriminal, sin inquerir por qué la Justicia Federal indaga a sus miembros por primera vez en 20 años.

El martes pasado el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, llegó a Rosario por última vez en esa condición, para anunciar detalles de los 44 allanamientos registrados dos días antes. En ellos fueron detenidas 21 personas, tras una pesquisa de la Fiscalía Federal Nº 3, que estableció el modo en que una red que tiene como organizadores a dos personas presas por integrar la Banda de Los Monos seguía regenteando la actividad de venta de drogas. En el operativo de hace siete días fueron secuestrados casi 700 kilos de marihuana en Chaco y Corrientes, 300 de ellos en camino a Rosario, y desbaratada una cocina de cocaína en pleno centro de la ciudad.

   En la sede de la Policía Federal de Rosario, que hizo los operativos, Berni pronunció una primera frase: “Se demostró que Los Monos son una organización narcocriminal”. Luego amplió con una segunda afirmación: “Durante todo este tiempo se vinculó a los Cantero como una organización narcocriminal, pero lamentablemente han sido juzgados en un juicio abreviado que no tenía nada que ver con drogas sino con una cuestión ordinaria. Y no había elementos contundentes para poder ligar a esta organización como una banda narcocriminal”.

   La primera aserción podría tomarse como una frase graciosa si no fuera trágica por sus históricos efectos sangrientos en la zona. Que los Cantero son una organización narcocriminal es en Rosario un hecho conocido de manera apabullante desde hace 20 años. El reguero de muertes ligados a ellos inundó los juzgados penales de la provincia donde se investigan los homicidios y los abusos de armas. Ellos aparecen en incidentes distintivos por una violencia emblemática ocurridos en la barra de Newell’s y Rosario Central, en la estampida de asesinatos a los dos lados del arroyo Saladillo desde inicios de 2005 y hasta en el Triple Crimen de la Villa Moreno.

   Lo segundo que dice Berni, respecto del juicio abreviado de este mismo año sin elementos para ligar a este grupo como banda narcocriminal es una falsedad. Por dar un solo ejemplo: las escuchas que revelan que Guille Cantero y Ema Chamorro seguían activos en la venta de drogas desde la cárcel de Piñero fueron obtenidas por la TOE en agosto del año pasado y remitidas a la Justicia Federal en diciembre. Para entonces la fiscalía federal de Mario Gambacorta tenía intervenciones que delataban lo mismo.

   Berni tiene razón en decir que la pesquisa que produjo los operativos de fin de semana está bien sustentada. Así parece y es algo digno de ponderación que una investigación tenga un origen preciso, un desarrollo fundado y un accionar preventivo que encuentra evidencia concreta. Pero a Berni le faltó hacerse una pregunta. Y es por qué hubo que esperar 20 años para que la Justicia Federal, en relación a Los Monos, hiciera algo semejante. Dado que el miércoles fue la primera vez en la historia que en Oroño al 900 a un integrante del clan Cantero le imputan un delito de narcotráfico.   

   En aquellas escuchas de agosto de 2014 era transparente el manejo de Guille Cantero y Ema Chamorro de los múltiples puntos de venta de droga en la zona sur y macrocentro. Pero además aparecían allí abundantes alusiones a cómo, desde la cárcel, seguían ordenando homicidios, amedrentamiento con disparos a viviendas, usurpaciones, venta de protección y acopio de armas y municiones. Estos son los delitos ordinarios que denomina Berni.

   Una discusión muy fuerte se dio en las fiscalías federales desde 2013. Señalaban allí que esos delitos ordinarios debían investigarse en la Justicia Federal porque eran derivaciones del narcotráfico. Este asunto tiene una lógica jurídica impecable. Pero una cosa era cierta: en 20 años jamás lo habían hecho. Y mientras tanto la ciudad se llenaba de enfrentamientos con muertos y heridos que son delitos de competencia provincial. Detrás de muchos de los casos aparecían de manera rutinaria personas a las que se les reconocían negocios de drogas pero que no habían sido perseguidas en la Justicia Federal.

   La discusión surgió cuando en medio de una inestabilidad política inquietante —con los Cantero vengando a mansalva la muerte de Claudio “Pájaro” Cantero con asesinatos brutales en la calle a pleno día— el juez provincial Juan Carlos Vienna empezó a intervenir en esos delitos ordinarios. La conducta de Vienna es motivo de análisis de la Corte Suprema de Santa Fe que se expedirá en estos días. Es cierto que hubo procedimientos discutibles. Pero es inocultable que hubo inequívoca evidencia de tráfico de drogas que fue girada in límine a la Justicia Federal.

   Eso no lo dice un periodista. Se lo dijo a este diario hace 18 meses el fiscal general ante la Cámara Nacional de Casación Penal Javier de Luca. “Los fiscales plantean que hay un vicio de origen del procedimiento y que debía caer toda la evidencia. Yo lo que encuentro es que se secuestró droga y el juez provincial se declaró incompetente. Si hubo un proceder viciado quedó subsanado en tanto ese mismo juez envió lo secuestrado al tribunal federal que sí es competente”, dijo De Luca cuando rechazó un pedido de fiscales federales de Rosario que pedían anular dos operativos en los barrios Tablada y 17 de Agosto en los que se secuestró droga.

   Asumamos aún así que la intervención de Vienna haya sido jurídicamente insustentable. ¿Qué hizo la Justicia Federal de Rosario en 20 años contra Los Monos?

   Esa es la pregunta que Berni no podrá responder. Actualmente en la fiscalía federal hay investigaciones impulsadas por la Procuraduría de Lavado de Activos (Procelac) que se sustentan en evidencia pedida a la Corte Suprema provincial por fiscales federales (que habían rechazado el primer envío) sobre el acervo de bienes de los Cantero. La prueba que se analiza fue obtenida por la Justicia Provincial. Con lo que parece desmentido, nuevamente, el postulado del funcionario nacional de que no había elementos contundentes para llegar a estos grupos.

   La morosidad de la Justicia Federal en temas de gran inquietud pública es algo que asombra no fuera sino dentro de la misma institución. Un ejemplo poderoso está en el fallo que condenó en el Chaco a 19 años de prisión por narcotráfico al ex dueño del Club Real Arroyo Seco Patricio Gorosito. Los jueces dedican las primeras de las 499 páginas de las condenas en el caso Carbón Blanco —el contrabando de mil kilos de cocaína a Portugal— a decir que una pesquisa previa estaba inactiva. Esa causa era un contrabando de 700 kilos de cocaína en bolsas de carbón captados en Bilbao, España, y fue radicada en Rosario en 2010, dos años antes de Carbón Blanco, con los mismos imputados.

   El Tribunal Federal Oral de Resistencia dice en el fallo que había una causa igual contra los condenados, según fue confirmado por la Justicia Federal de Rosario “que menciona que en la causa se investigan estos hechos y los principales imputados, que todavía no han sido indagados, serian Gorosito, Salvatore, Prodan, Di Renzo, etc”.

   Fuentes de la Fiscalía Federal Oral de Resistencia comentaban a propósito de esto su perplejidad a este cronista durante la cobertura de aquel juicio. “No entendemos cómo no se avanzó en una investigación tan importante donde gran parte de la evidencia provino de la pesquisa ya realizada por la policía española”, decían. A raíz de este “descubrimiento” en Chaco la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) instó a las fiscalías locales a impulsar el caso cinco años después. Al punto que recién hace dos meses los ya condenados Gorosito, Salvatore y compañía fueron indagados aquí.

   Los sangrientos combates de Monos y Garompas a fines de los 90 gestaron la consolidación de los primeros en el ámbito local del narcomenudeo hace 20 años. Luego hubo evidencia abrumadora de esa actividad y ninguna investigación coordinada entre las instituciones que tenían esa información. También sobran pruebas de su crecimiento económico. Los Monos, al igual que otras organizaciones locales poco sofisticadas, no lavan dinero del delito: lo invierten sin lavar. Y pudieron hacer eso porque ningun organismo fiscal ni judicial jamás se dedicó a frenar su delito de la manera más eficaz: atacar sus bienes. El miércoles pasado un abogado especializado en delitos económicos de la Cámara Nacional de Casación Penal, Hernán Blanco, dijo en Rosario: “Si piensan combatir la criminalidad económica de grupos como Los Monos en Rosario el momento de pegar es éste. Cuando empiezan a conectarse con circuitos bancarios están listos. Si sobreviven diez años van a tener amigos banqueros que tomarán la precaución de transferir dinero pasándolo por hasta seis bancos distintos a una cuenta de manera de disimular su origen. Detectarlos ahí para el Estado es mucho más difícil que ahora”.

   Hablando de otra cosa Blanco aludió a un colega suyo que decía que el mejor modo de esconder un elefante en una plaza es llenar la plaza de elefantes. ¿Por qué si los Cantero existen hace 20 años la Justicia Federal recién ahora los convoca por primera vez a indagatoria? Se aplica a la pregunta sencilla que Berni no se hizo. Sólo para quien no quiere o puede ver, lo más visible suele quedar disimulado.

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