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Domingo 10 de Mayo de 2015

La moda que va contra corriente

Rosario es la elegida para ser la sede del primer encuentro en el país de “slow moda”, una manera de crear y consumir vestimenta de manera responsable y sustentable.

El concepto de slow fashion o moda lenta nace en Roma como una contra-tendencia social en las postrimerías de los años 80. Su objetivo apunta a crear interés por un consumo más consciente y para lograrlo introduce la reflexión sobre los impactos sociales y ambientales del proceso vestimentario, desde la creación hasta la producción final de las prendas. Esta nueva concepción pretende resituar el vínculo entre creadores y consumidores fundándolo en valores sociales compartidos que, al generar confianza y empatía, promuevan una identificación con propuestas que contribuyan a la expansión de una moda nacional y sustentable. El sábado próximo se realizará por primera en el país Slow Moda, un encuentro que reunirá a creadores, diseñadores, productores, consumidores y analistas del fenómeno, y Rosario fue la ciudad elegida para su primera edición.
  En ese marco se desarrollará una serie de actividades (ver página 8) que apuntan a informar sobre las propuestas vinculadas al concepto de moda lenta y lujo sustentable. Organizada por la revista Fibra y la Alianza Francesa, esta experiencia busca generar conciencia social en un tema de absoluta vigencia en las últimas semanas, luego de conocerse la muerte de dos niños en una vivienda que se incendió y donde funcionaba un taller textil clandestino en el barrio de Flores de la Ciudad de Buenos Aires.
  Es recurrente encontrar en los medios de comunicación noticias sobre tragedias vinculadas a las condiciones deplorables de talleres textiles que funcionan sin los controles correspondientes. En este sentido, la mayor responsabilidad le compete al Estado, que debe actuar como salvaguarda del bienestar social y asegurar condiciones dignas de trabajo, pero también resulta necesario ejercer el poder individual que tiene cada ciudadano.
   Más allá del estupor inicial generado por estas situaciones pavorosas un cliente puede aportar comprando responsablemente y así tomar posición ante estas injusticias reiteradas.
  No es fácil porque se deben confrontar estrategias publicitarias de un sistema voraz que apunta al consumo desmedido sin importar las vidas que quedan en el camino y, en definitiva, se trata de una batalla cultural que hay que librar en varios flancos y en la que se hace necesario un repaso histórico.

La historia

  A fines de la década del 40, luego del desabastecimiento de materia prima que caracterizó a la Segunda Guerra Mundial y que impactó en la moda y otros sectores, la posguerra generó dispositivos de impulso al consumo que encontraron en la línea “Corola” de Christian Dior su ejemplo más acabado.
  Este joven diseñador, desconocido hasta ese momento, se hizo famoso instantáneamente con la presentación de prendas con numerosas capas de tela que reconfiguraban una silueta curvilínea contradiciendo el avance femenino sobre la vida pública en las décadas precedentes.
  El New Look de Dior apuntaba a demostrar que las penurias habían pasado y que se hacía necesario reconducir a las mujeres al ámbito hogareño, al mismo tiempo que se impulsaba el fortalecimiento de las economías nacionales a partir de la reindustrialización de los países afectados por la contienda.
  Por otro lado, este diseñador francés realizó varios aportes al sector como por ejemplo ser el primero en licenciar su nombre para la venta de copias autorizadas con materiales más económicos que pudieran venderse en grandes cadenas comerciales. También innovó a la hora de presentar sus colecciones divididas en temporadas: primavera/verano y otoño/invierno, generando un calendario que sigue vigente.
  Actualmente, hay que tener en cuenta las colecciones prêt-à-porter, las crucero (presentadas en otoño/invierno pero destinadas a clientas que se toman vacaciones en parajes de clima estival) y, eventualmente, las colaboraciones puntuales de diseñadores con grandes marcas denominadas cápsula.
  Uno de los aspectos nodales al que apuntan las campañas de moda lenta y lujo sustentable es el que compete a millones de personas que no acceden a estos diseñadores internacionales pero que funcionan como referentes en los medios masivos de comunicación. Es en las derivaciones de ese fenómeno y en las interpretaciones desvirtuadas de las propuestas estéticas de las grandes metrópolis culturales donde se halla el problema.
  Por un lado, hay que resituarse en la idea de la indumentaria como expresión cultural de un individuo que hace primar su singularidad frente a las tendencias de moda. Por otro, se debe generar conciencia sobre lo que implica un proceso justo de elaboración del que participan recursos naturales no renovables y, sobre todo, seres humanos en situación de alta vulnerabilidad. Se abre un interrogante entre la efectividad de campañas realizadas por organizaciones protectoras de animales respecto al uso de pieles naturales y la imposibilidad de trasladar esos resultados cuando son vidas humanas las que están en juego.
  El apoyo al diseño de autor comprende una de las estrategias impulsadas en los últimos años, porque permite el desarrollo local y enfrenta la noción de tendencias, ya que apunta a la configuración de un estilo personal que sobrevuela los dictados de la moda. Los diseñadores que se enmarcan dentro de esta categoría sólo se atienen al calendario climático y recurren a materiales propios de estación, buscando así su impronta personal.
  La difusión de estos procesos apunta al empoderamiento ciudadano que se materializa en un individuo con responsabilidad social que elige cómo se muestra al mundo y, de esa manera, ejerce otra forma de hacer política.

Desfiles, charlas y exposiciones

Slow Moda Rosario se realizará el sábado, a partir de las 14.30, en dos sedes: el Museo de Arte Decorativo Firma y Odilo Estévez (San Lorenzo 573) y la Alianza Francesa de Rosario (San Luis 846), espacios en los que se desarrollarán múltiples actividades.
  En el Museo Estévez habrá charlas en torno a la noción de lujo lento, patrimonio cultural, creación local y sociología del vestir. Serán a partir de las 14.30 y participarán Susana Saulquin (socióloga de la moda y las tendencias), Martín Churba (diseñador de Tramando y moda ecorresponsable) y Miguel Angel Gardetti (director del Centro de Estudios para el Lujo Sustentable). Luego, a las 15.45, representantes del Estudio Creativo FBDI, integrantes del Observatorio de Tendencias del Inti y María Laura Carrascal (docente e investigadora del cruce Arte-Moda de la UNR) abordarán slow estrategias y tendrán a su cargo un workshop sobre identidad creativa, comunicación y comportamientos de consumo en Argentina.
  El mismo espacio recibirá a cinco diseñadores emergentes argentinos que fueron previamente seleccionados y que presentarán sus creaciones en el desfile Slow Moda 2015. Ellos son Clara Rosa (Tucumán), Jesica Pullo (Ciudad de Buenos Aires), Kalu Gryb (Chaco), Mauro Pesoa (Formosa) y Emilia Velasco (Chaco); esta última creadora se formó en Rosario. Uno de los diseñadores será premiado con seis meses de asesoramiento en marketing de moda en un programa incubador que cuenta con la colaboración de la Cámara de Comercio e Industria Francoargentina y de la Escuela de Alta Costura francesa European Fashion Academy.
  Mientras, en la Alianza Francesa, a partir de las 14.30, el diseñador gráfico Matías Rodríguez realizará una performance y la firma Varsovia coordinará un up-cycling, taller destinado al reciclado de prendas usadas. Y la Feria Retro participará con Memoria Rosarina (trabajos comunitarios y creaciones de moda). Estas actividades estarán enmarcadas en el Maratón Anual de la Creación de las Alianzas francesas en Argentina.
  También en la Alianza habrá stands con la participación de La Paragráfica (librería de arte y diseño), Ecomujeres (curadora del desfile Diseños Sustentables en la pasarela Designers Look BA de febrero/marzo 2015), Inti Seda (laboratorio de seda del INTI Textil: demostración y pedagogía sobre la producción nacional de seda en Argentina), European Fashion Academy (exposición de creaciones), La Costurera (referente del movimiento Fashion Revolution en Argentina, textiles inclusivos y comercio ético), Museo del Traje (historia de la estética, innovación y proyecciones a futuro para la moda argentina) y Centro Cultural El Obrador (diseño de indumentaria con fibras naturales y reciclado de ropas).
  El espacio también albergará muestras que se extenderán durante las dos semanas posteriores al encuentro: una exposición temporaria del porfolio de dibujos gráficos del diseñador Matias Rodriguez y una muestra temporaria de los cinco diseñadores de Slow Moda 2015.
  Las entradas pueden adquirirse en la sede de la Alianza Francesa de Rosario (San Luis 846). Para más información: slowmoda.com.

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