Policiales
Martes 01 de Noviembre de 2016

La niñera, testigo que complica al imputado

La principal testigo que incrimina a Jonathan Olivera es la niñera de los hijos de Laura López. Fue la primera en declarar en el juicio. Contó que llegó a la casa sobre las 8.15 y varias veces golpeó, tocó timbre y envió mensajes sin obtener respuesta. Y mientras esperaba vio al acusado por un ventiluz del portón del garaje desde el que se accede a la cocina: "Al rato siento que abren la puerta (interna) y veo que sale Jony abrochándose los pantalones. Lo veo de perfil, se da vuelta, se asoma a la reja y cierra la cortina".

La chica entonces le comentó lo que había visto al marido de su tía, que vivía enfrente. Su tío —segundo en declarar— dijo que vio salir por el techo a un joven con gorra al que no pudo reconocer y, a unos 15 metros, a otro muchacho apoyado contra el cerco de un vecino donde ladraban unos perros. Cuando sospechaban que algo raro había pasado se acercó a la puerta de calle el hijo mayor de Laura y pasó hacia afuera el candado del garaje. La niñera lo abrió (sabía el código), entró y halló a Laura y Mía muertas en el piso.

Sobre la niñera, entonces de 16 años, Jony dijo que era amiga de su novia y se llevaba mal con él porque se oponía a que salieran juntas. También refirió que la chica había sido amante de "Lágrima" (a quien dijo haber visto con objetos robados a Laura). Ella lo negó pero admitió que la noche anterior estuvo con amigas en una casa vecina a la de Laura y de la reunión participó un joven condenado como partícipe del doble homicidio.

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