San Cayetano
Domingo 02 de Octubre de 2016

La peregrinación juvenil a Luján reunió a decenas de miles de fieles de todo el país

La cuadragésima segunda edición de la marcha de fe se concretó bajo el lema "Madre, danos tu mirada para vivir como hermanos".

En una muestra de honda profesión de fe decenas de miles de personas provenientes de distintas partes del país tomaron parte de la cuadragésima segunda Peregrinación Juvenil a la basílica de Nuestra Señora de Luján que las llevó a caminar los casi 60 kilómetros que dista el barrio porteño de Liniers hasta la localidad bonaerense que lleva el nombre de la Virgen.

Durante un recorrido que les demandó unas 15 horas, los primeros peregrinos pasaron primero por el templo de San Cayetano, tras lo cual iniciaron el periplo a pie munidos de mochilas con botellas de agua, fruta y calzado deportivo.

Este año, la jornada se inició con un clima fresco, una temperatura de 13 grados que luego se tornó soleada y ventosa, lo que le dio un marco ideal a la peregrinación que llevó como lema "Madre, danos tu mirada para vivir como hermanos".

La columna principal de peregrinos, con la "imagen cabecera" de la Virgen, salió al mediodía de ayer del santuario de San Cayetano en la calle Cuzco al 100. Los primeros promesantes comenzaron a arribar a las 6.30 a la plaza Belgrano, frente a la basílica, donde el cardenal Mario Poli concelebró con los obispos de la Región Buenos Aires una misa.

Poli definió la marcha como "un río de vida" y animó a los peregrinos a rezar por la fraternidad y unidad de los argentinos.

"Camino para agradecer el don de la vida, el tener amistades, pedir por la salud, el trabajo y la familia", comentó a Télam María del Carmen, una profesora de 33 años, que llegó desde Santa Rosa, La Pampa, y participa de la peregrinación por tercera vez.

El año pasado ella pidió por la salud de un tío. "El hoy está bien, gracias a Dios y la Virgen", comentó agradecida y confesó que "generalmente, lo que pido se va dando".

"Cada peregrinación es distinta. La Virgen nos acompaña en todo el camino, que refleja el camino de la vida, para nosotros y para construir nuestra Patria", dijo monseñor Juan Carlos Ares.

Ares participa de la peregrinación desde su cuarta edición, en 1978, cuando tenía 14 años; ayer, como obispo de Devoto, fue el encargado de bendecir la imagen peregrina de la Virgen.

El obispo comparó la mirada de la Virgen con la de una madre. "Es una mirada intuitiva, pacificadora, solidaria, compasiva, que protege; es la que tenemos que tener cada uno de nosotros para contemplar al otro como hermano y no como enemigo", afirmó.

"En lo personal, durante la peregrinación me siento pueblo, no conozco al que está al lado pero vamos para el mismo lugar", expresó Ares, y llamó a trasladar esa experiencia "a lo cotidiano".

Otro peregrino, Santiago Delfino de La Pampa, comerciante de 44 años, llegó el jueves a Buenos Aires con otras 60 personas de su provincia, y pasaron la noche en un convento de Castelar para estar ayer a las 10.30 frente a la parroquia, listos para seguir a la imagen peregrina, que partió puntualmente a las 12.

Paz. Santiago destacó la "sensación de paz" que queda luego de terminar la peregrinación. "Es algo que no se puede explicar, un tiempo en el que estás en paz total".

Virginia, de 41 años, vino de Pasteur, provincia de Buenos Aires con un grupo de 35 mujeres y es la segunda vez que participa, la primera, fue motivada por un promesa, y hoy quiere repetir la experiencia "porque es hermosa".

"Es un mundo de gente, de todas la edades, cantando, bailando, rezando, tomando mate, nunca estás sola. Es emocionante ver tanta gente movilizada", expresó y destacó la "buena organización". "Tengo problema en la cadera y la primera vez me atendieron muy bien en los puestos sanitarios para que pudiera seguir", agregó.

Zulma y Kelia, dos amigas de Lomas de Zamora, estudiantes de enfermería, marchan por sexta y octava vez consecutiva, siguiendo una tradición que comenzaron con sus padres. Hace un mes empezaron a entrenar con caminatas diarias.

"Me motiva la fe, rezás a la Virgen y te da fuerza para seguir aunque tengas los pies hinchados o llueva y estés cansado", expresó Kelia.

También había grupos llegados desde Neuquén, Entre Ríos y Santa Fe, entre otras provincias.

Con la salida de la imagen peregrina, se escuchaban cantos a la Virgen y palabras de aliento y bendición de los sacerdotes a los caminantes, en un el clima de alegría y entusiasmo en un mediodía de sol con temperatura primaveral.

"Que Dios los bendiga y recen por mí, a ver si por fin me convierto", bromeaba el padre Leo, vicario parroquial de San Cayetano, mientras bendecía a los peregrinos.

La peregrinación recorre la antigua ruta 5, donde hubo instalados 15 puestos de apoyo y 59 puestos sanitarios, dispuestos cada 500 metros y asistidos por unos 6 mil voluntarios, entre los cuales hay un 20 por ciento de colaboradores de la Cruz Roja, otro tanto de voluntarios de las distintas parroquias e incluso hay socorristas, informaron desde la organización.

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