Ovación
Sábado 11 de Febrero de 2017

La polémica voz del hincha

Hinchas del Rayo Vallecano acusaron a un jugador de "neonazi" y se dio marcha atrás con la transferencia.

Desde el 1 de febrero un equipo de la segunda división del fútbol español robó prácticamente más líneas y minutos en la prensa que Real Madrid y Barcelona. Se trata del Rayo Vallecano, un club ubicado en un distrito de tradición obrera, contestataria y contracultural, al sureste de Madrid. La entidad tiene camiseta franjirroja como River (pero un arquero de un ex Boca, Ezequiel Navarro Montoya) y una hinchada que se las trae, liderada por los denominados Bukaneros. Simpatizantes que algunos tildan de "ultras" y que se plantaron con un "no", lejos de los deportivo, pero que provocó revuelo en hinchadas, el Estado ucraniano, en la liga y también la Justicia españolas.

Todo comenzó con la transferencia del delantero ucraniano Roman Zozulya, desde Betis de Sevilla al Rayo. Cuando el jugador, de 27 años, nacido en Kiev y seleccionado en su país, se presentó en el estadio madrileño se encontró con el rechazo contundente de un grupo de simpatizantes vallecanos que lo acusaron de "neonazi, militante de ultraderecha y racista" y levantaron pancartas que no dejaban dudas de enemistad: "La franja no se mancha de racismo", se leyó, en algunos carteles con su imagen tachada, que se repartieron en las gradas.

El episodio pasó a mayores y el jugador fue protagonista de uno de los fichajes más breves del fútbol europeo. Primero negó los cargos. "Nunca he estado vinculado a ningún grupo neonazi ni paramilitar", dijo quien había reconocido ante el Betis su condición de nacionalista ucraniano, y de ofrecer su imagen para ayudar al ejército regular de su país.

"Llegué al aeropuerto de Sevilla con una camiseta con el escudo de mi país y unos versos del poeta Taras Shevchenko, estudiado en todas las escuelas de la Unión Soviética. Un periodista publicó que traía una camiseta de un grupo paramilitar que se distingue del escudo de mi país porque lleva una espada de gran tamaño", agregó.

Ucrania está enfrentado a Rusia por la anexión de Crimea y el apoyo del Kremlin a las milicias insurgentes en las regiones del este. Y Zozulya apoya al movimiento civil voluntario que asiste a las fuerzas ucranianas en la guerra del Donbass (o del Este de Ucrania), contra las milicias prorrusas.

"Realicé una importante tarea en Ucrania colaborando con el ejército para proteger a mi país, además de ayudar a los niños y a los más desfavorecidos", se defendió el jugador que hasta subastó una camiseta de Betis para recaudar fondos para los aviadores ucranianos. Y dijo, además, ser consciente de tener pocas chances de ir a la selección de su país este verano, pese al respaldo del director técnico Andriy Shevchenko.

"Me llaman fascista por apoyar al ejército de mi país, pero es toda Ucrania el que lo apoya, y yo no voy a abandonarles. Intenté hablar con los hinchas de Rayo, hacerles entender, pero no quieren. Algunos me dijeron que eran prorrusos, que apoyaron a los prorrusos en Donbass, no puedo entenderlo. ¿Cómo voy a jugar para un equipo que es prorruso?", concluyó.

Tras sus declaraciones se dividieron las aguas: entre los que lo siguieron acusando y sostienen que la ultraderecha moderna nunca se considera a sí misma como nazi o fascista. Quienes creen que los Bukaneros no los representan. Y quienes aseguran que los medios estatales rusos como la agencia de noticias Sputnik y el canal de televisión Russia Today llevaron a propósito una confusa campaña que asoció al nacionalismo ucraniano con la ideología neonazi de algunos miembros de ciertas milicias prorrusas y se realizó un "linchamiento público" con el jugador.

Ayer el ministro de Exteriores ucraniano, Pável Klimkin, tildó de "provocación de parte de Rusia" al escándalo. "Sabemos perfectamente que lo que pasó es una provocación intencionada en la que varios hinchas de izquierda fueron manipulados", dijo Klimkin.

Lo cierto es que Zozulya ya desistió de jugar en el club. Este jueves entrenó ya con el plantel del Betis, equipo que tiene contrato hasta 2019. Pero no todo terminó con el regreso del kieveño sobre sus pasos. Javier Tebas, el presidente de la liga española denunció a 10 hinchas, por "coacción" a Zozulya. Ocho de los querellados son los que irrumpieron en la práctica del Rayo, los otros dos son miembros de un grupo de peñas, que dieron una conferencia de prensa.

La respuesta a la demanda no se hizo esperar. Bajo el título "Somos un barrio", varias peñas que nuclean a hinchas publicaron un comunicado en repudio de lo que caracterizaron como una "querella criminal". El texto sostiene:

"Somos 10, somos 1.000, somos 10.000, somos un barrio", y carga contra Tebas, responsable de la denuncia, y también contra el presidente del club Martín Presa.

La polémica sobre Zozulya en el Rayo aún está con vida pero, sin dudas, el argumento más necio y torpe es el que sigue sosteniendo, allá y acá, que el fútbol es apenas fútbol.

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