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Lunes 05 de Septiembre de 2016

La niñez robada

Estamos en una época complicada donde tu físico, elección sexual o si tenés el mejor celular, te definen como persona.

Estamos en una época complicada donde tu físico, elección sexual o si tenés el mejor celular, te definen como persona. Además de todos los prejuicios que no sólo Rosario tiene, uno de los problemas más importantes es la inseguridad. Yo tengo 13 años, así que estoy comenzando la primera etapa de mi "libertad"; el problema es que esa libertad cae en manos de delincuentes, que sólo por un objeto insignificante llamado celular te quitan la vida. Gracias a Dios, o quizás a la suerte, aún no sufrí ningún arrebato o entradera (que también es muy común), pero eso no es motivo para quedarme callada. Yo soy una ciudadana más de todo Rosario, pero nadie toma mucho en serio todo lo que digo ya que "soy muy chica", por eso escribo esta carta, para demostrar que no por tener 13 años soy una ignorante "cazapokemones". Yo me crié entre cuatro paredes (que ahora se encuentran con rejas), tomando ese como mi mundo; donde tuvieron que comprarme una computadora para poder entretenerme sin tener que salir a la calle porque era inseguro. Con el tiempo pensé que todo iba a mejorar, que pronto iba a poder conocer la propia vereda de mi casa, pero lamentablemente todo fue empeorando. Hubo más robos, mataban a la gente por una cartera. Tuve que escuchar en las noticias un caso donde un delincuente mató a un chico por sólo mirarlo. Y ahora, ya no podemos estar seguros ni siquiera en nuestras casas porque te patean la puerta y entran a robarte hasta el último centavo que tengas. El jueves 25 de agosto se hizo una marcha realmente increíble para pedir más seguridad. Lamentablemente no pude asistir ya que debía volverme en colectivo de noche y tenía miedo de que me robaran. El colmo, ¿no? En fin, fue muchísima gente dándole voz a un reclamo importante que viene desde hace tiempo y nunca fue escuchado. El viernes 26 me sorprendí demasiado con lo que observé al salir a la calle. Al hacer menos de una cuadra, pude ver cuatro patrulleros de policía pasar frente a mis ojos, solamente "controlando las calles". Para ser sincera, paso por ese mismo camino todas las semanas y nunca vi pasar ni a un patrullero de policía. ¿Y me van a decir que espontáneamente después de una marcha van a salir sólo a controlar cuatro patrulleros? ¿Acaso nos están tratando de idiotas? Lamentablemente, esto ya lo había visto. Siempre pasa exactamente lo mismo, después de una marcha por la seguridad todo el mundo sale a controlar, pero vos ves la ciudad tres días después y está igual o peor que antes. Nuevamente, los representantes de nuestra ciudad (como mínimo) no hacen nada para ayudarnos. Mientras tenemos que seguir rezando para que cada vez que salgamos a la calle no nos pase nada, y al volver, agradecer que no te pasó nada. Desde que tengo cuatro años soy muy fanática de la lectura. Pasé de leer cuentos hablando de elefantes a novelas que tratan de surrealismo. Hay veces en las que me siento mucho más cómoda en el mundo ficticio del libro que estoy leyendo, que en el mundo que estoy viviendo en este momento. En todas esas historias, ya sean de elefantes o surrealistas, el bien siempre gana sobre el mal. Pero lamentablemente, en Rosario, el mal le gana al bien por paliza.

Abril Lieby

Vergüenza ajena

Ante el aluvión de comentarios periodísticos con respecto al lamentable hecho ocurrido hace pocos días, cuyo autor es un médico que por escapar de la muerte mató a un delincuente que lo estaba asaltando, y analizando los pormenores que expone la Justicia en defender al delincuente, deben saber que muchos no opinan igual. Sobre todo los que han perdido a seres queridos que no verán nunca más mientras los delincuentes inician otros delitos que muchas veces no son castigados porque "todo" está a su favor. Diariamente en el país estos malhechores se llevan puesto al policía que intenta detenerlos o a algún niño que se les cruzó en el camino sin respetar si son abuelos indefensos, padres o madres de familia. Se sabe que el médico entró en pánico ante las amenazas que familiares del delincuente le hacen llegar, sin ocultarlas siquiera como lo impone la ley del más fuerte. Mi pregunta es: ¿tanto demora la "seguridad" y/o algún "juez valiente" que determine encarcelar a los que amenazan? Es ridículo todo lo que se habla y nadie toma la iniciativa de terminar con este flagelo mortal por parte de delincuentes matones que se apoderaron de las ciudades. La inseguridad existe porque ningún gobierno se ocupa. En este país se investiga a los que se defienden y por ende a su familia. Siento vergüenza ajena.

Sarah Baxtell

Bahía Blanca


Una reparación social

Tengo 66 años y desde siempre sospeché que en la política, algunas personas asignadas a los puestos próximos a la toma de decisiones y/o al control de los gastos del Estado se quedaban con algún vuelto, ya sea chico o grande, pero no tenía forma de verificarlo. Por suerte el revoleo de los bolsos de José López, cómo contaban millonarias sumas de dinero en la Rosadita, los millones de dólares en las cajas de seguridad de Florencia Kirchner; son algunos ejemplos contundentes que me hicieron realidad lo que siempre venía pensando. Esas cifras millonarias que vemos a diario por la televisión son y pertenecen al Estado, pero el Estado somos todos los ciudadanos de este país. Es decir ese dinero es nuestro porque con nuestro trabajo pagamos los impuestos que mantienen en funcionamiento todas las actividades del país. Siguiendo con el razonamiento de que ese dinero es de nosotros, por qué no podríamos disponer de él. Les pido a todos que hagan circular este comentario vía redes sociales y el boca en boca, para que se eleve un proyecto de ley al Congreso para que se debata cómo se podría implementar. Por ejemplo, si hacemos unos cálculos rápidamente y tomamos solamente el dinero de los bolsos y de las cajas de seguridad tendríamos aproximadamente unos 15.000.000 de dólares que convertidos a pesos a una paridad de 15 tendríamos unos 225.000.000 de pesos. De esa cantidad se podría entregar a cada familia, ciudadano, jubilado una suma más que importante que ayudaría a paliar las dificultades del corto y mediano plazo. Es más, pienso que al gobierno también le vendría muy bien porque ayudaría a reactivar en parte la economía debido a que ese dinero se volcaría al consumo inmediatamente. Creo que nuestros representantes en el Congreso sabrían cómo hacer realidad esta idea. Eso espero.

Jorge López

DNI 8.048.203


Violencia, madre de todo mal

Durante nuestra vida atravesamos situaciones dolorosas: accidentes, enfermedades, traspiés laborales o económicos, pérdidas familiares. Generalmente dejan secuelas que no son letales. Lamentablemente, somos víctimas de una situación irreversible: la violencia, que es matriz primigenia de la inseguridad, incorporando mayor crueldad a cada hecho, que puede iniciarse por una riña o terminar en un magnicidio. La violencia surge de ambientes en los que conviven obligatoriamente miles y miles de niños que la sufren hasta que aprenden a defenderse. A medida que pasa el tiempo se naturalizan con ella y se inician en la ejecución de hechos delictuales. La violencia se ejerce de uno y mil modos: es el que nos atemoriza con sus conceptos o ideas, es el que practica vandalismo con las cosas públicas, es el futbolero a bordo de un colectivo que grita y golpea ventanillas, es quien te insulta cuando le reprochás estacionar en doble fila, es D'Elía, Bonafini, Esteche, Pérsico, Larroque, fomentando la caída de un gobierno democrático, es quien ataca a médicos, a ambulancias o a los docentes, es quien se resiente al apuntarle falta de cumplimiento en sus tareas, son los fanáticos religiosos o políticos o deportivos. Bienvenidas sean todas las medidas preventivas y correctivas para neutralizar violencia y delitos: elementos humanos, móviles policiales, presentación de fuerzas federales en Rosario, rapidez en el tratamiento y ejecución de las causas judiciales. Pero no nos olvidemos jamás que el infante necesita junto con nutrición, cariño y juguetes estar alejado de la violencia, que no sufra por ella, que no la considere parte integrante de su crecimiento. Sólo así cortaremos de cuajo una vivencia que amenaza cada vez más nuestras propias existencias.

Rubén Mario Baremberg


Vivir con miedo

Querida Rosario: soy una mujer adolescente y quiero ir al colegio sabiendo que más tarde volveré a mi casa. Quiero ir y volver de él sin estar presa del miedo, miedo a que me maten, que me roben, que me violen. Quiero que mis padres vayan a trabajar en paz, que no estén pendientes de si fui bien y llegué bien del colegio, que no vivan con el corazón a flor de piel con el temor de que me pueda suceder algo. Quiero caminar por las calles y no tener que cuidarme de mi vestimenta, del bolso que llevo, de dónde escondo el celular, de los autos y motos que pasan cerca mío, de alejarme de hombres que me gritan obscenidades y tener que huir y callar por miedo a represalias. Quiero reunirme con amigos y que podamos recorrer mientras mateamos toda esta hermosa ciudad, sin que nos roben, secuestren o maten. No quiero ser otro Nahuel, otro Sandro, otro Fabricio. Hoy quiero ser la voz de ellos, la voz de los que ya no están. Tengo miedo de que esto no termine más, hoy mi familia me cuida, el día de mañana quién me cuidará. Estoy a días de graduarme, a meses de empezar la universidad, y me atrevo a confesar que tengo miedo, y pienso si vale la pena tanto esfuerzo si en un abrir y cerrar de ojos mi vida ya puede no estar.

Nazarena Díaz

DNI 41.404.419


Sobre el pensamiento

Hace unos días vi un programa por Canal 3, conducido por Ciro Ceisas, y me pareció de lo más interesante la entrevista que hizo con el eminente neurólogo Facundo Manes, que vierte una serie de conocimientos cognitivos para que la gente reflexione. Lamentablemente, no concuerdo en el individualismo del conocimiento individual. Debo aclarar que no estoy en contra de que sea individual, pero sí está dentro de un concepto colectivo. Esto quiere decir qué clase de colectivo es, si se trata de un colectivo progresista donde incluya a toda la sociedad, es realmente constructivo porque no discrimina al de mayor o menor inteligencia. Cada uno tendrá su participación en mayor o en menor medida, pero todos en un conjunto social colectivo. Sería muy interesante el tipo de sociedad que pretendemos tener, si es la individualista y personalista como la actual, la inteligencia individual será la que prevalecerá. Si pretendemos una elevación social y cultural de la sociedad, deberemos propender a la generalización de la inteligencia y esto lo deberá proveer el Estado dentro de sus planes de estudio desde el primario o inicial. Si es individual por el individualismo en sí mismo, será destacado en un número limitado de intelectuales, y con la consiguiente marginación del menos inteligente. Esto no creo que sea lo ideal para una sociedad que pretenda un progreso integral. De cualquier manera el programa en sí mismo es un acierto y espero que los próximos también lo sean y despierten la curiosidad de la gente.

Dusan Sigulin

DNI 6.009.490

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