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Miércoles 12 de Agosto de 2015

La pelea por sumar votos

Elecciones. Los candidatos deben blindar lo que tienen y captar nuevos apoyos.

Scioli, Macri y Massa se enfrentan ahora al nuevo desafío que les plantea la campaña electoral: expandir su base electoral. Y si bien con algunos matices comparten el objetivo básico, las estrategias transitarán por caminos diferentes.
 
La gran apuesta de Scioli es dar el salto hasta el 45 por ciento de los sufragios o estirar los 8,4 por ciento puntos actuales de diferencia a más de diez y evitar la segunda vuelta. ¿Puede lograrlo? Claramente, pero dependerá en buena medida de sus aciertos. Sin perder tiempo, ya se puso en marcha; pocas horas después de su triunfo disparó el operativo seducción para captar el apoyo de indecisos e independientes. Lo que parece claro es que el 38,41 por ciento que obtuvo el domingo es su piso electoral: a diferencia de Macri y Massa, Scioli difícilmente resigne adhesiones. Si los barones del conurbano no fueron lastre en las Paso, tampoco ahuyentarán apoyos para el 25 de octubre.
 
Corrección política, mesura, prolijidad y previsibilidad son cuatro de los mandamientos fundacionales del sciolismo; con ellos como bandera llegó hasta las puertas de la Casa Rosada. Con ellos, intentará ahora desembarcar en el sillón que Cristina ocupará hasta el 10 de diciembre.
 
Scioli además reforzará sus contactos con los peronistas moderados y con buena imagen en el interior del país, como Omar Perotti. El gobernador bonaerense no se impuso en Córdoba, San Luis, Mendoza y Ciudad de Buenos Aires. Pero tiene a favor que en Córdoba, donde hizo una muy floja elección (apenas el 14,6 por ciento), ya no sigue en carrera el candidato más votado, José Manuel de la Sota. Y que en San Luis arrasó Rodríguez Saá, pero su presencia en la general será sólo testimonial y, por ende, sus votos pueden ser más volátiles. A esos votos de corazón peronista, Scioli les habló en la misma noche del domingo, con las tendencias ya conocidas: reivindicó la historia y el legado de Perón y Néstor Kirchner. Un mensaje para blindar a la tropa propia.
 
Macri y Massa, además de apostar a sumar voluntades, tienen tarea extra: deberán retener su caudal electoral, ya que cualquier escurrimiento puede resultar letal para sus posibilidades. Más allá del discurso de Macri de apostar a ganador en la primera vuelta, para ellos la única pelea real es tratar de conseguir una vida más. Y esa vida sólo la pueden encontrar en el ballottage.
 
La primera acción de Macri debe ser asegurar el voto radical y el que le aportó Carrió, y recién después poner en marcha el operativo captación. Y como no hay nada mejor que llevar la batalla a territorio enemigo, debe apostar fuerte a provincia de Buenos Aires, con María Eugenia Vidal como abanderada.
 
Para Massa todo es más complejo y a la vez más claro. Tiene varios frentes abiertos: el más visible, evitar que se lo devore la polarización que fogoneará Macri. Pero el hombre de Tigre también deberá contener a los intendentes y punteros bonaerenses para que no peguen el salto hacia el sciolismo, seducidos por el calor que el poder ya comienza a derramar cerca del hombre de Villa La Ñata. Lo que tiene a su favor Massa es que ya encontró el discurso. La fuerte impronta opositora al kirchnerismo le permitió recuperarse en las encuestas y redondear una digna elección.
 
El escenario político se impregnará, de acá a octubre, de intentos y presiones para que Macri y Massa abrochen un acuerdo electoral. No parece sencillo, pero se sabe que en los tiempos de la política argentina dos meses pueden alumbrar muchas cosas.
 
 

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