Concejo municipal
Sábado 05 de Noviembre de 2016

La pobreza que no tiene techo

En foco. Casi tres millones de personas viven en villas miseria a lo largo de todo el país. En Rosario la cifra es de 161 mil habitantes en asentamientos precarios. La ONG Techo difundió esta semana un dramático informe sobre la marginalidad que sufre un 10 por ciento de la población argentina. ¿Cómo se explica tamaña decadencia?

En la Argentina el diez por ciento de la población de los centros urbanos vive en villas miseria o en condiciones muy precarias, según el informe que presentó esta semana Techo Argentina, una ONG internacional cuyo objetivo es luchar contra la pobreza en Latinoamérica. Según un relevamiento que realizó en asentamientos de once grandes conglomerados del país, incluido el Gran Rosario, 650.700 familias están en esas condiciones de marginalidad. Si se toma un índice de 4,6 integrantes por cada grupo familiar se alcanza la cifra de casi tres millones de personas.

En 2013, Techo había presentado un informe similar el cual, al compararlo con estos nuevos datos, arroja un aumento de poco más del 11 por ciento de nuevos residentes en villas. Estos números se corresponden seguramente con los últimos datos oficiales del Indec sobre la pobreza en la Argentina: un dramático 32,2 por ciento de la población.

Hace tres años, Techo reveló que en Rosario vivían unas 35 mil familias en villas, lo que significaba unas 161 mil personas, es decir un 15 por ciento de la población.

El número se mantuvo estable en 2016, de acuerdo al informe que presentó esa misma ONG esta semana en el Congreso de la Nación y en el Concejo Municipal de Rosario. Pero, si continúa la política provincial de urbanización de asentamientos (hay más de cien en el Gran Rosario) a través del Plan Abre, como informó ayer este diario, el próximo relevamiento debería arrojar mejores índices.

Miseria extrema. El informe de Techo no sólo se limitó a censar el número de familias en las villas del país sino también a conocer sus condiciones de vida. Así, se pudo establecer que el 73 por ciento no cuenta con acceso formal a la red eléctrica, casi no existe la red cloacal y el 95 por ciento carece de agua corriente. En casi un 20 por ciento de las villas la gente toma agua de pozo y elimina sus excretas a través de pozos ciegos sin cámaras sépticas, lo que implica un riesgo sanitario típico de varios siglos atrás. El 60 por ciento de los lugares visitados se inunda cada vez que llueve y en el 40 por ciento no ingresa el camión recolector de basura. Además, tienen otros factores de riesgo: se ubican cerca de arroyos, de caminos o rutas muy transitadas o con basurales próximos y torres de alta tensión dentro del asentamiento.

"Es un escándalo que a 200 años de la declaración de independencia existan familias viviendo en estas condiciones", dijo Virgilio Gregorini, director ejecutivo de Techo Argentina.

En los últimos tres años la situación de la población en las villas del país empeoró. En 2013 se habían relevado 2.138 asentamientos con 533 mil familias. Ahora se detectaron menos villas, unas 2.062, pero con más población, cerca de 650 mil familias. Un dato significativo que resalta el informe es que la antigüedad promedio de los asentamientos informales es de 28 años, lo que explica que la pobreza en la Argentina atraviesa todos los gobiernos de las últimas décadas

En el mundo. La Argentina, pese a estos indicadores típicos del subdesarrollo, está lejos de integrar el abyecto grupo de países más pobres del mundo. Por el contrario, integra el Grupo de los 20, un foro de 19 países más la Unión Europea, que reúne a naciones industrializadas y emergentes.

El año pasado, el Banco Mundial emitió un informe sobre la pobreza global y dio una lista de los siete países más pobres de la Tierra, donde la gente sobrevive con menos de dos dólares por día. La nómina la encabezó República Democrática del Congo, seguida de Zimbabue, Burundi, Liberia, Eritrea, Níger y Afganistán. Como se apreciará, países donde la miseria es conocida mundialmente como Haití, Bangladesh o Etiopía están afuera del listado, con lo que la magnitud de la pauperización de los primeros siete "privilegiados" del ranking debe ser impresionante. Y por lo que la Argentina, con 32 por ciento de pobres, debería parecerse a un paraíso.

Los recursos. Las causas de la pobreza a nivel global son multifactoriales y vinculadas a la geografía del país, a sus recursos naturales, a sus dirigentes políticos y empresariales y a su situación política interna. También al contexto internacional y a los intereses financieros y económicos de las grandes corporaciones que complican a los más pobres. Si en el mundo hay especulación financiera con los precios futuros de los commodities, por ejemplo, esa situación puede impactar en el alza de los precios de los alimentos, con lo que millones de personas sufren inmediatamente las consecuencias. La suba de precios está en relación directa con la menor cantidad de comida que pueden adquirir en zonas del planeta donde se sobrevive con un puñado de arroz al día.

Los denominados Estados fallidos, aquellos que no pueden garantizar a su población las mínimas condiciones de vida, frecuentemente sufren guerras civiles o luchan contra grupos terroristas de diversas orientaciones que hacen imposible el crecimiento de cualquier economía. Si a esto se le suma la corrupción gubernamental, con mayor o menor grado de expresión, el tráfico de armas, el negocio del narcotráfico y el fundamentalismo religioso, las dificultades para emerger de la miseria son insalvables. Por eso, hay decenas de miles de personas que todos los años arriesgan sus vidas para llegar a Europa, en un fenómeno de migración de una magnitud pocas veces vista, pero que indudablemente se origina en parte por los fenómenos antes descriptos.

¿Y la Argentina? Siempre se escucha decir que el problema de la Argentina somos los argentinos. Parece una aserción superficial para definir un complejo fenómeno de decadencia económica, social y moral sufrido en menos de cien años. De ser una de las naciones más prósperas del mundo a la que todos querían emigrar se pasó a un escenario donde abundan la pobreza y las villas miseria. ¿Cómo se explica tamaño retroceso?

La República Democrática del Congo (ex Zaire y ex Congo Belga), en África Central, es uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales derivados de la minería, que fueron expoliados por propios y extraños, malgastados en guerras civiles y corrupción. Pese a esas fuentes de riqueza lidera el ranking de pobreza, con lo que demuestra que los recursos no sirven para nada si no se los protege y orienta para el crecimiento colectivo y no para pequeños grupos de poder de la sociedad.

La Argentina tiene algunos puntos de contacto con el Congo en cuanto a que sus riquezas naturales y su vasta geografía no resultan suficientes para terminar con la indignidad de la pobreza y el hambre. Está más que claro que en este país hay recursos, sólo hay que mirar la primera cifra de 4.600 millones de dólares en efectivo de la primera parte del blanqueo y los aproximadamente 40 mil millones con que el gobierno espera concluir su programa de sinceramiento fiscal.

No se trata de distribuir la renta a lo Robin Hood, sino que el producto de la riqueza del país se encamine a políticas de desarrollo en un marco de equidad distributiva que garantice la oportunidad de progreso y educación para todos.

Hay algunos pocos datos de los últimos días que sirven como ejemplos, aunque sean menores. Se calcula que el insólito beneficio del Poder Judicial de la Argentina de no pagar impuesto a las ganancias priva al fisco nacional de unos 6 mil millones de pesos anuales. También, se estima en varios miles de millones de pesos por año el monto que esta provincia deja de percibir por no gravar con ingresos brutos a las exportaciones cerealeras. Pero, paralelamente, destina unos 2.133 millones de pesos al funcionamiento de la Legislatura, como reveló este diario hace unos días.

Si a este cuadro se le suma la corrupción generalizada en algunos estamentos del Estado que han permitido, por ejemplo, que un ex bancario santacruceño se convierta en un multimillonario empresario de la construcción, se explica por qué en este país con más vacas que habitantes hay hambre, pobreza estructural y villas miseria.

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