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Sábado 10 de Noviembre de 2012

La palabra como puerta a la libertad en un encuentro de jóvenes escritores

Se abordaron temáticas como la discriminación, el amor, las adicciones y la homosexualidad, entre otras

Escribir es una puerta a la libertad. Es volcar en un papel sin vergüenzas ni prejuicios lo que la oralidad muchas veces no puede definir. Subjetividades de lado, tal vez esa haya sido la premisa con la que los docentes del departamento de Comunicación del ex Nacional Nº 1 organizaron el 2º Encuentro de Expresiones Literarias para escuelas públicas secundarias y de la que participaron cuatro establecimientos.

La primera experiencia de este tipo —que contó con la coordinación de la jefa del departamento de Comunicación, Adriana Sonzogni— tuvo lugar en 2011 aunque "sólo se limitó a la poesía", detalla a LaCapital la vicedirectora Sandra Novarese. Este año se sumaron todos los géneros literarios. Incluso se presentaron canciones, obras de teatro y audiovisuales.

El profesor Carlos Italiano fue otro de los organizadores del encuentro. Sobre el saldo que dejó, explicó que "fue altamente positivo por la participación y por la temática". "Lo importante —dijo— es rescatar el diálogo con los alumnos más allá del mero dictado de una materia. A partir de esto surgió la posibilidad de generar un taller literario para ir formando a estos pequeños escritores y así seguir sosteniendo esta experiencia".

El docente comentó que el día del encuentro se realizó una charla con los participantes sobre el proceso de sus creaciones. "Cada uno pudo expresar cómo llegaba a la literatura. Además se contó con la participación de dos excelentes escritores rosarinos como son Federico Ferrogiaro y Alma Maritano, muy ligada al Nacional 1", contó.

El temario de los jóvenes escritores fue muy variado. La mayoría rompió ciertos esquemas y moldes y optó por escribir sin estructuras: la libertad, el amor, la discriminación, la amistad, las adicciones y la homosexualidad fueron los ítems abordados con mayor frecuencia en el Encuentro.

Sentimientos. Débora Colussi tiene 16 años y cursa en 3ª 3º del Nacional. Su mirada tímida y su tono de voz suave contrastan con la temática que abordó en su presentación: "Escribí básicamente un cuento, llamado «Rebelde sin causa». Se basa en una experiencia de vida, sobre la crianza en el seno familiar, sobre cómo se va creciendo y cómo se van incorporando las cosas aprendidas para así ir delineando la personalidad. Es mostrar cómo esas cosas repercuten en la forma de pensar y en los cambios que se pueden experimentar a partir de ellos. Escribo tratando de ayudar a otros que vivieron mi misma situación, para que no se sientan solos, y mostrar que hay otras personas que pasan por lo mismo y que se puede salir adelante".

Cuando se le pregunta si era común que expresara sus vivencias personales a través de la escritura comenta: "Sí, porque hay personas que somos así, bastante cerradas para comunicar lo que sentimos y buscamos un modo para canalizarlo. Por eso lo que me pasa lo escribo, lo vuelco todo en un papel. Y sale en forma de poemas, canciones, cuentos, según cuál fuera el motivo".

Con 15 años, Macarena Dóntico está en 2º 2ª del mismo establecimiento. Exhibe un look muy informal y también tiene cosas para contar. Y para escribir. "También presenté un cuento, «Nosotros volvemos». Aborda la discriminación. Se trata de un amor entre dos chicos, que son gays. Es una especie de triángulo amoroso donde intervienen un chico, su mejor amigo y un primo del primero. Es bastante complicado", cuenta en la charla.

Libertad. Acerca de si lo que había escrito tenía que ver con historias que veía a diario o si simplemente había dejado volar su imaginación, la chica del pelo corto explicó que "un poco de ambas cosas". "Son temas —dice— no del todo aceptados aún por la sociedad. El concepto de la libertad es fundamental en esto. Cada uno tiene derecho a escribir lo que piensa, lo que siente. Pero muchos nos sentimos más seguros diciendo lo que nos pasa a través de palabras escritas y no de la oralidad".

Explica que al principio no estaba muy segura de presentar su trabajo porque no sabía cómo lo iban a tomar los otros alumnos. "Pero me decidí porque al fin y al cabo pensé que era una historia común y corriente, una historia de amor ".

Macarena asegura que siempre escribe. "Pero esta es una historia fija que estoy siguiendo. Entonces fue como presentar el primer capítulo. Esto forma parte de un trabajo más grande, de toda una historia. Está basada en hechos reales", detalla con cierta intriga.

Opina que en estos tiempos la escritura es un buen método para comunicarse. "En la escuela me critican porque soy diferente. Pero igual tengo mi grupo de amigos que son parecidos a mí y; antes de presentarlo, leyeron mi trabajo y me dijeron que estaba bueno".

—¿Qué te hacen sentir para que digas que sos diferente?

—Es que a mí me gusta el tipo de historias que escribo, y además leer mucho. Mis amigos me dicen que debería parar un poco. Pero yo escribo igual. Por eso me toman como diferente, porque escribo temas diferentes. Tienen que ver con historias de amor cruzados, con la homosexualidad. Eso, simplemente...

Leonel Chamorro Victorio es compañero de división de Débora y también transita los 16. De los tres marcó la diferencia al redactar una poesía. ¿La temática?: "Tiene que ver con un amor que tenés, que está pasando, pero que asfixia un poco. No soy de escribir tanta poesía, escribo más que nada para componer canciones porque tengo una banda de rock alternativo (grunge), que se llama Sodomía. Lo que escribo es lo que pienso, lo que siento y lo que veo. Y tiene que ver con mostrar lo que a veces cuesta expresar verbalmente. Escribo desde cierta bronca para mostrar cómo estamos en el mundo. Me molesta el sistema, te llena la cabeza", afirma desde su rebeldía.

Casi al unísono acuerdan que, en estos tiempos, es más fácil expresarse a través de la escritura que verbalmente. "Si uno escribe puede pensar bien las palabras y el modo en el que se expresa para decir qué es lo que siente. Al tener un tiempo y un espacio para ir desarrollándolo es mucho más sencillo. Como dijo García Márquez, «no voy a dejar de escribir hasta que las palabras no digan lo que quiero decir»", explica Débora .

"Me parece que escribiendo tenemos menos vergüenza. Lo escribiste, ya está...", dice a su turno Macarena.

"Escribo sobre lo que me jode. Una vez abordé el tema del machismo. Y escribí también sobre la sociedad y sus modas y las cosas que me ponen mal", cierra Leonel desde su descontento.

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