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Sábado 25 de Junio de 2011

La música para educar en la sensibilidad

Dos profesoras de la UNR llevaron a un libro sus ideas sobre cómo trabajar con sonidos y canciones en la escuela

Placas de cerámicos para construir xilófonos, tubitos de pvc para diseñar sikus y aros con caño corrugado y llaves en desuso para probar en los ritmos populares y folclóricos. Todo es posible a la hora de “hacer música en el aula”, al menos eso es lo que afirman las profesoras Marita Durá y María Cecilia Giraudo para sus clases. Esa experiencia, de pensar, promover y hacer música la llevaron al libro: “Los instrumentos musicales en el aula. Propuestas de trabajo para compartir”, al que definen “como una herramienta” para los educadores.

Durá y Giraudo se formaron en la Escuela de Música de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y desarrollan su trabajo profesional en distintas escuelas y niveles de la enseñanza (esto es desde el nivel inicial hasta la universidad). En todos los casos, las une una misma estrategia constructiva del aprendizaje de esta materia artística. Y una y otra acuerdan que si una razón tiene la enseñanza de la música en la escuela esa es la de “educar en la sensibilidad”. Algo que luego tiene sus efectos en las demás áreas del conocimiento.

“Las propuestas del libro no son más ni menos que nuestra experiencia en las aulas y nuestra necesidad de compartirlas con otros colegas. Narramos actividades y vivencias que pusimos en práctica con nuestros alumnos y las organizamos”, dicen. El texto tiene un formato de gran cuaderno. No es casual: “Está así diseñado para que puedan utilizarse cómodamente las partituras incluidas”, comentan las profesoras.

Recursos. El texto (acompañado por un CD) recorre a través de sus distintos capítulos actividades de exploración, canciones y métodos de educación musical, además de ideas para construir los propios instrumentos musicales con materiales de desechos. “Es común encontrar escasos recursos para el área de música, en muchas escuelas también hay aulas superpobladas; esas condiciones fueron generando actividades que nos permitían hacer música en el aula”, explican con sobrados argumentos el camino pedagógico elegido.

Para pasar de las ideas a la clase misma construyen y crean instrumentos musicales con materiales de desecho. “Quizás el más conocido sea el vasito de plástico con arroz adentro”, dicen para agregar que su trabajo va por más y eso incluye trabajar sobre la “sonoridad de esos instrumentos”, además de “armar arreglos musicales y ampliar el espectro musical de los alumnos acercando un abanico de estilos muy variados”, esto es que conozcan los diferentes géneros. Una tarea a la que invitan a sus alumnos a protagonizar.

“Creemos —dicen— que los instrumentos son el recurso musical más inclusivo ya que permite que todos los alumnos en una clase participen. Hay instrumentos variados y roles diferentes en cada arreglo, por lo tanto, un alumno más introvertido puede elegir un objeto que no lo exponga sin dejar de participar en una producción colectiva”.

El libro incluye un capítulo dedicado al río. Dicen que es porque “los hombres, los miedos, los pájaros, las crecientes, los atardeceres, las barrancas... fueron componiendo una música particular, una sonoridad que inspiró a poetas, compositores y artistas plásticos...”.

Creatividad. Marita Durá enseña en distintas escuelas, también es docente de la cátedra de educación audioperceptiva en la UNR y es pianista integrante del Cuarteto de Tango Contratiempo y del Trío de Tango. Cecilia Giraudo, además de dar clases en diferentes niveles  educativos es profesora de música de Cámara en la Escuela Orquesta del Barrio Ludueña, y miembro de la cátedra de repertorio didáctico al piano en la UNR. Pero sobre todo una y otra dicen que “ser educador musical es un trabajo serio que requiere de investigación, de conocimiento de aspectos musicales específicos, ser instrumentista (músico) y además tener creatividad para contagiar el placer de hacer música”.

La afirmación la hacen también en referencia a que sólo promoviendo esta creatividad desde un lugar profesional de la enseñanza es posible ganarse un buen espacio en las clases de música. Para más datos escribir a maritadura@hotmail.com

 

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