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Sábado 11 de Agosto de 2012

La percusionista que no oye y deslumbró en Londres

Evelyn Glennie deslumbró con su música en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Lo singular de esta artista es que padece una sordera profunda desde los 12 años. Eso no le impidió seguir con su placer de producir arte musical. De hecho es una percusionista de fama mundial.

Según registran distintos sitios que recogen la vida de esta artista y remiten al sitio oficial www.evelyn.co.uk, Evelyn Glennie nació en 1965, en Escocia. Fue quedando sorda en forma progresiva, y desde los 12 años padece de sordera profunda.

Proviene de una familia de músicos, donde ella no fue la excepción. Estudió música en academias y universidades muy prestigiosas. Actualmente ofrece cientos de conciertos al año, y según se indica en distintos artículos que remiten a su vida "además de lo que ella misma compone, encarga obras a otros creadores" y "es capaz de manejar en escena hasta 60 instrumentos".

Personalidades de la música como Nana Vasconcelos, Kodo, Bela Fleck, Bjork, Bobby McFerrin y Sting son algunos con quienes ha compartido un escenario. Hace poco, en la inauguración de los Juegos Olímpicos, deslumbró junto a la Orquesta Sinfónica de Londres y Paul McCartney.

Cómo aprendió. ¿Cómo se explica el aprendizaje maravilloso de esta artista de la música a pesar de su sordera? Marcelo Marconi, el joven estudiante del profesorado para sordos e hipoacúsicos y sordo de nacimiento, lo explica muy bien: "Ella conoció la música, la practicó antes de quedar sorda. Eso quedó en su memoria, lo tiene registrado, guardado, entonces puede tocarla", dice, y añade que su caso le recuerda a Beethoven, el excepcional músico y compositor que también quedó sordo en forma sordo progresiva y que no dejó de componer.

Marcelo va más allá de la explicación limitada al aprendizaje mismo y se abre al derecho a disfrutar que todos tienen de las expresiones culturales: "A ella le gusta la música, es su trabajo y lo ha practicado. En el mundo hay muchas personas que son músicos, y otros muchos que no eligen la música, bueno ella la eligió".

Cuenta que no sabía de la existencia de esta percusionista. "Para mí es una sorpresa. Una buena sorpresa, porque en la inauguración se vieron personas en sillas de ruedas, donde se ve la discapacidad motriz, pero los sordos no se ven de la misma manera, por eso es bueno que se conozca su historia".

"Es muy importante que se haga visible esta experiencia, muchas personas necesitan ver esto, es mejor para todos", expresa satisfecho por esta presentación en las Olimpíadas deportivas.

Marcelo también tiene sus gustos musicales: su correo electrónico lleva agregado el nombre de "Kiss", la banda de rock estadounidense: "Me gusta la batería, me gusta la banda que forman. Los busco en internet, y me encanta verlos en escena, tocar la batería".

Expresión. Tal como explica la profesora Analía Gomítolo, lo interesante en estas experiencias es reconocer que "la música es una expresión cultural inherente a los seres humanos, sin distinciones". "Pasa —agrega— que a veces tendemos a estigmatizar, a la homogenización", de lo que a unos les tiene que gustar y a otros no.

La educadora recuerda que el caso de la percusionista Glennie es como cualquier otra historia de vida: "Ella ha disfrutado de la música, y en esto los sujetos con sordera no exceden a los parámetros de los demás. Sus historias de vida son como las de todos".

"No es lo común el canto y la música en las personas sordas —continúa—, pero tampoco lo es la plástica en una persona con una discapacidad visual, sin embargo he visto trabajos, sobre todo en texturas, magníficos. El ser humano tiene esa capacidad de comunicación, y Evelyn lo hace a través de la música".

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