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Domingo 06 de Diciembre de 2015

La opinión de un experto

Desde el vinilo a esta parte aparecieron nuevas formas de reproducir música.

Desde el vinilo a esta parte aparecieron nuevas formas de reproducir música. Primero fue el cassette, que tenía una calidad un poco inferior. Luego apareció el CD, que representó un retroceso con respecto al vinilo porque no reproduce fielmente lo que pasa en el estudio. Después vino el mp3, que destruyó más el sonido. En el camino, lo que ocurrió con el CD es que a partir de 1992 o 1993 se estableció la pauta de masterizar a mucho volumen, supuestamente porque los jefes de marketing de las compañías creían que un disco con mucho volumen iba a ser pasado en la radio muchas veces, una idea ridícula porque en las radios existen niveladores de volumen.
En los años 80 se grababa de forma analógica y se mezclaba con consolas, no con computadoras. El sonido que nosotros escuchábamos en el estudio era el sonido que vos escuchabas cuando ponías el disco en tu casa. El mastering era un proceso de equiparar colores y volúmenes. Después, con el CD, el mastering se puso más intenso porque el CD te permite subir mucho el volumen y llegar a un volumen que el vinilo no se banca. Tanto volumen inflado desnaturalizó el sonido que conseguías en el estudio cuando grababas una banda. Que suene más fuerte no quiere decir que suene mejor, casi siempre pasa todo lo contrario. Si esa idea sonora la pasás a mp3, lo que te llega es una calidad muy por debajo del sonido que se consigue en el estudio al momento de grabar y mezclar.
Hoy en día, el volumen exagerado y la pobreza de los formatos digitales como el mp3 marcan una diferencia muy grande, pero en sentido negativo. La gente piensa que si pone sus discos adentro de un vinilo van a sonar mejor, pero eso no es así porque los procesos de grabación actuales ya no son analógicos sino digitales. En los años 70 y 80, los discos de vinilo sonaban bien porque respetaban a ultranza y a fuego el sonido que se había logrado en el estudio.


Mario Breuer. Ingeniero de sonido y productor. Responsable detrás de discos fundamentales para el rock argentino de los últimos treinta años. Don Cornelio y la Zona, Charly García, Andrés Calamaro, Los Redonditos de Ricota, Sumo y Soda Stereo son algunos de los artistas con los que trabajó.

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