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Sábado 11 de Junio de 2016

La ONG "Luchemos por la vida" afirma que el país no hizo nada para bajar las muertes en las rutas

"Luchemos por la vida" afirmó que la cifra de víctimas fatales se mantiene constante. El gobierno kirchnerista adulteró las estadísticas

Al celebrarse ayer el día de la seguridad vial, la histórica ONG "Luchemos por la Vida" expresó que en Argentina no se aprecian avances "que conduzcan a disminuir los muertos en el tránsito" que —de acuerdo a sus cómputos— alcanzaron la suma de 7.472 en 2015.

"Luchemos por la Vida" señaló que pese a que Naciones Unidas (ONU) declaró los años 2011-2020 como el "Decenio de Acción para la Seguridad Vial" y los países integrantes se comprometieron a concretar acciones que conduzcan a disminuir los muertos en el tránsito un 50 por ciento, todavía en Argentina "no se aprecian avances sustentables" que acarreen una disminución de los muertos y los heridos.

Argentina pierde y se desluce en la comparación con países como España, Estados Unidos, Holanda y Suecia que —según los gráficos de "Luchemos"— entre 2000 y 2014 lograron reducir el número de muertos un 70 por ciento, 21 por ciento, 47 por ciento y 52 por ciento respectivamente (de 5.777 a 1.680; de 41.495 a 32.675; de 1.082 a 570, y de 591 a 282). Argentina, por el contrario, los aumentó de 7.545 a 7.613 (el uno por ciento).

El pronunciamiento de "Luchemos por la Vida" coincidió con una revelación periodística conocida ayer en el sentido de que el gobierno kirchnerista falseó cifras de muertos en las rutas como mínimo en un 30 por ciento en los últimos años.

Según una auditoría interna que circula en estas horas en los escritorios de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la cantidad de víctimas en accidentes fue manipulada para mostrar efectividad en la gestión.

En 2014, el número que publicó el Observatorio de Seguridad Vial, dependiente del organismo, fue de 4.060 fallecidos en el lugar del siniestro y 5.279 en total si se toman en cuenta quienes murieron en los 30 días posteriores como consecuencia del accidente.

El número real habría estado más cerca de la estadística de "Luchemos por la Vida", que sumó 7.472 muertos en 2015 y 7.613 en 2014. El ardid que habría aplicado el Observatorio consistió en no sumar correctamente los fallecidos de las provincias de Santa Cruz, Córdoba y Buenos Aires, que no entregaron sus formularios con la información. El Observatorio nunca informó sobre la falta de esos datos y lo que hizo fue establecer una estimación en base a años anteriores.

Decálogo del conductor. El presidente de "Luchemos por la Vida", Alberto Silveira, manifestó que "para revertir esta situación, resulta imprescindible lograr: el uso permanente y generalizado de los cascos en ciclomotores, motocicletas y bicicletas; el uso permanente y generalizado de los cinturones de seguridad y sistemas de retención infantil en los demás vehículos automotores; el control de los límites de velocidad, del consumo de alcohol y drogas; el otorgamiento generalizado de la prioridad a los peatones; el mejoramiento de la infraestructura vial para la seguridad de todos los usuarios, en especial, los más vulnerables: niños, peatones, ciclistas y motociclistas".

Agregó Silveira que "algunos problemas se agravan" y enumeró: "Se multiplican los muertos a bordo de motocicletas o ciclomotores, en muchos de los casos, por no usar el casco, lo que pese a su obligatoriedad, no se controla ni sanciona en la mayoría de las ciudades y pueblos del interior y en los alrededores de Capital Federal".

"Desde 2007 a la fecha —dijo Silveira—, se ha duplicado el uso de los celulares por parte de los conductores, y triplicado entre los peatones, según estudios de Luchemos por la Vida".

También apuntó que "se promociona el uso masivo de la bicicleta en muchas ciudades sin controlarse el cumplimiento de las normas de seguridad para los ciclistas, como el uso del casco, y sin proveerse una infraestructura adecuada de seguridad".

"Mientras el Estado siga ausente del tránsito (ausencia que también se manifiesta en el estado de las rutas y su deficiente marcación, así como la falta de educación vial en las escuelas), no podremos avanzar significativamente contra esta sangría que nos quita, en cifras gruesas, una vida por hora", concluyó Silveira.

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