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Sábado 27 de Diciembre de 2008

La necesidad de una escuela emancipadora

En educación, la última década ha estado marcada a fuego por el neoliberalismo, cuya voracidad ha buscado destruir la educación pública y que, a pesar del "nuevo" discurso plasmado en la ley de educación nacional, continúa presente.

Los docentes y la comunidad educativa han respondido a estos embates con medidas de resistencia. Si la década menemista ubicó a la desocupación como uno de sus rasgos distintivos —junto al ajuste y la enajenación del patrimonio nacional—, los últimos gobiernos han presentado como seña de identidad la precarización de la vida social.

Precarización de la vida laboral expresada en planes focalizados, inestabilidad laboral, nula prevención y protección de la salud docente, contratos a término, salarios en negro y ausencia de políticas de capacitación, junto a edificios en mal estado, entre otras muestras.

También en la precarización de la vida democrática expuesta en el proceso de búsqueda de consenso de la ley de educación nacional, que negó la participación a docentes, estudiantes y padres aplastados por una política acuerdista de cúpulas sindicales y empresariales. El gobierno provincial no se diferencia de esta lógica.

Y precarización de la vida educativa: se declaman medidas para lograr una "educación de calidad para todos" pero este enunciado nunca se cumple. Nos encontramos así con un sistema educativo nacional donde el 20 por ciento de los jóvenes no inicia la escuela media, más de nueve millones no terminan la primaria y más del 40 por ciento no finalizan sus estudios secundarios, en un paisaje de presupuestos exiguos, infraestructuras escolares derruidas y drenaje permanente hacia el sistema privado.

Ante este panorama, como colectivo social el compromiso debe pasar por aportar a la construcción de un proyecto político y social por la distribución de la riqueza, la tierra y el conocimiento. Allí donde maestros como Rosita Ziperovich o las hermanas Cossettini marcaron senda, queremos retomar su ejemplo tras el logro de una sociedad solidaria. Dentro de este marco, entre la justa lucha y la reflexión, es necesario convocar a construir esa escuela emancipadora que los trabajadores y el pueblo necesitamos.

(*) Secretario general Amsafe Rosario

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