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Domingo 22 de Noviembre de 2015

La palabra como arma central de la resistencia

Un libro reúne textos periodísticos, documentos, correspondencia y participaciones en congresos y coloquios del artista, docente y militante Rubén Naranjo. Se presenta el jueves en el Fontanarrosa.

Territorio de resistencia reúne escritos de Rubén Naranjo. Es parte de su legado, es también una muestra de sus puntos de vista, opiniones, de su compromiso. Textos periodísticos, cartas, intervenciones en coloquios o congresos o simplemente su manera de entender y tomar posición ante lo que ocurre. “Los escritos de Rubén Naranjo provienen del archivo personal del autor, un corpus minucioso y prolijo en el cual reunió durante muchos años documentos, papeles, recortes, correspondencia, apuntes. Son una parte de su legado, y el testimonio de una trayectoria ejemplar en la cultura de Rosario. Más allá de las circuntancias particulares de cada texto, el compromiso y el rigor que atraviesa al conjunto los mantiene vigentes y hace indispensable su rescate”, señala el escritor y periodista Osvaldo Aguirre en la introducción del libro que se presentará el jueves, a las 19.30, en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, San Martín 1080 (ver aparte).
  A continuación, algunos fragmentos que permiten delinear el pensamiento y compromiso de Rubén Naranjo, artista, docente y militante por los derechos humanos.

Los jóvenes

   “El país ha vivido —con horror— que para los jóvenes, alcanzar los 18 años de edad resultaba sospechoso y cumplir 20 era casi un delito. Tal vez por ese motivo miles de jóvenes no cumplieron los 20 años.
  “Aquellos que pudieron sobrevivir a las múltiples formas represivas que definían el entorno diario, llegaban a las aulas superando controles de seguridad en las mismas casas de estudios, y enfrentaban métodos de trabajo definidos por la rigidez de planes de estudio que obligaban a pasar largos años trabajando con modelos estáticos, totalmente carentes de significado.
  “Y no porque los modelos estáticos no tuviesen significado, sino porque se los vaciaba de contenidos humanos y sociales, y eran únicamente ofrecidos como meros objetos desprovistos de valor. Así, un jarrón, una silla, una figura humana, quedaban reducidos a un contorno. Esa característica de detener el proceso del aprendizaje estrictamente en el continente, corresponde a un sistema educativo que produce seres humanos carentes de pensamiento crítico y básicamente de capacidad analítica de la realidad circundante.
  “Propone esta Dirección una ejercitación libre, basada fundamentalmente en imágenes que surjan de las vivencias personales y sociales del alumno. Solamente después se abordará la representación naturalista (...).
  “La Escuela debe ser un centro de investigación formal y conceptual. Los docentes y los alumnos deben crear un verdadero laboratorio en el que sea posible desarrollar todas las inquietudes sin ningún tipo de trabas (...).
  “Los jóvenes deben ser irreverentes. Tienen el derecho de no aceptar el mundo de sus mayores, de cuestionar las estructuras heredadas, y mostrar sus dudas y afirmaciones en el proyecto que —naturalmente— comienzan a elaborar. Y los mayores deben facilitar los medios y los recursos que les permitan encauzar el disconformismo señalado, en imágenes propias”.
Extracto de la propuesta de la dirección
de la Escuela de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades y Artes, ejercida por Rubén Naranjo. Abril de 1984.

La condición intelectual

   “(...) Lo que define básicamente a un intelectual es su adhesión al género humano.
  “(...)Ser intelectual supone la capacidad de intentar estar en los demás para llegar a ser uno mismo. Acumular conocimientos no define a un intelectual. No es suficiente el conocimiento en una disciplina para ser intelectual.
  “Resulta imprescindible el respeto por el hombre, entendiendo como tal la actitud de accionar sobre la realidad para asegurar su vida, su salud, su trabajo, su educación.
  “El intelectual debe desmitificar la realidad, analizar su problemática, operar en su estructura, denunciar sus falencias, señalar sus contradicciones, cuestionar sus excesos”.
Publicado en el diario Rosario, noviembre de 1984.

Al maestro polaco, Janusz Korczak

   “En momentos en que el mundo asiste —sin demostrar mayores preocupaciones— al surgimiento de grupos identificados con la cruz gamada que niegan la historia y la memoria, es conveniente tener presente el viaje que desde Varsovia a Treblinka fue impuesto a los niños y optado por su maestro el 5 de agosto de 1942. Fue un viaje de rutina, uno más entre tantos que el nazismo —máxima aberración del capitalismo— programó para aniquilar a millones de personas (...)”.
Publicado en Rosario/12,
agosto de 1992.

  “Hoy, que el nazismo vuelve a ocupar espacios sin que la dirigencia política del mundo se preocupe demasiado, valorizamos al maestro Janusz Korczak porque supo enfrentar la prepotencia asesina sencillamente tomado de las manos de los huérfanos, los abandonados y los marginados con quienes construyó su vida”.
Publicado en Novedades
Educativas, agosto de 1994.

  “«Chicos de le calle» y «represión policial» constituyen una trágica relación que siempre ofrece los cuerpos de los niños destrozados, ya que las fuerzas policiales actúan despiadadamente y los someten a severos castigos (...).
  “El sistema no quiere enfrentar la problemática del «niño de la calle»     —uno de los más delicados que tiene le sociedad— y agrava la ilicitud de su proceder con una actitud tolerante hacia quienes pretenden eliminarlos. La opción es trágica: si no los protege como corresponde, el Estado no asume responsabilidades respecto de ellos (...).
  “Si quienes tienen la responsabilidad de decidir se asumiesen humildes ante el niño, la calle recogería sus risas y sus juegos, y no sus frustraciones y dolores. Por el contrario, la realidad indica que alcanzar niveles de nutrición adecuados y recuperar la identidad no son objetivos de la dirigencia actual preocupada, sí, de asegurar ganancias desmedidas a reducidos grupos económicos. Por ello los principios éticos no son más que enunciados utópicos y la palabra «progreso» no puede ser apelada sin encomillar porque su significación resulta equívoca: es distinta para el opresor y el oprimido”.

Intervención en el coloquio internacional “Con Korczak: en la encrucijada de los valores educativos”, Sion/Bramois, Suiza, noviembre de 1994.

La vida hecha testimonio

Rubén Naranjo nació en Buenos Aires el 27 de noviembre de 1929 pero Rosario fue su ciudad de “pertenencia y entrega”, hasta su fallecimiento el 3 de octubre de 2005. Egresó en 1958 como profesor de pintura (UNL), fue docente de artes visuales en Santa Fe, Paraná y Rosario. Dirigió la escuela de arte de la Biblioteca Vigil y allí fue director de la Editorial Biblioteca. Integró el Grupo Taller y el Grupo de Artistas de Vanguardia (1967). Participó en Tucumán Arde, fue profesor en la Facultad de Arquitectura de la UNR, cesanteado en 1976 por el gobierno de facto de la dictadura militar. En 1984 fue designado director de la Escuela de Bellas Artes de la UNR. Militó junto a las Madres de Plaza de Mayo, integró la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Integró la comisión investigadora no gubernamental de los crímenes del 19 y 20 de diciembre. Editó numerosas publicaciones educativas, fue un intenso colaborador de la Asociación Chicos. Recibió la Cruz de Caballero otorgada por Polonia por la difusión de la obra de Janusz Korczak, dirigió la Biblioteca Popular Pocho Lepratti. Rosario lo nombró ciudadano ilustre.
  Territorio de resistencia se presentará el jueves, a las 19.30, en el Centro Cultural Fontanarrosa. Lo presentarán Mirta Sellarés, quien junto a Juan Bereciartúa trabajó los aspectos biofráficos del libro, y Osvaldo Aguirre. El libro fue editado por Río Ancho e integra la colección Palabras Recobradas. Y el viernes, las 19 en el Museo de la Memoria (Córdoba 2019), se inaugurará El archivo de las maldades, un recorrido por su archivo.

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