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Domingo 20 de Septiembre de 2015

La música, una aliada de la salud del cerebro

La neurociencia se ocupa cada vez más del estudio de los beneficios de las melodías en la memoria, el aprendizaje y el bienestar mental. El director de orquesta Fernando Ciraolo se refiere a la relación entre música y las conexiones cerebrales en un congreso.

¿Qué hace un director de orquesta dando una conferencia en un encuentro de psiquiatría y neurociencias? La respuesta la ofrece el propio maestro Fernando Ciraolo, que el sábado próximo hablará sobre “Música y cerebro, una sinfonía neuronal” en el marco del III Congreso Argentino de Psiquiatría, Neurociencias y Psicoterapias que se hará en Rosario. “La música tiene efectos en casi todo el cerebro, despierta emociones, ayuda a mejorar la memoria y produce estímulos que generan alegría y optimismo”, dice el experto, al tiempo que admite que más allá del impacto que los sonidos y el ritmo tienen en quienes los escuchan, hoy los neurocientíficos están particularmente interesados en descifrar qué pasa en el cerebro de los músicos y en especial en el de los directores de orquesta: hombres capaces de sobrellevar con estoicismo el hecho de hacer veinticinco cosas al mismo tiempo, con eficiencia, y sin errores.
  Ciraolo, que nació en Italia y cursó sus estudios de música en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), tiene un vasto currículum en el que se destacan su amplia formación en la Argentina y en el extranjero, sus múltiples participaciones como director en orquestas de primer nivel, sus acciones como director de coros y dentro del campo de la lírica donde dirigió óperas como El barbero de Sevilla, Las bodas de Fígaro, La favorita y Lucía di Lammermoor. Además de su intensa actividad como músico también se hace un rato para sumar aportes a estudios sobre la música y el cerebro.
  Mientras prepara a todo ritmo la puesta de Carmina Burana, de Carl Orff, que subirá a escena en el teatro El Círculo el próximo jueves a las 21 y donde tomará la batuta frente a decenas de músicos, tres solistas y nueve coros, Ciraolo se tomó un descanso para hablar con Más sobre música y cerebro, otra de sus pasiones.
  “Médicos especialistas en neurología me invitaron hace un tiempo a compartir mis experiencias y hasta me sometí a estudios de imágenes para demostrar cómo la música genera ciertos cambios a nivel cerebral. Este es un campo de investigaciones muy interesante en todo el mundo. Lo que me sorprende es que habiendo tantos avances en este sentido, tanta evidencias sobre el bienestar que la música produce en distintas áreas cerebrales —mejorando la concentración, la memoria, el aprendizaje, la vida de relaciones— no se enseñe más y mejor en las escuelas, y hasta en las universidades”, cuestionó.
  La música acompaña la vida de los seres humanos desde el nacimiento, y antes también. Los bebés responden mejor a las melodías que a la comunicación verbal que les ofrecen sus padres, apunta Ciraolo.
  Se sabe que la música genera placer, que escuchar un tema que nos “pone las pilas” puede sacarnos de un momento de tristeza o agotamiento, que la música es un nexo integrador entre personas y culturas, que sirve para recordar, para emocionarse, para sentir. “La música logra que se libere dopamina en el cerebro como lo hace una relación sexual placentera, un buen plato de comida o ciertas drogas”, agregó Ciraolo dando cuentas de su importancia, y sobre todo en lo que puede aportar como elemento de unión y relax en un contexto difícil como el actual.
  Hay estudios que han demostrado que al escuchar o generar música se activan estructuras cerebrales que producen respuestas fisiológicas determinadas con distintos beneficios. A través de las neuroimágenes se pudo determinar que tanto al escuchar como al hacer música se estimulan conexiones en una amplia franja de regiones cerebrales normalmente involucradas en la emoción, la recompensa, la cognición, la sensación y el movimiento. Y ya hay terapias que se enfocan en la música para beneficiar la neuroplasticidad, es decir, se usan melodías para que se generen nuevas conexiones y circuitos que incluso pueden mejorar zonas dañadas del cerebro.
  La musicoterapia es pionera en este sentido. Hace tiempo que es un recurso válido en distintos tratamientos, tanto con fines médicos como educativos. Hay especialistas que recomiendan Mozart, por ejemplo, porque su música produce efectos que incrementan la actividad y la comunicación neuronal beneficiando el aprendizaje.
  “Todos sabemos que la música hace bien, pero hasta la irrupción de las neurociencias no podíamos comprobarlo científicamente. Hoy ya hay trabajos que demostraron que una persona que toca un determinado instrumento y lo ejercita por años tiene cambios positivos a nivel cerebral que se pueden medir. Que quienes tocan un instrumento procesan información de secuencias complejas y que se involucran casi todas las áreas del cerebro a la vez, tanto del hemisferio derecho como del izquierdo”, manifestó el director.

¿Para todos?

   Ante la pregunta sobre qué música deberíamos escuchar, si es que es pertinente alguna recomendación, Ciraolo sonríe y asegura que toda la música es beneficiosa aunque guarda cierto recelo con la música “puramente comercial que escuchada a cierto volumen y en exceso a veces altera o hasta puede producir efectos no agradables en la psiquis”.
  “Creo que todo ser humano, de toda edad, de toda condición socioeconómica, debería estar en contacto con el hecho musical, que no hay edades para empezar a tocar un instrumento, que si por ejemplo a una persona le gusta cantar debería anotarse en un coro y si no tiene el talento para un coro profesional que se anote en un coro amateur; recomiendo que toda persona que pueda tome clases de tango, de folclore o de salsa. Que la gente se anime a escuchar música clásica, que rompa barreras y prejuicios, que asista a conciertos para vivir esas nuevas experiencias que lo enriquecerán. El consejo es acercarse a la música porque no hay dudas de sus efectos positivos en la salud física y en la salud mental”, destacó Ciraolo.
  En rigor, se ha demostrado que todas las personas tienen la capacidad básica para procesar música y que muchas veces, sobre todo con el paso del tiempo, los hombres y mujeres toman distancia o se autoexcluyen por no considerarse aptos para la música. “¿Por qué en la ducha muchas personas cantan y además lo hacen bien? Porque allí están liberados, sueltos, porque creen que no los escucha nadie, entonces se animan y lo logran. Ese mismo efecto es el que hay que sostener, porque la música es liberadora”, insiste Ciraolo.
  “La música es un producto humano, la fusión más extraordinaria entre lógica y ciencia, entre lógica y emoción. Está omnipresente en todas las culturas incluso más que el lenguaje o el arte visual, y como si fuese poco, ahora sabemos que puede ser una ventana para conocer mucho más sobre nuestros cerebros”, se entusiasma el experto.
  La armonía, la melodía y el ritmo desencadenan sistemas de recompensa muy interesantes a los que no deberíamos negarnos. “De hecho creo que no hay nadie que no escuche música o esté en contacto con ella en algún momento de su día. Tal vez sin darse cuenta. La influencia de la música en el ser humano es tan grande que es materia de estudio: desde cómo se percibe una obra, pasando por la experiencia y su influencia en nuestra vida cotidiana. Me alegra de que la ciencia esté tan interesada, ojalá esa predilección se contagie a muchos y sean cada vez más lo que asistan a conciertos, vayan a a tocar un instrumento o a baile. Una gran oportunidad en la que todos debemos involucrarnos”, puntualizó el director.

Ventajas

Escuchar música ayuda a bajar los niveles de ansiedad, disminuir el dolor, hacer más rápida la recuperación de los enfermos y lograr niveles altos de optimismo. En el tratamiento de ciertas enfermedades neurológicas utilizan a la música como una punta más para mejorar los cuadros. Entre ellos están el Alzheimer, el Parkinson, el síndrome de Tourette y las diferentes formas de autismo. Quienes tienen algún tipo de educación musical, ya sea en interpretación de instrumentos o apreciación, pueden rendir mejor en los exámenes de ingreso a la universidad.

Actividades

El III Congreso Argentino de Psiquiatría, Neurociencias y Psicoterapias se desarrollará en el Aula Magna de la Universidad Abierta Interamericana, en Rosario, los días 25 y 26 de septiembre. Algunos de los disertantes son: Jorge Nagel, médico especialista en diagnóstico por imágenes; Lucas Raspall, médico psiquiatra; Guillermo Ponce, psicólogo; Belén Carpinetti, médica pediatra y psiquiatra infantojuvenil; Federico Lande, psicólogo cognitivo, y Lucas Mamud, licenciado en kinesiología. Más información: animasalud@yahoo.com.ar

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