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Martes 12 de Julio de 2016

"La paciente no tenía otra opción", dijo la médica que la operó

El pronóstico de la paciente era poco esperanzador tras sufrir las quemaduras en un incendio ocurrido hace tres meses.

El pronóstico de la paciente era poco esperanzador tras sufrir las quemaduras en un incendio ocurrido hace tres meses. Pero la ciencia le salvó la vida. "Tenía un diagnóstico muy malo y no había otra opción", aseguró ayer la cirujana plástica Purificación Gacto, de la unidad de quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

La paciente está superando el trasplante en un tiempo inferior al que se estimaba en un principio. "La evolución está siendo positiva. Puede comer, andar y mantenerse estable aunque todavía tiene que estar internada dos semanas más", apuntó la doctora Gacto. "Lo ha conseguido en la mitad de tiempo al que solía ser habitual".

La solución al trauma consistió en una iniciativa puesta en marcha por la Universidad de Granada hace una década, una nueva estrategia para los trasplantes de piel en quemados graves, evitando el rechazo que sucede con cierta facilidad en los enfermos. La práctica logró crear piel nueva en solo tres semanas.

En un primer momento, la paciente se sometió a un trasplante de piel procedente de donaciones de fallecidos mientras se creaba el nuevo tejido con sus células. Después tuvieron lugar dos intervenciones en las que se retiraba la piel donada para injertar la nueva. La primera actuación tuvo lugar el 1 de junio y en ella se injertó piel en los miembros superiores e inferiores y en la hemiespalda izquierda.

En la segunda, realizada el 21 de junio, se añadió piel nueva en la región cervical, el tórax y el abdomen, que habían quedado especialmente afectados por las quemaduras. Para el trasplante, el equipo utilizó dos láminas de piel de la mujer de cuatro centímetros cuadrados cada una para fabricar 5.900 centímetros. En total, se consiguieron 41 láminas de 144 centímetros cuadrados.

A niveles similares, pero no idénticos, Estados Unidos fue el primer país que realizó trasplantes de piel utilizando las células del paciente. Pero sin la matriz de fibrina y agarosa que potenció el Servicio Andaluz de Salud con la colaboración de la Universidad de Granada.

Esta práctica patentada en Andalucía consiguió reducir los tiempos de rehabilitación del paciente y evitar un rechazo del sujeto al trasplante. EEUU realiza este tipo de intervenciones en heridas de menor tamaño. El próximo mes también será intervenido otro paciente.

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