Política
Jueves 12 de Mayo de 2016

La oposición pelea por el quórum que le permitirá tratar el proyecto

Con el massismo dividido, el FpV, el bloque Justicialista y aliados esperan lograr el número necesario para sancionar hoy la normativa.

Quórum, sí o no. Una incógnita que se develará hoy en la Cámara de Diputados, sobre el mediodía, cuando venza el plazo horario de inicio para la sesión especial que solicitaron bloques opositores. Con la media sanción de un proyecto de ley antidespidos que llega desde el Senado, y el dictamen de mayoría firmado en Diputados sin modificaciones, el Frente para la Victoria (FpV), el bloque Justicialista y distintos diputados de origen sindical buscarán conformar el número mágico de 129, a las 11.30, para habilitar la discusión.

"Estamos trabajando para juntar el quórum, estamos cerca", decían ayer a última hora de la tarde distintos miembros del FpV cuando se retiraban de un plenario de ese bloque que se concretó en el tercer piso del Palacio Legislativo.

Con sus 81 miembros, el bloque mayoritario opositor, sin embargo, necesitará tejer arduamente hasta el último momento si pretende conseguir el número mágico.

Por lo pronto, el bloque Justicialista —desprendimiento reciente del kirchnerismo— confirmó que sus miembros se sentarán en sus bancas. También se sentará el interbloque Progresistas, que incluye al Partido Socialista santafesino, al Frente de Izquierda (FIT), otros bloques aliados históricos del FpV y pequeños bloques provinciales y monobloques que suelen oscilar sus posiciones: se acercan o se alejan de los oficialismos —del actual gobierno como del anterior— según las circunstancias, las convicciones y los cálculos políticos.

Todo parece indicar —como en noviembre de 2015 para la elección presidencial— que los diputados que tributan en el bloque del Frente Renovador (FR) tendrán parte de la suerte de la sesión en sus manos. Si se volcaran disciplinadamente en una u otra actitud la sesión se haría o no, a merced del FR. Pero el FR no tendrá una actitud unificada: serían 6 de 38 los legisladores de origen sindical —con la referencia de Facundo Moyano— los que comprometieron a constituir la mayoría previa para poner en marcha la sesión.

También algunos peronistas "sueltos" de provincias como Córdoba y Buenos Aires que responden al diputado Darío Giustozzi —que no son miembros del FpV— se inclinarían por facilitar la sesión.

Fuentes del partido que conduce Sergio Massa explicaron ayer a LaCapital la delicada estrategia de equilibrio que buscan dejar clara: no aparecer arrastrados por el FpV, aunque tampoco por el oficialismo de Cambiemos. Sin embargo, la ancha "avenida del medio" que viene proponiendo el massismo anoche se reducía progresivamente, tendiendo a un pequeño sendero. Con pronóstico de intransitabilidad.

Es que el propio presidente Mauricio Macri decidió polarizar con el kirchnerismo, otorgándole al FpV la autoría de la ley de doble indemnización que no tiene. El proyecto fue pergeñado por diputados sindicales, que mayoritariamente aportan a los bloques del FR, así como al bloque Justicialista.

A media tarde de ayer, sobre el final del plenario de las comisiones de Legislación laboral y Presupuesto, donde expuso sus argumentos contra el proyecto de la doble indemnización el ministro de Trabajo Jorge Triaca, se firmaron cinco dictámenes. Además del mayoritario, que sumó firmas sindicales incluso del bloque del FR —y puso en evidencia la fractura interna—, también hicieron lo propio el Frente Renovador ("oficial", que responde a Massa), el oficialista Cambiemos, el interbloque Progresistas y el Frente de Izquierda (FIT), que ayer confirmó que facilitará la sesión.

En el caso de que los bloques opositores consigan quórum, y la sesión se ponga en marcha, el dictamen a tratar será el de mayoría. Los restantes, quedan relegados. En la práctica, se somete a votación sólo el de mayoría. Si la sesión se pusiera en marcha, la suerte de la doble indemnización estará echada: obtendrá la votación sin cambios, y será ley. O no.

Porque las leyes las promulga el Poder Ejecutivo, que tiene la potestad constitucional de vetarlas. Desde la Casa Rosada ya anunciaron que tomarían esa actitud.

Pero, se sabe, nada es seguro en política hasta que llega el preciso momento de colocar una firma importante. Si la película que viene rodando desde hace varias semanas con la doble indemnización para el caso de despidos termina en sanción en Diputados, y luego en veto presidencial, aumentan las chances de un choque de planetas entre las centrales sindicales y el gobierno nacional.

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