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Domingo 11 de Agosto de 2013

La oportunidad de volver a empezar

Rosario ya no es ni será la misma. El peor desastre ocurrido en la ciudad la cambió de raíz. En las calles hay una sensación de vacío, de dolor y de indignación.

Rosario ya no es ni será la misma. El peor desastre ocurrido en la ciudad la cambió de raíz. En las calles hay una sensación de vacío, de dolor y de indignación. Y hasta un marcado interés por buscar culpables, pero pensar en eso es ahora demasiado prematuro. Esta es la instancia de la ayuda, de la colaboración desinteresada y de adelantarse a lo que vendrá tomando todas las previsiones para minimizar las secuelas, que serán graves en cuanto a las personas y los bienes. Demás estar decir que la tragedia del martes entre las 9.35 y las 9.38, como evalúa la Justicia, destrozó viviendas, se llevó recuerdos y desmembró familias. Tanto que los habitantes de Salta al 2100 no quieren regresar nunca más a ese lugar. Sin embargo, quienes se salvaron empiezan a rescatar el valor de la vida. Son, entonces, los dirigentes quienes deben estar a la altura de lo que pasó y mostrar que cuentan con la capacidad de comenzar a restañar el tejido que se rompió. Afortunadamente, comenzaron tomando el camino correcto, con su presencia: mirándoles la cara a los damnificados, aguantando los insultos que, en estos casos donde la ira se despierta ante todo, hasta son entendibles. Llorar sobre la leche derramada no sirve. Es el momento de repensar también qué se hizo mal, a quién se le otorgó un servicio tan básico como peligroso y si sólo se lo administró como un negocio privado. Si hubo que romper el pavimento y llegar hasta las cañerías para cortar el suministro de gas en medio de un incendio devastador, sin contar con llaves maestras que, al menos, sirvieran para ganar horas de trabajo, es porque no se invirtió lo necesario. El crecimiento de la ciudad llegó desparejo: los servicios no se fueron adaptando al conglomerado de edificios que no deja de crecer. Y la falta de controles vuelve a cobrar vigencia con instalaciones vetustas que nadie revisa. El destino hizo que el caos y la decisión democrática se miren de frente. Las elecciones de hoy tendrán que demostrar en las urnas quiénes tuvieron o no la capacidad de acción ante la adversidad. Porque la peor noticia de todas no está sólo en el diario y parece ajena. Se cuenta desde acá y se siente acá. Es acá, en Rosario, donde hay una Zona Cero, el espacio de la nada, donde aparece la oportunidad de volver a empezar.

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