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Sábado 08 de Septiembre de 2012

La obra de Freire que celebra su vida

"No podemos olvidar que Paulo siempre sostenía que las verdaderas acciones éticas y genuinamente humanas nacen de dos sentimientos contradictorios y sólo de ellos: el amor y la rabia.  

"No podemos olvidar que Paulo siempre sostenía que las verdaderas acciones éticas y genuinamente humanas nacen de dos sentimientos contradictorios y sólo de ellos: el amor y la rabia. Y este libro, tal vez más que otros, está «empapado» —como él decía— de su amor humanista y de su rabia o indignación política, dos sentimientos que se tradujeron en toda su obra porque los vivía en su existencia". Esta es parte de la presentación que hace Ana María Araújo Freire, de un libro tan inédito como actual de su compañero Paulo Freire. Se llama "Pedagogía de la indignación. Cartas pedagógicas en un mundo revuelto" (Siglo XXI Editores).

La esposa del pedagogo brasileño reconocido mundialmente se volcó a reunir las reflexiones que Paulo escribió antes de morir, el 2 de mayo de 1997. Lo hizo en un libro que ahora llega a educadores y estudiantes, pero también a los inquietos por mirar los problemas de la educación bajo una posición crítica.

Una de las formas preferidas para comunicar que tenía Freire es el de las cartas, incluidas ahora en "Pedagogía de la indignación". Una segunda sección, "Otros escritos", abarca seis textos que profundizan en temas de mucha vigencia, como la alfabetización, los desafíos de la educación de adultos frente a las nuevas tecnologías, la educación y la esperanza, la televisión, la denuncia y la utopía, y otro escrito que llamó "Descubrimiento de América".

Sólo a modo de invitar a la lectura de este libro, vale la pena asomarse en algunas de las reflexiones del pedagogo, como la siguiente: "La educación siempre es una especie de teoría del conocimiento puesta en práctica, es naturalmente política, tiene que ver con la pureza, nunca con el puritanismo, y es, en sí, una experiencia de belleza".

Al final de la presentación de la obra, Ana María Freire, hace este llamado: "Quisiera que sus lectores y lectoras no piensen que esta es «una obra póstuma», como tanto se hizo y todavía algunas veces se hace. Prefiero que se la considere la obra que celebra su vida".

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